Astrónomos consiguen observar a un meteorito impactando contra la Luna

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Un meteorito con la masa de un coche pequeño impactó con la Luna el pasado Septiembre, esto de acuerdo con astrónomos españoles. El impacto, el más grande visto hasta ahora, produjo un brillo muy intenso en forma de flash y fue fácil poder distinguirlo desde la Tierra. Los científicos publicaron las descripciones del acontecimiento en las noticias mensuales de la Real Sociedad de Astronomía.

La falta de atmósfera de la Luna previene que pequeñas rocas provenientes del espacio choquen con la Tierra. El resultado es muy claro: una gran cantidad de cráteres grandes y pequeños que cubren toda la superficie lunar.

En la actualidad es muy difícil observar  un gran pedazo de meteorito impactar contra la Tierra o la superficie de nuestro único satélite. Lo que sí son comunes, son las colisiones con pequeños cuerpos.

Y fue en Septiembre de 2013 cuando el profesor José M. Madiedo, mientras operaba dos telescopios en el sur de España con la finalidad de captar choques de meteoritos sobre la luna, azarosamente pudo observar un flash que se generaba desde el Mar Nubium,

El flash fue el resultado del choque de una roca sobre la superficie Lunar que produjo una luz similar a la que produce la Estrella Polar. De ahí que el evento del pasado septiembre sea el evento más brillante observado hasta ahora.

Hay que decir que el impacto se produce con mucha velocidad, lo que genera que la roca se funda y vaporice, de manera instantánea, en el lugar del choque. Esto produce a su vez un resplandor térmico que puede ser observado desde la Tierra.

Generalmente estos flashes duran una fracción de segundo. Pero el flash detectado en el acontecimiento del 11 de septiembre duró mucho más tiempo.

Tanto el profesor Madiedo como su colega, el doctor Ortiz, piensan que el flash fue producido por una roca de alrededor de 400 kg con un diámetro de entre 0.6 a 1.4 metros. La roca impactó sobre el Mar Nubium a una velocidad de 61,000 kilómetros por hora creando un nuevo cráter de unos 40 metros. La energía del impacto fue el equivalente al de una explosión de unas 15 toneladas de dinamita.

“Nuestros telescopios continuarán observando la Luna mientras que nuestras cámaras de meteoritos seguirán monitoreando la atmósfera de la Tierra. En este sentido, seremos  capaces de identificar racimos de rocas que puedan dar lugar a impactos comunes en ambos cuerpos planetarios”, dijo José Madiedo.

Observar impactos en la Luna les da la oportunidad a los astrónomos de investigar sobre los riesgos similares (pero con objetos más grandes) de objetos que pudieran hacer impacto contra la Tierra. Una de las conclusiones del equipo español es que el impacto de meteoritos de unos 400 kg es de una diez veces superior a lo que los científicos creían. Afortunadamente, la Tierra tiene una atmósfera que nos protege de estos impactos.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Astronomy Now.

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El impacto de cometas incrementa la probabilidad de vida

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De acuerdo con un nuevo estudio, el violento impacto de cometas y meteoritos sobre la Tierra puede ayudar a construir las moléculas fundamentales de la vida,

Y es que las colisiones, que se producen a alta velocidad, desatan intensas ondas de choque que pueden convertir a los simples compuestos orgánicos encontrados en cometas en aminoácidos, los cuales producen proteínas, células y luego a todos los organismos vivos.

El nuevo hallazgo sugiere también que en lugar de ser una fuerza solamente destructiva, los impactos incrementan la probabilidad de que la vida puede originarse y extenderse por todo el Sistema Solar.

“Sabemos que los impactos son muy comunes en el Sistema Solar, ya que podemos observar los cráteres que son producidos por tales impactos”, afirma Zita Martins, un astrobiólogo del Imperial College de Londres.

“Si los impactos ocurren, entonces más moléculas complejas pueden producirse de tal manera que estos ladrillos fundamentales de la vida podrían extenderse por todo el Sistema Solar”.

La superficie de los planetas y las lunas presentan cicatrices producto de los violentos impactos producidos durante miles de millones de años por cometas y meteoritos. Dichos impactos producen grandes cantidades de energía: por ejemplo, el meteorito que cayó recientemente sobre la región de Chelyabisnk en Rusia este año, impactó a una velocidad de 18 kilómetros por segundo y explotó con una fuerza 30 veces superior a la energía producida por la bomba de Hiroshima.

Por otro lado, los científicos han utilizado modelos por computadora para demostrar que la ondas de choque pueden convertir simples moléculas como el amoniaco, el dióxido de carbono y el metanol en complejos aminoácidos. Esto lo han comprobado reconstruyendo dichos impactos en el laboratorio.

Gracias a estas pruebas, los investigadores han podido demostrar que un impacto de alrededor de unos 7 kilómetros por segundo produce cicatrices de aminoácidos. El impacto genera una intensa onda de choque que fragmenta a los elementos simples que luego se recombinan en aminoácidos tales como la alanina y la glicina. Entre los numerosos roles que juega en la vida la glicina es que es un neurotransmisor que se encuentra activo en las células del cerebro y en la retina, mientras que a la alananina se le puede encontrar en las paredes de las células de las bacterias.

“Lo que hemos hecho en el labotatorio es demostrar un proceso en el que están presentes moléculas que estuvieron durante el nacimiento del Sistema Solar y que luego se convirtieron en moléculas que son las que necesita la vida para producirse”, afirma Price.

En definitiva lo que pretende esta investigación es demostrar que existen muchas maneras de crear aminoácidos que son los componentes de las proteínas y finalmente de la vida. Dichos elementos están presentes en la mayoría de los cometas y meteoritos.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: The Guardian.

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Marte tuvo una atmósfera rica en oxígeno hace 4,000 millones de años, revela estudio

mars-600Diferencias encontradas entre meteoritos hallados en la Tierra provenientes de Marte, y rocas que han sido examinadas por el robot Spirit de la NASA que se encuentra en la superficie de nuestro vecino planeta, podrían explicar si el `planeta rojo´ tuvo alguna vez una atmósfera rica en oxígeno hace unos 4,000 millones de años y mucho antes de que la Tierra lo hiciera hace “apenas” 2,500 millones de años.

Los científicos a cargo de este descubrimiento -todos de la Universidad de Oxford– investigaron la composición de meteoritos marcianos encontrados en nuestro planeta junto con datos recabados por el vehículo Spirit que examinó rocas situadas en la superficie del cráter Gusev en Marte. El hecho de que la superficie de estas rocas contuviera cinco veces más níquel que los meteoritos encontrados en la Tierra, resultó en su momento un tanto desesperanzador y sembró dudas de si en verdad los meteoritos eran producto de las erupciones volcánicas que sucedieron hace mucho tiempo en el planeta rojo.

“Lo que hemos mostrado es que tanto los meteoritos como las rocas volcánicas tienen un origen similar que se encuentra en las profundidades de Marte, aunque las rocas estuvieron en una ambiente mucho más rico en oxígeno, probablemente causado por el reciclaje de materiales ricos en oxígeno que estaban en el interior”, dijo el profesor Bernard Wood, del departamento de Ciencias de la Tierra de Oxford, y quien encabezó esta investigación que ha sido ya publicada en la revista Nature.

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El vehículo Spirit de la NASA, que actualmente se encuentra en la superficie marciana, ha encontrado rocas volcánicas ricas en oxígeno /Crédito: wikipedia.org

“Este resultado es sorprendente porque, mientras que los meteoritos son geológicamente jóvenes, tienen alrededor de 180 a 1400 millones de años, el robot Spirit estuvo analizando una parte muy antigua de Marte que tiene unos 3,700 millones de años”.

En este sentido, dado que la composición geológica de Marte varía de región en región, los investigadores creen que, posiblemente, estas diferencias surjan a través de un proceso llamado subducción en donde los materiales son reciclados en el interior del planeta. Sugieren también que la superficie se oxidó cuando el planeta todavía era muy joven y que, a través de la subducción, los materiales ricos en oxígeno se introdujeron en el interior (se transformaron ahí) para luego ser llevados nuevamente a la superficie durante una serie de erupciones que sucedieron hace unos 4,000 millones de años.

En contraste, los meteoritos encontrados en la Tierra y que provienen de Marte, como ya hemos mencionado, son rocas volcánicas mucho más jóvenes que emergieron de las profundidades y, en consecuencia, fueron menos influenciadas por los procesos eruptivos que explicábamos.

El profesor Wood se manifiesta al respecto: “Marte tenía una atmósfera rica en oxígeno en aquellos tiempos, hace unos 4,000 millones de años y mucho antes de que la Tierra lo tuviera hace unos 2,500 millones de años. Y, como la oxidación es lo que produce que Marte tenga su característico color rojizo, es probable que, además de oxidado, fuera húmedo y caliente y que, por supuesto, tuviera una atmósfera rica en oxígeno mucho antes de que la Tierra lo tuviera”.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Phys.org

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El agua de la Tierra y la Luna podría provenir de la misma fuente

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El agua que se encuentra en el fondo de la Tierra y de la Luna podría haberse originado por la misma fuente: antiguos meteoritos.

Ha esta conclusión han llegado investigadores de la Universidad de Brown en Estados Unidos, luego de haber sugerido que el agua ha existido en la Tierra desde antes que impactase un meteorito, el cual fue responsable de crear la Luna.

Lo que continúa siendo un misterio es cómo el agua pudo sobrevivir en la Luna a pesar de la violenta colisión.

Como todos sabemos, el agua es vital para el desarrollo de los organismos. Cuando nuestro planeta se formó, los ingredientes del agua se habrían formado más allá de la órbita terrestre. Como tal, toda el agua del planeta debió de haber provenido de cometas y meteoritos que entraban al interior del Sistema Solar.

Hasta ahora, los científicos creían que la luna era un cuerpo completamente seco que se había originado a partir del impacto de un pedazo de roca del tamaño de Marte sobre la Tierra hace unos 4,500 millones de años. El calor de esta colisión, según ellos, debió de haber cocinado y destruido todos los ingredientes del agua que se encontraban en la naciente luna. Sin embargo, hace cinco años, la primera evidencia de la presencia de hidrógeno fue descubierta en muestras lunaress traídas por las misiones Apolo. El hidrógeno es un ingrediente fundamental del agua, junto con el oxígeno.

Para encontrar los orígenes de esta agua, los científicos analizaron granos de cristal de las piedras de la Luna que fueron traídas a la Tierra por las misiones Apolo 15 y 17. Estos cristales poseen delgadas piezas de vidrio que dan cuenta de la historia geológica del satélite.

Los investigadores se centraron también en los isótopos del hidrógeno encontrados en el magma lunar. Todos los isótopos de un elemento químico tienen el mismo número de protones, pero cada uno tiene diferente número de neutrones. Por ejemplo, el hidrógeno común no tiene neutrones pero sí los tiene el deuterio, que es una forma de hidrógeno y tiene un neutrón. En general, los objetos formados cerca del sol tienen menos deuterio que aquellos formados más lejos.

La relación ente deuterio e hidrógeno observada en meteoritos, conocidos como condritas, es similar al que se ha podido detectar en el agua de la Tierra, sugiriendo que más del 98% del agua que existe en nuestro planeta podría haber llegado a través de estas rocas y no de cometas. Los investigadores han encontrado, además, que la relación de deuterio e hidrógeno en las rocas de la luna es similar a aquella observada también en la Tierra.

Todos estos hallazgos indican que el agua en la luna y en la Tierra tienen un origen común en las condritas carbonáceas, que son meteoritos que se encuentran en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter.

“Con un buen grado de certeza, podemos saber que el agua llegó a la Luna y a la Tierra a partir de meteoritos primitivos que ahora se encuentran en las partes externas del cinturón de asteroides”, afirmó Albert Saal quien es geoquímico de la Universidad de Brown. Él y sus colegas han publicado detalles de su trabajo en la revista Science.

Después de que la Luna se formara a partir de dicho impacto, que sucedió 100 millones de años después de que la Tierra se formara, aparentemente nuestro planeta no recibió más cantidades significativas de agua.

Si el agua en la Tierra y en el pedazo de roca que luego se convertiría en la Luna ya estaba ahí antes del impacto, todavía sigue siendo un misterio por qué el calor del impacto no provocó que toda el agua se cocinara y evaporara. Una posibilidad es que la roca vaporizada que el impacto generó hiciera que esta roca quedara atrapada en forma de gas como en una botella de refresco. Este factor, junto con el de la gravedad de la Tierra, pudo haber contribuido a que el planeta conservara hidrógeno y por lo tanto agua.

Pero el problema con la idea anterior es la propia Luna, que tiene mucho menos masa y por consiguiente menos gravedad que la Tierra para poder retenerla. Con todo ello, nuestro único satélite posee, probablemente, de cinco a diez veces menos agua que la Tierra, y esto sigue siendo una cantidad de agua muy significativa.

Otros investigadores, como Paul Hartogh del Instituto Max Planck de Alemania mantienen la hipótesis de que el agua de la Tierra podría venir de cometas. Y esto lo afirman luego de haber descubierto que la proporción de deuterio e hidrógeno observado en cometas muy cercanos coincide con la cantidad de estos elementos que existen en el agua de nuestro planeta. Si los cometas realmente llevaron agua a la Tierra, esto debió de haber ocurrido mucho antes del impacto del meteorito, lo que significa que la Tierra y la luna no tenían agua desde el principio.

La misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea, que comenzó en 2004, podría resolver la cuestión de si fueron cometas o meteoritos los que permitieron que en la luna y en la Tierra existiera agua. En 2014, dicha nave se acercará peligrosamente al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko con la finalidad de analizar sus relaciones isotópicas y ver si estas coinciden con aquellas que existen en la Tierra y la Luna.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Space.com

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El lunes será lanzado nuevo satélite para cazar asteroides

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Un pequeño satélite canadiense, que será lanzado desde la India el próximo Lunes 25 de Febrero, será la primera nave espacial especialmente diseñada para monitorear asteroides grandes y basura espacial que se encuentra en el Sistema Solar.

El artefacto, que  lleva por nombre NEOSSat, cuyas siglas significan Near-Earth Object Surveillance Satellite, buscará y seguirá la trayectoria de inmensas rocas espaciales que orbitan alrededor del Sol y que, en algún momento, podrían aproximarse a la Tierra. El satélite será capaz también de seguir la pista de la basura espacial y de los satélites artificiales que se encuentran en servicio alrededor de la Tierra.

“La parte esencial del proyecto consiste en estudiar el cielo y obtener los mejores resultados en cuanto a la búsqueda de asteroides que se encuentren cercanos a nuestro planeta se refiere”, afirmó Denis Laurin, de la Agencia Espacial Canadiense.

NEOSSat ha tenido un costo de 25 millones de dólares y apenas tiene el tamaño de una maleta. Dará una vuelta completa a la Tierra cada 100 minutos a una altura de 800 kilómetros.

Una de las ventajas de tener un satélite como este, es que podrá estudiar el cielo durante la noches y las horas de luz, las 24 horas y los siete días de la semana. Y es que la mayoría de las tecnologías que actualmente se utilizan para cazar asteroides desde la superficie de la Tierra, requieren que el cielo esté obscuro. De hecho, para un telescopio situado en tierra, es imposible analizar partes del cielo que estén cerca de Sol debido a la luminosidad. Ahora, con NEOSSat, esto ya no será un impedimento.

Otra de las ventajas de este satélite es que analizará a los asteroides en gran detalle, otorgando a los científicos la oportunidad de conocer su composición química y la trayectoria de sus órbitas.

La única desventaja es que no será capaz de identificar rocas relativamente pequeñas como la que recientemente chocó en la ciudad de Chekyabisnk en Rusia; el asteroide 2012 DA14 que tenía unos 40 metros.

“El NEOSSat probablemente reducirá el riesgo de impacto de grandes asteroides, pero no está diseñado para descubrir pequeños cuerpos cercanos a la Tierra y que en algún momento podrían colisionar”, comentó Alan Hidlebrand de la Universidad de Calgary.

En cambio, el satélite será capaz de seguir la trayectoria de dos clases de rocas llamadas Atira y Aten que son asteroides que pasan cerca de la órbita de la Tierra y ocasionalmente cruzan su órbita.

A continuación se puede ver un vídeo de la Agencia Espacial Canadiense, donde se explica, con animaciones, el funcionamiento de este nuevo satélite:

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Space.com

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