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La sonda Cassini detecta moléculas de oxígeno en Dione

La sonda espacial Cassini ha “olfateado”, por primera vez, iones de oxígeno alrededor de una de las lunas de Saturno: Dione.

Los iones de oxígeno están bastante dispersos (uno por cada 11 centímetros cúbicos de espacio) o alrededor de 90,000 por metro cúbico, mostrando que Dione tiene una atmósfera extremedamente delgada y neutra (no ionizada).

En la superficie de Dione, esta atmósfera sólo podría ser tan densa como la atmósfera de la Tierra (480 kilómetros) sobre la superficie. La detección de esta tenue atmósfera, conocida como exósfera, es descrita con mayor detalle en el más reciente número de la revista Geophysical Research Letters.

“Nosotros sabemos ahora que Dione, además de los anillos de Saturno y la luna Rhea, es una rica fuente de moléculas de oxígeno”, ha dicho Robert Tokar, un miembro del equipo de la sonda Cassini y quien trabaja en el Laboratorio Nacional de los Álamos en Nuevo México, y quien además es uno de los autores del estudio. “Esto muestra que el oxígeno molecular es de hecho bastante común en el sistema de Saturno y refuerza la idea de que el oxígeno puede producirse sin que necesariamente exista la presencia de algún tipo de vida”.

“El oxígeno en Dione parece derivar de los fotones solares o de partículas enegéticas que -provenientes del espacio- chocan y bombardean la superficie de la luna formada por hielo, liberando así moléculas de oxígeno”, señala Tokar. Pero los científicos se centrarán ahora en buscar otros procesos, incluídos aquellos de orígen geológico, que también ayuden a explicar la presencia de oxígeno.

Animación de la Sonda Cassini-Huyens/ Fuente: Wikipedia.org
Animación de la Sonda Cassini-Huyens/ Fuente: Wikipedia.org

“Los científicos tampoco estaban seguros de si Dione sería lo suficientemente grande para poder albergar una exósfera, pese a que esta nueva investigación muestra que Dione es aún más interesante de lo que previamente nos habíamos planteado”, afirmó Amanda Hendrix, quien funge como ayudante de investigación del proyecto en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California, y quien también ha mencionado: “los científicos están indagando ahora en los datos de la sonda Cassini en Dione para observar a esta Luna con mayor detalle”.

Por otro lado, varios cuerpos sólidos del Sistema Solar (incluyendo a la Tierra, Venus, Marte y la luna más grande Saturno: Titán) poseen atmósfera. La atmósfera de estos planetas tiende a ser más densa de la que ha sido encontrada alrededor de Dione. Sin embargo, los científicos de la sonda Cassini detectaron en 2010 una exósfera muy delgada alrededor de Rhea (una de las lunas de Saturno), muy similar a la exósfera de Dione. La densidad de oxígeno en la superficie de Dione y Rhea es 5 trillones de veces menos densa que la de la superficie de la Tierra.

Tokar ha dicho que los científicos sospecharon hace unos años que el oxígeno molecular podría existir en Dione, debido a que el Telescopio Espacial Hubble de la NASA detectó ozono. Pero no lo supieron con toda seguridad hasta que la sonda Cassini fue capaz de medir el oxígeno molecular ionizado en su segundo vuelo realizado el 22 de Diciembre de 2011. El espectrómetro de iones y masas neutras hicieron la detección de la delgada atmósfera de Rhea, de tal suerte que, a partir de ahora, los científicos serán capaces de comparar los datos de las dos lunas almacenados en los archivos de la sonda Cassini y determinar si existen otro tipo de moléculas en la exósfera de Dione.

TRADUCCIÓN Y EDICIÓN de Julio García.

FUENTE: www.nasa.gov

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La sonda Kepler de la NASA descubre 11 nuevos sistemas planetarios

La misión Kepler de la NASA ha descubierto 11 nuevos sistemas planetarios que poseen un total de 26 planetas confirmados. Éste descubrimiento casi dobla el número de planetas verificados y triplica el número de estrellas conocidas que poseen más de un planeta que transita o pasa en frente de éstas. Dichos sistemas ayudarán a los astrónomos a entender mejor la formación planetaria.

Los planetas orbitan cerca de las estrellas que los hospedan y su rango de tamaño va de 1,5 veces el radio de la Tierra hasta el tamaño de Júpiter. El tamaño de 15 de ellos es similar al de planetas como la Tierra o Neptuno. Sin embargo, observaciones adicionales serán necesarias para determinar cuáles de ellos son rocosos como la Tierra y cuáles tienen una atmósfera densa como Neptuno. Por otro lado, éstos mundos orbitan la estrella que los hospeda en un periodo que va de 1 a 143 días y todos están tan cerca de su estrella como Venus lo está de nuestro Sol.

“Antes de la misión Kepler, nosotros conocíamos quizá 500 exoplanetas a través de todo el cielo”, ha dicho Doug Hudgins, quien es uno de los científicos de la misión en la NASA. “Ahora, en sólo dos años, en una franja de cielo no más grande que tu puño, Kepler ha descubierto más de 60 planetas y más de 2,300 candidatos. Ésto nos indica que nuestra galaxia está, posiblemente, cargada con planetas de todos los tamaños y órbitas”.

Kepler tiene la capacidad, además, de identificar planetas candidatos, midiendo repetidamente los cambios en la intensidad del brillo de más de 150,000 estrellas cuando uno de estos cyerpos pasa en frente de su astro. Ese paso arroja una pequeña sombra hacia la Tierra y hacia la sonda Kepler.

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Ésta concepción artísitica muestra en una perspectiva vista desde arriba, la posición orbital de los planetas en sistemas con varios planetas en tránsito, descubiertos por la Misión Kepler de la NASA. Todos los planetas coloreados han sido vertificados. Los colores más vivos indican planetas que han sido confirmados por su interacción gravitacional con ellos mismos y con la estrella que los aloja. Varios de estos sistemas contienen planetas adicionales que son candidatos (mostrados en gris) y que, sin embargo, no han sido verificados. /Fuente: JPL.

“Confirmar que el pequeño decrecimiento en el brillo de la estrella se debe al paso de un planeta, requiere observaciones adicionales y mucho tiempo de análisis”, ha dicho Eric Ford, quien es profesor asociado de astronomía en la Universidad de Florida y uno de los autores que confirmaron la existencia de los sistemas Kepler-23 y Kepler-24. “Nosotros verificamos la existencia de estos planetas utilizando nuevas técnicas que dramáticamente aceleraron el descubrimiento”.

Cada uno de los nuevos sistemas planetarios descubiertos contiene de dos a cinco planetas que se encuentran muy juntos el uno del otro. En este tipo de sistemas, la fuerza de gravedad tiende a separar un planeta del otro, causando que muchos de ellos desaceleren a lo largo de sus órbitas. La aceleración, a su vez, provoca cambios en los periodos orbitales. Kepler es capaz de detectar éste efecto midiendo los cambios, efecto que también es llamado Variaciones de Tiempo de Tránsito.

Sistemas planetarios con Variaciones de Tiempo de Tránsito pueden ser verificados sin la necesidad de recurrir a telescopios que se encuentren en tierra, lo que ayudó a acelerar la confirmación de su existencia. Ésta técnica de detección también incrementa la habilidad de la sonda Kepler para confirmar la existencia de sistemas planetarios alrededor de estrellas más débiles en lo que respecta a luminocidad y distancia.

“Precisando el tiempo cuando cada planeta transita su estrella, la sonda Kepler detectó el tirón gravitatorio que producen los planetas entre sí”, dijo Dan Fabrycky, quien trabaja como investigador en la Universidad de California en Santa Cruz, y quien es el autor principal de un estudio que confirma la existencia de los sistemas Kepler-29, 30, 31 y 32.

Por otro lado, cinco de los sistemas (Kepler-25, Kepler-27, Kepler-30, Kepler-31 y Kepler-33) contienen un par de planetas donde el planeta interno orbita la estrella dos veces durante cada periodo orbital con respecto al planeta exterior. Cuatro de los sistemas (Kepler-23, Kepler-24, Kepler-28 y Kepler-32) contienen una pareja donde el planeta exterior le da vueltas a la estrella que lo hospeda, por cada tres veces que el planeta interno orbita esa misma estrella.

“Ésta configuración ayuda a amplificar las interacciones gravitacionales entre los planetas, de manera similar a cuando mis hijos se impulsan con las piernas en un columpio en el momento adecuado para ir más alto”, dijo Jason Steffen, quien investiga en el Centro Fermilab de Astrofísica de Partículas en Batavia, Estados Unidos, y quien confirmó la existencia de los sistemas Kepler-25, 26, 27 y 28.

Kepler-33, una estrella que es más vieja y más masiva que el Sol, posee el mayor número de planetas descubiertos. En total son cinco, que van en tamaño de 1,5 a 5 veces la masa de la Tierra. Todos los planetas se encuentran ubicados tan cerca de su estrella, que ningún planeta de nuestro Sistema Solar se localiza a tan corta distancia.

Por otra parte, las propiedades de una estrella aporta pruebas para la detección de un planeta. De hecho, el decrecimiento en el brillo de una estrella y la duración del tránsito de un planeta, combinado con las propiedades de una estrella que hospeda presenta una firma inconfundible. Cuando los astrónomos detectan planetas candidatos que exhiben firmas similares alrededor de la misma estrella, la propabilidad de que cualquiera sea un falso positivo es muy baja.

“El enfoque utilizado para verificar la existencia de los planetas en Kepler-33 muestra que la fiabilidad general es bastante alta”, comentó Jack Lissauer, científico planetario en el Centro de Investigación Ames de la NASA, y uno de quienes encabezaron la investigación para descubrir a este sistema planetario.

Para terminar, sólo hay que mencionar que estos descubrimientos fueron publicados en cuatro diferentes documentos que aparecieron en el Astrophysical Journal y en las Noticias Mensuales de la Real Sociedad de Astronomía.

TRADUCCIÓN Y EDICIÓN de Julio García.

FUENTE: www.jpl.nasa.gov/

Científicos encuentran evidencia de lagos en una luna de Júpiter

Un nuevo estudio que sugiere que la luna de Júpiter, Europa, tiene un cuerpo de agua del tamaño de los Grandes Lagos, sólamente dos millas por debajo de su superfice congelada, unos 3,2 kilómetros, ha llevado a los científicos un paso más cerca para determinar si, en realidad, o no, este satélite congelado es capaz de desarrollar vida extraterrestre.

De acuerdo con la NASA, los científicos han pensado desde hace mucho tiempo que un gran océano, -más voluminoso que todos los océanos de la Tierra combinados- existió sobre la superficie de Europa hace mucho tiempo.

Ahora, un grupo de expertos, analizando información obtenida de la sonda espacial Galileo, han podido hallar bloques de hielo sobre la superfice de Europa que sugiere una interacción importante entre la capa de hielo y un lago debajo de su superficie.

De acuerdo con Britney Schmidt, la directora de este estudio que aparece publicado en la revista Nature, esto podría significar que nutrientes y energía se están moviendo entre este océano y la capa de hielo de Europa.

Schmidt también ha comentado que “una opinión que prevalece en la comunidad científica es que si la capa de hielo es delgada, esto sería muy malo para la biología de esta luna. Esto podría significar que en realidad la superficie no se está comunicando con este probable océano”. Dijo, además, que “ahora, estamos viendo evidencias de que es una capa delgada de hielo que se puede mezclar vigorosamente y es una nueva evidencia de la presencia de gigantes oceános poco profundos. Esto podría hacer a Europa y sus oceános más habitables”.

Para llegar a esta conclusión, Schmidt y su equipo analizaron los llamados “terrenos caóticos”, que son áreas obscuras e irregulares en la superficie de Europa.

De acuerdo con la revista TIME, y con los resúmenes de la investigación que han aparecido publicados, este equipo de investigadores creó modelos basados en la formación de terrenos similares en la Tierra -volcanes subglaciales y témpanos de hielo- para determinar cómo el caos del terreno que se aprecia en el satélite Europa pudo haberse generado.

Mientras que estos científicos confían en sus descubrimientos, la NASA ha dicho que la única forma de estar completamente seguros de esto, será enviando una sonda a explorar estos témpanos de hielo. Pero, la revista Wire ha dicho que esto no sucederá en el futuro cercano porque enviar una nave para aterrizar en estos témpanos de hielo le costaría a la NASA unos 4 milones de dólares.

Traducción de Julio García.

Fuente: “Scientists find evidence of lakes on Jupiter´s moon”.

Estudio dice que si la vida alguna vez existió en Marte, sus habitantes probablemente vivieron debajo de su superficie

Una nueva interpretación de años de investigación sobre los minerales marcianos, y más de 350 sitios examinados por los orbitadores de la NASA y de la Agencia Espacial Europea, sugieren que los ambientes marcianos con abudante agua líquida en la superficie, existieron durante cortos episodios.

“El tipo de arcilla mineral que se formó debajo de la poco profunda superficie marciana, está presente en todo el planeta, dijo John Mustard, profesor de la Universidad de Brown en Estados Unidos. Mustard es coautor del estudio publicado en el Journal Nature.

Por otra parte, el descubrimiento de arcilla mineral en Marte en 2005, indicaba que, una vez, hace mucho tiempo, el planeta pudo albergar condiciones cálidas y húmedas. Si estas condiciones hubieran existido por un largo periodo de tiempo, el planeta habría necesitado una atmósfera más gruesa de la que tiene ahora, para evitar que el agua se evaporara o congelara Los investigadores cuentan también con evidencias sólidas de los procesos que causaron el aldelgazamiento de la atmósfera marciana.

Este nuevo estudio apoya, además, una hipótesis alternativa que sugiere que el agua caliente que corría por la superficie marciana fue confinada debajo de su superficie, dejando a su paso características erosivas cuando el agua líquida era estable en su superficie.

“Si las superficies habitables en Marte estuvieron presentes por un corto periodo de tiempo, esto no significa que debamos pensar que en el pasado pudo haber existido vida en Marte, más bien nos dice algo sobre el tipo de ambiente que pudo haber habido en aquellos tiempos”, señaló Berthany Ehlmann, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.

También afirma que los hábitats más estables en Marte, que pudieran propiciar la vida en este planeta “estuvieron debajo de su superficie… en la Tierra los ambientes geotérmicos se encuentran debajo de la superficie y tienen ecosistemas activos”.

El descubrimiento de minerales de arcilla por el espectrógrafo OMEGA, que se encuentra abordo de la sonda MARS EXPRESS de la Agencia Espacial Europea agregó elementos adicionales para pensar en la interacción del agua líquida con las rocas marcianas.

Los minerales de arcilla suelen formarse por la interacción del agua con las rocas, por lo que diferentes tipos de minerales de arcilla se formaron a partir de los diferentes tipos de condiciones de humedad.

Sonda Mars Express, de la Agencia Espacial Europea

Durante los pasados cinco años, los investigadores han utilizado el espectrógrafo OMEGA y el Espectrómetro de Reconocimiento de Imágenes (CRISM, por sus siglas en inglés), del Orbitador de Reconocimiento Marciano, para identificar minerales de arcilla en miles de sitios en Marte, concluyendo que los minerales de arcilla que se formaron, donde el ratio de agua interactuando con las rocas era menor, es el mismo ratio encontrado en rocas volcánicas que fueron alteradas por el agua, retendiendo además los mismos elementos químicos.

Otra pista para para respaldar lo dicho anteriormente, es la detección del mineral llamado Prehnita, el cual se forma a temperaturas superiores a los docientos grados centígrados. Estas temperaturas son típicas de los ambientes hidrotermales, más que de las aguas que llegan a correr en la superficie.

Prehnita. Mineral del grupo de los silicatos /Fuente: Wikipedia.
Prehnita. Mineral del grupo de los silicatos /Fuente: Wikipedia.

La sonda llamada Evolución de la Atmósfera y Volatilidad de la NASA (MAVEN), por sus siglas en inglés, que actualmente se está desarrollonado y que será enviada a Marte en 2013, deberá de proveer evidencias, a favor o en contra, te esta nueva interpretación de la historia ambiental del planeta rojo.

Texto original: “NASA Study of Clays Suggests Watery Mars Underground”

Traducido por Julio García.

La sonda Voyager presenta una nueva perspectiva del Sistema Solar

por Julio García.

Quienes a principios de los años 70 plantearon la idea de que dos sondas podrían llegar a los confines del Sistema Solar, posibilemente nunca imaginaron que más de treinta años después dichos artilugios de metal, con ordenadores poco sofisticados en comparación con lo que podemos experimentar ahora en cuanto a velocidad de procesamiento, pudieran enviar a la Tierra información tan valiosa que cambiaría para siempre nuestra concepción actual de lo que representa el Sistema al que pertenecemos en el conjunto de la Galaxia: sobre todo al tipo de interacciones que ese tiene con los rayos cósmicos provenientes de otras regiones del universo.

 ¿Por qué decimos ahora que esta concepción de nuestro propio Sistema Solar ha cambiado? Porque, apenas hace unas semanas, la NASA anunció que una de las sondas Voyaguer, que lleva más de 30 años viajando por el Sistema Solar, ha descubierto que existen burbujas magnéticas que se forman a partir del viento solar que nuestro astro rey produce en las profundidades de sus calderas; vientos formados por partículas cargadas de energía que son expelidas violentamente con dirección opuesta a sus ejes polares y que, cuando las partículas de ambos ejes interaccionan, forman ondas que se expanden por todo el Sistema Solar hasta llegar los límites del mismo.

Vieja y nueva representación animada del Sistema Solar
Vieja y nueva representación animada del Sistema Solar

 ¿Pero qué sucede cuando estas ondas magnéticas llegan a estos límites? Resulta que conforme el viento solar se aleja de su fuente de origen, el Sol, su velocidad se hace cada vez más lenta, de tal suerte que cuando estas ondas magnéticas chocan e interactúan directamente con el viento interestelar, el cual está formado por un flujo de átomos y partículas que provienen de estrellas moribundas, se produce un fenómeno nunca antes observado y analizado: las ondas magnéticas del viento solar comienzan a formar “burbujas” producto de esta interacción. Digamos que el viento interestelar hace las veces de una barrera de choque que impide que el viento solar se siga expandiendo, provocando así el fenómeno mencionado.

 A continuación podrán ver un excelente vídeo producido por la NASA, donde se explica más detalladamente este fenómeno: