La nave Orion y nuestro futuro como civilización

naveorion

por Julio García. La semana pasada tuvimos la suerte de ver a través de la televisión el despegue de la nave Orión de la NASA, desde una plataforma situada en Cavo Cañaveral en la Florida. El hecho de poder observar un evento de este tipo no nos debe de sorprender, ya que es algo común que la Agencia Espacial estadounidense lance al espacio cohetes y artilugios que nos servirán para poder entender mejor algunos aspectos de la realidad.

Lo que es de sorprenderse es que dotada con un procesador menos potente que el de cualquier teléfono celular moderno, la nave Orion pudo realizar un viaje  de poco más de cuatro horas alrededor de la Tierra, aterrizando muy cerca de la península de Baja California en México, donde fue rescatado por personal militar de Estados Unidos. Algunos miembros de la NASA han afirmado que el hecho de que lleve un procesador tan ridículamente lento tiene muchas ventajas porque el tipo de chip que va instalado es capaz de resistir las condiciones tan adversas que existen en el espacio como la radiación, las altas temperaturas, mayores a los 2,000 grados, que se producen cuando la sonda reingresa a la Tierra y su superficie interactúa con la atmósfera en un fenómeno conocido como fricción.

Pero tal vez lo más importante de este lanzamiento es que, por primera vez, los científicos pudieron experimentar con paneles que cubren a toda la nave y que sirven para resistir las altas temperaturas que se producen en el reingreso a la Tierra. Sin ellos, la nave se pulverizaría inmediatamente. Hay que decir también que Orion, que hizo un viaje de 96,500 kilómetros, está diseñada para albergar a seis astronautas, aunque, como ya hemos dicho, en esta misión de prueba, ningún ser humano estuvo abordo.

¿Pero qué es lo que representa para la ciencia está misión si la comparamos con otros lanzamientos realizados por la NASA y otras Agencias como la europea? Básicamente que por primera vez se está probando el vehículo que llevará a los primeros seres humanos a Marte en el 2030, año que ha establecido la Agencia estadounidense para trasladar a los primeros seres humanos al inhóspito planeta rojo, el cual tiene una atmósfera conformada básicamente por dióxido de carbono. Una atmósfera tan irrespirable que, afortunadamente, podría ser alterada si con los primeros astronautas o seres humanos que lleguen a su superficie se trasladan otros organismos vivos como plantas. Tal vez, se podría crear la primera atmósfera basada en oxígeno y así se podrían generar las condiciones  para que la atmósfera se vuelva respirable gracias a la posibilidad de comenzar un proceso circular como la fotosíntesis.

Un hecho que no hay que pasar por alto es que, dentro de miles de millones de años -si nuestra especie todavía no se ha autodestruido producto de la voraz destrucción del medio ambiente, de la sobrepoblación, el hambre o de otros factores que no conocemos como el hecho de que la inteligencia artificial tome nuestro lugar- estaremos forzados a emigrar a otros planetas o tal vez a otras estrellas debido a que a nuestro Sol le quedarán tan solo 5 mil millones de años más para agotar su combustible y convertirse así en una estrella del tipo gigante roja. Una transformación que implicará que la superficie de nuestro planeta y de algunos otros como Marte o Júpiter desaparezcan bajo el tremendo calor que supondrá este aumento en el tamaño de la superficie del Sol. Si los planetas vecinos se evaporan, incluyendo el nuestro, evidentemente nos veremos obligados a vivir en otras estrellas o en sitios que resultan verdaderamente inhóspitos por sus bajas temperaturas como el inmenso Saturno, o los gaseosos como Urano o Neptuno.

¿En dónde quedamos como especie ante esta realidad que se avecina y que parece inevitable? Nuestra responsabilidad en este momento es la de crear las condiciones necesarias para que nosotros y nuestros hijos desarrollen los elementos  tecnológicos suficientes que nos permitan abandonar nuestro planeta en razón de todo lo dicho anteriormente. El asunto es saber si no basta estar preparados tecnológicamente y más bien nos tendríamos que preparar psicológicamente para travesías que pueden ser muy largas y que pueden acarrear problemas producto del constante aislamiento y confinamiento en espacios reducidos.  ¿O se imagina usted estar confinado en un espacio de menos de 3 metros durante ocho largos meses que es el tiempo que se requiere para llegar a Marte? ¿Qué pasaría si quisiéramos alcanzar otras estrellas? En la película Interestelar (2014), los científicos que son enviados a Saturno donde se encontrarán con un agujero de gusano que los llevará a otra galaxia, son inducidos a un “sueño profundo” parecido a estar inconsciente, pero con todas sus funciones vitales funcionando a la perfección. Los astronautas de esta aventura, son despertados después de dos años por un robot que les indica que ya es hora de ponerse en marcha para cruzar el agujero de gusano. Hasta ahora todavía no hemos creado esas cápsulas tan anheladas que nos permitan entrar en “sueño profundo” por tanto tiempo, tampoco hemos desarrollado la inteligencia artificial suficiente para que esta sea consciente de sus propios actos y de su propio pensamiento. Mucho menos sabemos qué pasaría si entramos en un agujero de gusano que nos lleve a otros lugares del universo. De lo que sí estamos seguros es que este diciembre de 2014 ha sido una fecha importantísima en lo que respecta a la búsqueda de nuevos caminos para salvar a nuestra civilización de ese futuro tan pesimista y desesperanzador que se nos viene encima en unos cuantos millones de años. Es un hecho que nosotros ya no estaremos para ver ese futuro, pero confío en que nuestra especie sea tan inteligente que permita a nuestros bisnietos o tataranietos aproximarse a ese escenario futuro.

Anuncios

El planeta X que estaría más allá de Neptuno no existe, revela estudio

our-solar-system

La existencia de un hipotético planeta que se encontraría más allá de la órbita de Plutón ha sido descartada a través de una serie de pruebas que ha aportado la sonda WISE de la NASA.

Hasta antes de este nuevo descubrimiento se creía que el planeta X, con unas 4 veces las dimensiones de la Tierra, se encontraba más allá de la órbita de Plutón. Este planeta era muy difícil de observar por los telescopios que se encuentran en la Tierra y los científicos creían que existía por el hecho de que empujaba gravitatoriamente pequeños cuerpos de hielo que se encontrarían más allá de la órbita de Neptuno.

Los datos aportados por la sonda WISE han sido publicados en la revista Astrophysical Journal y muestran evidencias de la no existencia de un hipotético planeta formado mayormente por gas. La nave, que se encuentra en órbita desde 2009, está equipada con instrumentos que captan rayos infrarrojos, los cuales podrían haber sido emitidos por un hipotético planeta.

El explorador se ha encargado también de estudiar los límites del Sistema Solar en 2010 y en 2011 en dos estudios separados. En el primero, la WISE pudo hacer imágenes de 750 millones de estrellas, asteroides y galaxias e incluyendo más de 762 objetos jamás observados con anterioridad.

En el segundo estudio, la NASA reportó el descubrimiento de 3,525 nuevas estrellas y de un puñado de enanas marrones. Las enanas marrones son estrellas que son un poco más grandes que un planeta ordinario, pero no llegan a ser tan voluminosas para comenzar las reacciones nucleares necesarias y convertirse así en estrellas.

___

Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Science World Report

La NASA lanza una nueva sonda con destino a Marte

atlas-5-rocket-maven-launch

La NASA ha lanzado al espacio, con destino a Marte, una nueva sonda que determinará cómo es que la atmósfera de este planeta se transformó hasta convertirse en un lugar desolado y desértico.

La nave, bautizada como Mars Atmosphere and Volatile Evolution (MAVE), fue lanzado en un cohete Atlas 5 desde una base de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que se encuentra en Cabo Cañaveral.

MAVE, que tiene el tamaño de un autobús, reunirá información sobre la atmósfera marciana para determinar así cómo el clima ha cambiado. La sonda analizará también la atmósfera superior e investigará el viento solar y otros factores que causaron que el planeta perdiera la mayor parte de su atmósfera.

Actualmente, la atmósfera de Marte es un 99% más delgada que la atmósfera de la Tierra, pero los científicos consideran que no siempre fue así ya que, a partir de datos recolectados por otras sondas y robots que han analizado la superficie del planeta, se ha podido determinar que Marte fue alguna vez caliente y húmedo.

Se espera que MAVE, que ha costado unos 671 millones de dólares, llegue al planeta rojo el 22 de septiembre de 2014 pero, antes de esto, será capaz de observar el paso del cometa ISON, el cual se está acercando cada vez más al interior del Sistema Solar. Se espera que en Diciembre dicho cometa pueda ser observado desde la superficie de la Tierra sin necesidad de telescopios ya que será muy brillante.

En este sentido, “muchos de los mismos gases que están presentes en la atmósfera de Marte también están presentes en los cometas”, afirma Nick Schneider, uno de los responsables de la misión.

Por otro lado, la NASA tiene programado lanzar al espacio un robot que aterrizará en la superficie marciana en 2016. Esta nueva nave, llamada InSight, investigará cómo es que se formaron los planetas rocosos como la Tierra y el propio Marte.

Mientras tanto, la Agencia Espacial Europea, junto con Rusia, tienen planeado lanzar en 2016 otra nave espacial y en 2018 un robot que aterrice en la superficie marciana como parte de su programa de exploración denominado Exo Mars.

___

Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Space.com

_____________________

Si aterrizáramos en la Luna Europa: ¿qué necesitaríamos saber?

20130808-192825.jpg

La mayoría de las cosas que hoy los científicos saben sobre Europa, la luna de Júpiter, ha sido gracias a una docena de naves que desde 1979 (recordemos a la Voyaguer 2) y hasta mediados de los noventa (la sonda Galileo) se han encargado de fotografiar su superficie y su atmósfera.

Gracias a estos encuentros los investigadores han podido saber que su superficie está formada por hielo fracturado y que debajo de éste podría existir un océano formado por agua en estado líquido que sería el hogar de vida microbiana.

europe-detail

Detalles de las fracturas presentes en el hielo de la luna Europa / Crédito: http://www.astronoo.com

“Si un día los seres humanos envían a un robot a la superficie de Europa, necesitaremos saber qué buscar y sobre qué tipo de instrumentos necesitaríamos llevar”, afirma Robert Pappalardo del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. “Necesitamos mucha preparación que es necesaria para poder aterrizar en Europa, pero estudios como estos ayudan a concentrarnos en los instrumentos tecnológicos necesarios para poder llegar y sobre todo la información que nos ayudaría a elegir el lugar idóneo para poder aterrizar. Además, Europa es el lugar más probable, después de la Tierra, para encontrar vida”, añade.

Entre las preguntas que el equipo de investigadores se hace en este estudio en el que han participado varias organizaciones como la NASA, la Universidad de Colorado y la Universidad de Texas, entre otras, son: ¿qué es lo que ha provocado las fracturas en el hielo? ¿Qué tipo de química existe ahí? ¿Existirán moléculas orgánicas que sirvan para el desarrollo de la vida?

Otras preguntas tienen que ver con su actividad geológica y la presencia de agua líquida: ¿qué tan activa es su superficie? ¿Qué tanto le afecta la gravedad provocada por Júpiter? ¿Qué características tendrá el agua líquida?

“Aterrizar en la superficie de Europa sería un paso clave en la investigación astro biológica de ese mundo”, afirmó Chris McKay quien es investigador de la NASA.

___

Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Space.com

_____________________

Hallazgos del telescopio Kepler insipran a científicos con ideas innovadoras

6a00d8341bf7f753ef0192ac3c9658970dLa nave espacial Kepler ha descubierto, hasta ahora, más de 2000 nuevos mundos alrededor de otras estrellas, muchas de ellas del doble del tamaño de la Tierra y que posiblemente contengan agua. Todo esto se convierte en una excelente oportunidad para buscar otras formas de vida.

Para George Marcy, profesor de astronomía de la Universidad de Berkley, “las civilizaciones tecnológicamente avanzadas podrían comunicarse con otras naves espaciales que estén en otras partes de la galaxia utilizando rayos láser, ya sea en luz visible o en luz infrarroja”. “La luz láser puede ser detectada por otras civilizaciones porque su poder está concentrado en un haz estrecho y la luz está concentrada en un solo color o frecuencia específica.

Marcy, quien ha sido uno de los pioneros en la búsqueda de otros planetas desde hace más de 20 años, planea utilizar los datos recabados por el telescopio Kepler para buscar evidencia de civilizaciones lo suficientemente avanzadas que hayan sido capaces de construir estaciones solares para abastecerse de energía.

Marcy se ha dado cuenta de que la información que proporciona el telescopio Kepler podría revelar estrellas que contengan estaciones de energía llamadas Esferas Dyson, que son megaestructuras que orbitan astros y que capturan una gran parte su energía. Éstas fueron propuestas hace más de 50 años por el físico Freeman Dyson quien cree que una civilización avanzada las utilizará para proveerse de energía.

Otro de los profesores implicados en promover estas teorías innovadoras es el físico teórico Rafael Bousso, quien junto con Joseph Polchinski de la Universidad de Berkeley, han propuesto la teoría de cuerdas que implica que el universo está compuesto por un infinito número de multiversos, cada uno con sus propias características físicas pero operando con las mismas leyes físicas que rigen el nuestro. Sin embargo, es muy improbable que podamos visitarlos o inclusive verlos con los telescopios actuales ya que la luz no ha tenido tiempo de viajar tan lejos desde que el universo comenzó, pero él es optimista en el sentido de que es posible encontrar predicciones de las hipótesis que puedan ser probadas.

“La gente mostraba mucho escepticismo con la Teoría General de la Relatividad de Einstein, pero ahora, décadas después, el GPS funciona gracias a esta teoría y ha llevado a increíbles y profundas cuestiones en física, sobre cómo comenzó el universo y qué sucede dentro de un agujero negro”, afirma Bousso. “Nos encontramos en las primeras etapas de la teoría de los multi universos, pero es una cuestión bastante seria y plausible que debemos poner a prueba”.

___

Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Daily Galaxy.

_____________________