Captan impresionante imagen de auroras boreales

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El astronauta estadounidense Mike Hopkins, abordo de la Estación Espacial Internacional, compartió esta imagen donde se aprecian auroras boreales.

Las auroras, que por regular se producen en el hemisferio norte del planeta, son causadas por choques entre partículas que se mueven por el espacio muy rápido (electrones), los cuales chocan contra el gas que en forma de oxígeno y nitrógeno se encuentra en nuestra atmósfera.

Los electrones se originan en la magnetósfera que es la región del espacio controlada por los campos magnéticos terrestres. Y en la medida en que estos electrones “llueven” sobre la atmósfera, estos les comparten energía a las moléculas de nitrógeno y oxígeno haciendo que se existen. Cuando las moléculas regresan a su estado normal, liberan fotones: pequeñas descargas de energía en forma de luz que se convierten en auroras boreales.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Nasa

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Marte tuvo una atmósfera rica en oxígeno hace 4,000 millones de años, revela estudio

mars-600Diferencias encontradas entre meteoritos hallados en la Tierra provenientes de Marte, y rocas que han sido examinadas por el robot Spirit de la NASA que se encuentra en la superficie de nuestro vecino planeta, podrían explicar si el `planeta rojo´ tuvo alguna vez una atmósfera rica en oxígeno hace unos 4,000 millones de años y mucho antes de que la Tierra lo hiciera hace “apenas” 2,500 millones de años.

Los científicos a cargo de este descubrimiento -todos de la Universidad de Oxford– investigaron la composición de meteoritos marcianos encontrados en nuestro planeta junto con datos recabados por el vehículo Spirit que examinó rocas situadas en la superficie del cráter Gusev en Marte. El hecho de que la superficie de estas rocas contuviera cinco veces más níquel que los meteoritos encontrados en la Tierra, resultó en su momento un tanto desesperanzador y sembró dudas de si en verdad los meteoritos eran producto de las erupciones volcánicas que sucedieron hace mucho tiempo en el planeta rojo.

“Lo que hemos mostrado es que tanto los meteoritos como las rocas volcánicas tienen un origen similar que se encuentra en las profundidades de Marte, aunque las rocas estuvieron en una ambiente mucho más rico en oxígeno, probablemente causado por el reciclaje de materiales ricos en oxígeno que estaban en el interior”, dijo el profesor Bernard Wood, del departamento de Ciencias de la Tierra de Oxford, y quien encabezó esta investigación que ha sido ya publicada en la revista Nature.

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El vehículo Spirit de la NASA, que actualmente se encuentra en la superficie marciana, ha encontrado rocas volcánicas ricas en oxígeno /Crédito: wikipedia.org

“Este resultado es sorprendente porque, mientras que los meteoritos son geológicamente jóvenes, tienen alrededor de 180 a 1400 millones de años, el robot Spirit estuvo analizando una parte muy antigua de Marte que tiene unos 3,700 millones de años”.

En este sentido, dado que la composición geológica de Marte varía de región en región, los investigadores creen que, posiblemente, estas diferencias surjan a través de un proceso llamado subducción en donde los materiales son reciclados en el interior del planeta. Sugieren también que la superficie se oxidó cuando el planeta todavía era muy joven y que, a través de la subducción, los materiales ricos en oxígeno se introdujeron en el interior (se transformaron ahí) para luego ser llevados nuevamente a la superficie durante una serie de erupciones que sucedieron hace unos 4,000 millones de años.

En contraste, los meteoritos encontrados en la Tierra y que provienen de Marte, como ya hemos mencionado, son rocas volcánicas mucho más jóvenes que emergieron de las profundidades y, en consecuencia, fueron menos influenciadas por los procesos eruptivos que explicábamos.

El profesor Wood se manifiesta al respecto: “Marte tenía una atmósfera rica en oxígeno en aquellos tiempos, hace unos 4,000 millones de años y mucho antes de que la Tierra lo tuviera hace unos 2,500 millones de años. Y, como la oxidación es lo que produce que Marte tenga su característico color rojizo, es probable que, además de oxidado, fuera húmedo y caliente y que, por supuesto, tuviera una atmósfera rica en oxígeno mucho antes de que la Tierra lo tuviera”.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Phys.org

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El universo podría tener más planetas como la Tierra de los que hasta ahora se creía

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Para que la naturaleza sea capaz de construir un planeta tipo terrestre como la Tierra, requiere la presencia de materiales que no estaban presentes en las primeras etapas en las que se formó el universo.

El Big Bang, o Gran Explosión, llenó el espacio de hidrógeno y helio. Los elementos químicos como el silicón y el oxígeno (componentes clave en la formación de rocas) se formaron con el transcurso de miles de años en el interior de las estrellas. ¿Pero cuánto tiempo duró la formación de estos elementos pesados? Y sobre todo: ¿Cuántos de estos compuestos químicos son necesarios para formar planetas?

Estudios recientes han mostrado que mundos gigantes como Júpiter tienden a formarse alrededor de estrellas que contienen elementos químicos más pesados que el Sol. Sin embargo, una investigación llevada a cabo por un equipo de astrónomos de la Universidad de Harvard encontraron que los planetas más pequeños que Neptuno se encuentran localizados alrededor de una gran variedad de estrellas, incluyendo aquellas que poseen menos elementos pesados que el Sol. Como resultado, los planetas rocosos como la Tierra podrían haberse formado más temprano de lo esperado en la historia del universo.

“Este trabajo sugiere que los planetas terrestres podrían haberse formado en cualquier momento en la historia de nuestra galaxia. Esto quiere decir también que no se requiere de muchas generaciones de estrellas que exploten para que se produzcan ”, afirmó David Latham del Instituto Smithsoniano de Astrofísica de Harvard.

Hay que mencionar que los científicos llaman metales a aquellos elementos que son más pesados que el hidrógeno y el helio y que se forman cuando los dos elementos anteriores se fusionan en el interior de las estrellas para dar lugar a compuestos cada vez más pesados y complejos.

Por otro lado, para llegar a sus más recientes conclusiones, los astrónomomos midieron la cantidad de metal que contienen otras estrellas utilizando como punto de referencia al Sol, encontrado que los astros con un mayor número de elementos pesados son considerados como ricos en metales, mientras que a los que tienen pocos elementos pesados se les consideran pobres en metales.

En 2012, Latham y sus colegas examinaron más de 150 estrellas en las que orbitaban planetas, todo esto con la finalidad de conocer la cantidad de metales pesados que contenían. Posteriormente relacionaron dicha `metalicidad´con el tamaño de los planetas asociados a los astros estudiados.

Y encontraron que los planetas más grandes tienden a orbitar estrellas con la misma cantidad de metales que el Sol o inclusive más. Los planetas más pequeños, sin embargo, se pudieron encontrar tanto en estrellas ricas en metales como en las que no los tenían. “Los planetas gigantes prefieren estrellas ricas en metales. Los pequeños no”, explica Latham.

También encontraron que los planetas terrestres se forman en un abanico de `metalicidades´, incluyendo sistemas con solamente un cuarto de la cantidad de metales que contiene el Sol. El descubrimiento también apoya el modelo de acreción del núcleo en la formación planetaria, en el cual el polvo primordial se acumula lentamente hasta formar cuerpos más grandes y, finalmente, planetas. Cuando uno de estos cuerpos es 10 veces más grande que la Tierra, es capaz de atraer hidrógeno y convertirse en un planeta gaseoso como Júpiter.

En este sentido, el núcleo de un planeta gigante debe formarse rápidamente ya que el hidrógeno en el disco protoplanetario se disipa rápidamente y, si no es atraído por la fuerza de gravedad de dicho planeta, entonces el hidrógeno es arrasado por los vientos solares en tan sólo unos pocos millones de años.

En conclusión: mayor `metalicidad´significa que es más fácil que se formen núcleos más grandes, lo que a su vez explicaría por qué es más probable encontrar a un gigante gaseoso orbitando una estrella rica en metales.

Y la posibilidad de que existan más planetas como la Tierra en el universo, como se ha podido demostrar con esta investigación, nos abre el camino para no detenernos en la búsqueda de una civilización como la nuestra, la cual podría estar a la vuelta de la esquina.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Daily Galaxy.

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La sonda Cassini detecta moléculas de oxígeno en Dione

La sonda espacial Cassini ha “olfateado”, por primera vez, iones de oxígeno alrededor de una de las lunas de Saturno: Dione.

Los iones de oxígeno están bastante dispersos (uno por cada 11 centímetros cúbicos de espacio) o alrededor de 90,000 por metro cúbico, mostrando que Dione tiene una atmósfera extremedamente delgada y neutra (no ionizada).

En la superficie de Dione, esta atmósfera sólo podría ser tan densa como la atmósfera de la Tierra (480 kilómetros) sobre la superficie. La detección de esta tenue atmósfera, conocida como exósfera, es descrita con mayor detalle en el más reciente número de la revista Geophysical Research Letters.

“Nosotros sabemos ahora que Dione, además de los anillos de Saturno y la luna Rhea, es una rica fuente de moléculas de oxígeno”, ha dicho Robert Tokar, un miembro del equipo de la sonda Cassini y quien trabaja en el Laboratorio Nacional de los Álamos en Nuevo México, y quien además es uno de los autores del estudio. “Esto muestra que el oxígeno molecular es de hecho bastante común en el sistema de Saturno y refuerza la idea de que el oxígeno puede producirse sin que necesariamente exista la presencia de algún tipo de vida”.

“El oxígeno en Dione parece derivar de los fotones solares o de partículas enegéticas que -provenientes del espacio- chocan y bombardean la superficie de la luna formada por hielo, liberando así moléculas de oxígeno”, señala Tokar. Pero los científicos se centrarán ahora en buscar otros procesos, incluídos aquellos de orígen geológico, que también ayuden a explicar la presencia de oxígeno.

Animación de la Sonda Cassini-Huyens/ Fuente: Wikipedia.org

Animación de la Sonda Cassini-Huyens/ Fuente: Wikipedia.org

“Los científicos tampoco estaban seguros de si Dione sería lo suficientemente grande para poder albergar una exósfera, pese a que esta nueva investigación muestra que Dione es aún más interesante de lo que previamente nos habíamos planteado”, afirmó Amanda Hendrix, quien funge como ayudante de investigación del proyecto en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California, y quien también ha mencionado: “los científicos están indagando ahora en los datos de la sonda Cassini en Dione para observar a esta Luna con mayor detalle”.

Por otro lado, varios cuerpos sólidos del Sistema Solar (incluyendo a la Tierra, Venus, Marte y la luna más grande Saturno: Titán) poseen atmósfera. La atmósfera de estos planetas tiende a ser más densa de la que ha sido encontrada alrededor de Dione. Sin embargo, los científicos de la sonda Cassini detectaron en 2010 una exósfera muy delgada alrededor de Rhea (una de las lunas de Saturno), muy similar a la exósfera de Dione. La densidad de oxígeno en la superficie de Dione y Rhea es 5 trillones de veces menos densa que la de la superficie de la Tierra.

Tokar ha dicho que los científicos sospecharon hace unos años que el oxígeno molecular podría existir en Dione, debido a que el Telescopio Espacial Hubble de la NASA detectó ozono. Pero no lo supieron con toda seguridad hasta que la sonda Cassini fue capaz de medir el oxígeno molecular ionizado en su segundo vuelo realizado el 22 de Diciembre de 2011. El espectrómetro de iones y masas neutras hicieron la detección de la delgada atmósfera de Rhea, de tal suerte que, a partir de ahora, los científicos serán capaces de comparar los datos de las dos lunas almacenados en los archivos de la sonda Cassini y determinar si existen otro tipo de moléculas en la exósfera de Dione.

TRADUCCIÓN Y EDICIÓN de Julio García.

FUENTE: www.nasa.gov

Encuentran un cerebro casi intacto de hace 2,500 años

Cerebro descubierto en Heslington, Reino Unido /Fuente: http://www.livescience.com

La imagen que aparece arriba puede resultar grotesca para la vista, sin embargo, desde el punto de vista científico, representa un paso importante para saber cómo es posible que un cerebro de hace 2,500 años de antigüedad pueda preservarse en un estado aceptable, sobre todo cuando se sabe que que el cerebro es el órgano que sufre con mayor rapidez procesos de descomposición por la gran cantidad de materia grasa que posee.

Según afirman investigadores de la Universidad de York en Inglaterra, este cerebro corresponde a un hombre que vivió en la región de Heslington en Reino Unido (entre el 673 y el 482 A.D.C), y que tenía una edad de entre 26 y 45 años. Algunas de sus vértebras del cuello y mandíbula encontradas indican también que esta persona fue colgada y posteriormente decapitada. El resto de su cuerpo no fue encontrado debido a que, se cree, fue quemado rápidamente poco después de su muerte.

Más allá de este hecho que en sí mismo resulta aterrador, lo más relevante del descubrimiento es que arroja luz sobre cómo el cerebro humano puede ser preservado en condiciones naturales por largo tiempo (aunque el cerebro de este hombre se haya reducido casi a la mitad).

La hipótesis que barajan los científicos es que, después de su muerte, este hombre permaneció en una zona donde había mucha humedad; humedad que produjo cambios químicos en su cerebro, debido también a la ausencia de oxígeno. Recordemos que el oxígeno es uno de los elementos químicos que producen mayor corrosión y oxidación en las cosas.

Referencia: http://www.livescience.com/13410-prehistoric-brain-skull-preservation-decapitated-iron-age.html