Archivo de la etiqueta: exobiología

Encuentran en Europa materiales que podrían formar vida

Europa_arcilla

Un nuevo análisis de los datos aportados por la sonda Galileo, revelan que un material compuesto básicamente por arcilla ha sido depositado en la superficie de la luna Europa (de Júpiter) por un cometa o asteroide, por lo que esta es la primera vez que se detectan en la superficie de esta luna este tipo de minerales, los cuales generalmente llevan consigo compuestos orgánicos.

“Los materiales orgánicos, que representan importantes ladrillos para la vida, son generalmente encontrados en cometas y en asteroides primitivos”, afirmó Jim Shirley del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.

Muchos científicos consideran que Europa es el mejor sitio en nuestro Sistema Solar para encontrar vida, ya debajo de su superficie existe un océano que está en contacto con rocas y hielo, además de otros componentes que producen calor

Por esta y otras razones la comunidad científica cree que Europa contiene materiales orgánicos, los cuales no han sido todavía observados. Una teoría afirma que dichos materiales orgánicos debieron haber llegado al satélite a través del impacto de cometas y asteroides; este nuevo hallazgo apoya esta idea.

Y el material que ha sido encontrado en Europa lleva el nombre de Filosilicatos que, como ya decíamos, es una especie de arcilla que contiene moléculas orgánicas y que podría provenir de asteroides (de unos 1,100 metros) o de cometas (de unos 1,700 metros) que pudieron haber impactado en la superficie del satélite.

“Entender la composición de Europa es un asunto clave para poder descifrar su historia y posiblemente su habitabilidad”, afirmó Bob Pappalardo del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.

___

Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Astronomy.com

_____________________

Anuncios

Un nuevo estudio sugiere que la vida en la Tierra provino de Marte

tierra_marte

El debate en torno al origen de la vida en la Tierra parece tener una respuesta luego de que el profesor Steven Benner anunciara recientemente en una conferencia que una forma de mineral oxidado del elemento Molibdeno, que ha sido crucial para el origen de la vida, solamente se pudo haber encontrado en la superficie de Marte y no en la Tierra.

“Es solamente cuando el Molibdeno se vuelve altamente oxidado cuando las primeras formas de vida tienden a aparecer”, explica el profesor Benner del Instituto de Ciencia y Tecnología de Westheimer en Estados Unidos. “Esta forma de Molibdeno no pudo haber estado presente en la Tierra en el momento en que la vida comenzó porque hace 3,000 millones de años la superficie de nuestro planeta tenía muy poco oxígeno mientras que Marte sí lo tenía. Esta nueva evidencia hace más probable que la vida en la Tierra comenzó gracias a la caída de un meteorito proveniente del plantea rojo”, añade.

En esta conferencia el investigador se refirió también a dos paradojas que hacen difícil a los científicos comprender cómo comenzó la vida en la Tierra.

Molly_Hill_molybdenite
Pierda de Molibdeno incrustada en un cristal /Crédito: wikipedia.org

Una de estas paradojas es la de “Tar” que afirma que todas las cosas vivas están hechas de material orgánico, pero si se agrega calor o luz a las moléculas orgánicas éstas por si solas son incapaces de crear vida. De hecho se convierten en algo parecido al aceite o al asfalto.

“Ciertos elementos son capaces de controlar la propensión de los materiales orgánicos de convertirse en ´tar´, particularmente el Boro y el Molibdeno, por lo que pensamos que minerales que contienen estos dos elementos resultan fundamentales para comenzar la vida. El reciente análisis de un meteorito marciano ha mostrado que éste provino de Marte, por lo que nosotros creemos ahora que la forma oxidada del Moldibdeno estaba ahí también”.

La segunda paradoja es que la vida tuvo problemas para comenzar en aquella Tierra joven debido a que nuestro planeta estaba casi cubierto totalmente por agua. Esto no solamente hizo que no hubiera suficientes concentraciones de Boro (que se llega a encontrar en lugares muy secos como desiertos), sino que el agua resultaba corrosiva para crear ARN, que los científicos creen que es la primera molécula que apareció.

“La evidencia de nuestros estudios sugieren que en realidad somos marcianos y que la vida comenzó en Marte y llegó a la Tierra a través de un meteorito”, afirma Benner.

___
Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Astrobiology Magazine

_____________________

Encuentran nuevas evidencias de que Marte pudo haber sido habitable

converted PNM file

El robot Opportunity de la NASA, que actualmente se encuentra en Marte, acaba de hacer uno de los más grandes descubrimientos de los últimos 10 años: ha encontrado evidencia de que la vida pudo tener un punto de apoyo en el planeta rojo hace mucho tiempo.

El robot ha encontrado manchas de minerales de arcilla en una vieja roca que se encuentra en el borde del cráter Endevour donde los científicos creen que alguna vez hubo agua en estado líquido. Esto se ha podido determinar por la presencia de pH neutro.

“El agua que existió aquí pudo haberse ingerido sin ningún riesgo”, afirmó el investigador principal del robot Opportunity Steve Squyres, de la Universidad de Cornell, quién también comentó: “Ésta es agua que fue muy favorable en su química, en su pH, en su nivel de acidez, para favorecer la química prebiótica: el tipo de química que podría haber favorecido el origen de la vida”, añade el investigador.

El robot Opportunity y su gemelo, el Spirit, aterrizaron en el planeta rojo en Enero de 2004 en una misión de tres meses que tuvo la intensión de buscar agua. Ambos robots encontraron evidencia de la presencia del vital líquido en el pasado.

Spirit dejó de comunicarse con la Tierra en 2010 y fue declarado “muerto” un año después. En cambio Opportunity sigue funcionando y ha encontrado arcilla en las rocas del cráter Endevour y fuertes evidencias de agua en el cráter Esperance.

“Las condiciones fundamentales que creemos son necesarias para la vida fueron encontradas aquí”, afirma Squyres.

El agua con pH neutro que generó la arcilla probablemente fluyó a través de la región durante los primeros mil millones de años de la historia de Marte por lo que, actualmente, resulta imposible precisar las edades absolutas de las rocas del planeta rojo por lo que es necesario traerlas a la Tierra para un estudio más minucioso.

El último descubrimiento de Opportunity encaja muy bien con el realizado del otro lado del planeta por su primo el Curiosity, el cual ha encontrado evidencia muy fuerte de que el sitio donde aterrizó, en Agosto de 2012, pudo haber tenido vida microbiana.

Tales observaciones podrían ayudar a los científicos a crear un mapa donde se podría describir cómo es que Marte pasó de ser un planeta relativamente caliente y húmedo a un  mundo frío y seco como lo es actualmente.
_______________________________________________________

Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Space.com

_____________________

Las estrellas enanas blancas podrían ser la llave maestra para detectar vida en otros planetas

Estrella enana blanca

Las estrellas enanas blancas tienen su origen cuando una estrella del tamaño del Sol, o hasta 10 veces más grande que este, ha dejado de producir suficientes reacciones termonucleares en su interior para seguir emitiendo luz y calor.

Hasta hace poco se creía que, una vez que una estrella se convertía en enana blanca, dejaba de albergar, de poder dar sustento, a planetas habitables.

Pero ahora dos investigadores, uno de Harvard y el otro de la Universidad de Tel Aviv, han mostrado que, utilizando tecnología avanzada que estará disponible en las próximas décadas, será posible detectar biomarcadores que se encuentren en estos planetas —incluyendo oxígeno y metano— que indicaría la presencia de vida.

De hecho han podido demostrar que el telescopio James Webb, que será lanzado al espacio por la NASA en 2018, será capaz de detectar oxígeno y agua en la atmósfera de un planeta como la Tierra que podría orbitar una estrella enana blanca.

“En la búsqueda de huellas biológicas extraterrestres, las primeras estrellas que deberemos de estudiar serán enanas blancas”, dice el profesor Maoz de la Universidad de Harvard.

Además, la abundancia de elementos pesados que actualmente se han observado en la superficie de las enanas blancas, sugiere que los planetas rocosos orbitan un puñado de éstas. Los investigadores estiman que de 500 enanas blancas estudiadas —y que se encuentran cerca de la Tierra— todas podrían tener al menos un planeta habitable.

Telescopio James Webb
Esta es una imagen artística del Telescopio James Webb que será lanzado al espacio en 2018 para detectar y estudiar planetas como la Tierra /Crédito: NASA.

En este sentido, las características únicas de las enanas blancas las hacen idóneas para detectar planetas pequeños en comparación con estrellas como el Sol. Esto se debe a que, al no emitir tanta luz como una estrella normal, el tránsito de un planeta en torno a la órbita de una enana blanca se hace más fácil de reconocer, además de que es mucho más sencillo para los astrónomos estudiar su atmósfera.

Cuando un planeta como la Tierra orbita una estrella normal, “la dificultad de detectarlo radica en la extrema debilidad de la señal, la cual está oculta en el resplandor de la estrella madre. La novedad de nuestra idea es que, si la estrella madre es una enana blanca, cuyo tamaño es comparable con el tamaño de la Tierra, la luminosidad y el resplandor se reduce notoriamente, y podemos entonces contemplar sin problemas el biomarcador del oxígeno, afirma el profesor Maoz.

Con el fin de estimar el tipo de datos que proveerá y será capaz de observar el Telescopio James Webb, los investigadores crearon un “espectro sintético”, el cual es una réplica de un planeta inhabitado del tamaño de la Tierra que orbita una supuesta enana blanca. Y con esto pudieron demostrar que el telescopio será capaz de captar señales de oxígeno y agua.

Así, la presencia de biomarcadores de oxígeno podría ser una señal crítica de la presencia de vida extraterrestre en otro planeta.

La atmósfera de la Tierra, por ejemplo, está compuesta por 21% de oxígeno el cual es producido enteramente por la vida como resultado de la fotosíntesis. Sin la existencia de plantas, una atmósfera, la que sea, no podría tener oxígeno.

El telescopio James Web será un instrumento ideal para cazar señales de vida en otros planetas debido a que estará diseñado para observar en la región de infrarrojos del espectro de la luz, donde esos biomarcadores son prominentes.

_______________________________________________________

Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Phys.org

_____________________

Un satélite permite poner a prueba la vida más allá de la Tierra

La NASA lanzó al espacio, en noviembre de 2011, un nanosatélite que llevaba consigo microorganismos que fueron puestos en una órbita baja alrededor de la Tierra con la finalidad de monitorear los efectos del ambiente espacial en su crecimiento y metabolismo. El nanosatélite, que lleva consigo el experimento llamado Exposición Orgánica al Estrés Orbital (O/OREOS), por sus siglas en inglés, pesa 5 y medio kilos y contiene dos poblaciones de la especie microbiana Bacilius subtilis. Un primer cojunto de los microbios es una sepa de origen natural y el segundo es un conjunto de microbios también que, gracias a una mutación genética, son resistentes a los efectos de la radiación.

Los microorganismos que ahora se encuentran en el espacio forman parte del proyecto Supervivencia al Medio Ambiente Espacial de Organismos Vivos (SESLO, por sus siglas en inglés), que pretende saber (después de 4 meses ya lo ha conseguido) cómo se comportan los microorganismos ante las tensiones del medio ambiente espacial. En órbita, los organismos fueron expuestos a una tasa total de radiación 15 veces superior que la que los astronautas experimentan abordo de la Estación Espacial Internacional. Entre los peligros que enfrentaron fueron la microgravedad, la radiación ionizante y el bombardeo pesado de iones.

Una variante del Bacilus subtilis tiene la capacidad de adaptarse a entornos con condiciones atmosféricas adversas o como las que se pueden observar en el espacio /Imagen: http://www.wikipedia.org

Pese a no haber regresado ninguna muestra a la Tierra, el nanosatélite viajó alrededor de nuestro planeta justamente por encima de la llamada Termósfera, llevando a cabo medidas biológicas y químicas por 6 meses. Durante este tiempo, experimentos de control fueron llevados a cabo también en la Tierra con la finalidad de identificar diferencias en el crecimiento entre la poblaciones del espacio y los experimentos de control aquí en nuestro planeta.

Así, tenemos que las esporas bacterianas germinaron con éxito y crecieron después de 14 días de estar en órbita y después a los 97 días. En microgravedad, las células generalmente crecen y se metabolizan más despacio que sus contrapartes en la Tierra. Curiosamente, los microorganismos que crecieron a los 97 días de ser expuestos a la gravedad no mostraron diferencias significativas en sus parámetros de crecimiento en comparación con aquellos que crecieron a lo largo de 14 días.

La Termósfera es una de las capaz de la Tierra en donde tiene lugar el proceso de ionización de átomos y moléculas provenientes del Sol. Aquí fue instalado el microsatélite O/OREOS /Imagen: http://www.bibliotecadeinvestigaciones.files.wordpress.com/

El estudio proporciona también una visión sobre cómo los organismos vivos son capaces de hacer frente a la vida más allá de nuestro planeta. Los resultados permitirán también a los astrobiólogos entender el potencial que tiene ésta para sobrevivir en el espacio. El proceso, llamado Panspermia, y que por el momento es sólamente una teoría duramente cuestionada, afirma que la esencia de la vida prevalece diseminada por todo el universo y que ésta llegó a la Tierra a través de dicha semillas.

O/OREOS también lleva consigo otro conjunto de experimentos como un dispositivo que sirve para determinar la viabilidad de los organismos para sobrevivir al ambiente del espacio (Space Environment Viability of Organics), el cual monitorea la estabilidad y los cambios en cuatro clases de moléculas orgánicas durante un vuelo espacial. Estudiar cómo las moléculas orgánicas son afectadas por el ambiente del espacio es también beneficioso para los estudios que se realizan sobre astrobiología, ya que estos datos nos pueden ayudar a comprender la evolución química en el principio del cosmos y la probabilidad de que las molécula esenciales para el origen de la vida hayan llegado a la Tierra a través de una fuente extraterrestre.

“El éxito total de la misión O/OREOS demuestra de manera convincente que los microsatélites son efectivos (en relación con el bajo costo que suponen) para la realización de investigaciones científicas”, afirmó Mary Voltek, investigadora del Programa de Astrobiología de la NASA, quien además añadió: “las capacidades de los nanosatélites están creciendo de manera constante, haciéndolos buenos candidatos para operar los experimentos precursores de los satélites más grandes, la Estación Espacial Internacional, para las futuras misiones a la Luna y para la exploración planetaria”.

TRADUCCIÓN Y EDICIÓN de Julio García.

FUENTE: www.astrobio.net