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Planetas como la Tierra que giran en torno a estrellas pequeñas, con mayor probabilidad de albergar vida, revela estudio

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Planetas del tamaño de la Tierra, orbitando estrellas pequeñas, probablemente tengan campos magnéticos que los protegerían de la radiación que emite su astro y les ayudaría a mantener las condiciones de su superficie que ayudarían para que la vida se pueda desarrollar.  A esta conclusión han llegado astrónomos de la Universidad de Washington.

El campo magnético de un planeta emanaría del centro del planeta y ayudaría a desviar las partículas cargadas del viento solar, protegiendo a la atmósfera de diluirse y finalmente perderse en el espacio. Los campos magnéticos, que nacen por las temperaturas frías del interior de los planetas, podrían proteger la vida de radiaciones dañinas, como lo hace el campo magnético de la Tierra.

Las estrellas de poca masa son muy comunes en el universo. Los planetas que orbital este tipo de estrellas son fáciles de detectar por los astrónomos debido a que, cuando transitan, o pasan enfrente de su estrella, bloquean una larga fracción de la luz, mucho más larga que la luz que podría ser bloqueada de una estrella mucho más masiva. Pero debido a que este tipo de estrellas pequeñas no irradian mucha energía en su zona de habitabilidad (que es la zona donde un planeta que orbita adquiere el calor necesario para sustentar la vida), el planeta en cuestión debe de estar más cerca de su estrella para ser habitable.

Y un planeta tan cerca de su estrella es objeto del empuje gravitatorio que ejerce esta última, produciendo que el planeta adquiera una órbita de tipo ancla, donde la luz de la estrella solamente es emitida a una de las caras del planeta, tal y como sucede con la Luna, por ejemplo, donde hay una cara que siempre ver al Sol mientras que la otra siempre permanece en absoluta obscuridad.

En una investigación publicada el 22 de septiembre en la revista Astrobiología, el principal autor del trabajo, Peter Driscol, trató de determinar el destino de estos mundos a través del tiempo: “La pregunta que quiero hacer es, alrededor de estas estrellas pequeñas, donde la gente va a buscar planetas, ¿éstos planetas van a quedar rostizados por las mareas gravitacionales? Driscoll también tiene curiosidad sobre el efecto de estas mareas gravitacionales en los campos magnéticos por largos periodos de tiempo,

La investigación combinó modelos de interacciones orbitales y calor realizadas por el investigador Rory Barnes, profesor asistente de astronomía, con otros modelos de evolución térmica que suceden en el interior de los planetas.

Las simulaciones van desde estrellas con 1 masa solar (estrellas del tamaño del Sol) hasta estrellas con una masa menor. Mediante la fusión de sus modelos, Barnes afirmó que la idea fue “producir una imagen más realista de lo que está sucediendo dentro de estos planetas”.

Barnes comentó también que existe un sentimiento general en la comunidad astronómica respecto a que los planetas que tienen órbitas de tipo ancla tienen menos probabilidad de poseer un campo magnético protector y, por ende, están completamente a merced de su estrella.

Y lejos de ser dañino para el campo magnético del planeta, las órbitas ancladas de hecho ayudan a que la vida se pueda desarrollar sin problema en un determinado planeta.

Esto se debe a una cuestión un tanto contraintuitiva que tiene que ver con que entre más calor experimenta el manto de un planeta, mayor es su capacidad para disipar el calor. Este fenómeno, por consiguiente, enfría el núcleo del planeta y ayuda a crear campos magnéticos que, como hemos dicho, ayudarían a crear las condiciones necesarias para la formación de vida.

Barnes ha afirmado que en las simulaciones por computadora es posible generar campos magnéticos que provocarían un aumento en la posibilidad de vida.

“Estos resultados preliminares son prometedores, pero aún seguimos sin saber como cambiarían en planetas como Venus, donde el lento enfriamiento está obstaculizando la creación de un campo magnético. En el futuro, los campos magnéticos de los planetas extrasolares podrían ser observados, de tal suerte que veremos un interés mucho mayor de los científicos en este tema tan importante”, afirma Barnes.

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Traducido y editado por Julio Moll. 

Referencia: http://www.astrobio.net/topic/deep-space/cosmic-evolution/earth-like-planets-around-small-stars-likely-have-protective-magnetic-fields-aiding-chance-for-life/

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Un nuevo experimento ayudará a encontrar vida en Marte

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En la búsqueda por comprender la existencia de vida más allá de la Tierra, los científicos se dedican a estudiar cómo los organismos podrían sobrevivir en diversos ecosistemas: desde la superficie de Marte hasta los océanos cubiertos por hielo de la luna de Júpiter de nombre Europa. Por ahora, la Tierra es nuestro único ejemplo de planeta en donde se ha formado y evolucionado la vida. Por tanto,  estudiar los límites de la habitabilidad es uno de los mayores objetivos de la investigación en astrobiología.

Por esta y otras razones los científicos recolectan información de lugares de nuestro planeta donde la vida es empujada a límites absolutos de adaptabilidad: desde la Antártida hasta el Polo norte y desde las humeantes chimeneas termales hasta los ríos que tienen un exceso de ácido.

Otro lugar donde se busca vida es en la órbita baja de la Tierra, donde ésta podría existir en condiciones bastante extremas debido a que estaría en contacto con el espacio exterior.

Todo esto viene a colación porque el 24 de Julio de 2014, desde el cosmódromo de Baikonur en Kazahastán, se lanzó al espacio una nave que lleva a bordo un aparato de nombre BIOMEX (Biology and Mars Experiment), que lleva 12 paquetes de experimentos que están diseñados para ayudar a determinar la potencial existencia de vida en Marte.

En el proyecto participan 25 instituciones de todo el mundo, entre las que podemos mencionar el Instituto de Investigación Planteria de Estados Unidos y el Centro Aeroespacial de Alemania.

BIOMEX contiene, entre otras cosas, numerosas cámaras que están llenas de biomoléculas y organismos que incluyen bacterias, algas, hongos, líquenes y musgos.

Todos estos organismos serán expuestos a diferentes condiciones de temperatura y ambiente. Algunas muestras de cada biomolécula u organismo están incrustados en una simulación que se ha hecho del suelo de Marte. Otros organismos serán expuestos directamente, sin protección alguna, a las condiciones que imperan en el espacio exterior (en la llamada órbita baja de la Tierra).

Varios filtros también serán utilizados para ver cómo se comportan los organismos a diferentes niveles de radiación. Haciendo todo esto, los científicos serán capaces de simular la radiación solar que está presente en la superficie marciana. Otras de las cámaras serán bombeadas con dióxido de carbono y serán expuestas a una cierta cantidad de presurización con la finalidad de hacer una réplica de las condiciones actuales que existen en Marte.

Otro dato interesante es que las muestras pasarán más de un año fuera de la Estación Espacial Internacional (donde ya ha llegado BIOMEX). Los organismos dentro de las cámaras serán monitoreados con sensores de temperatura y dosímetros, que harán un monitoreo de la exposición a la radiación.

El objetivo es observar cómo la exposición a estos diversos ambientes afectan la supervivencia de los organismos y la estabilidad de importantes componentes celulares como las proteínas y el ADN.

Mientras que las muestras del BIOMEX estarán montados fuera de la Estación Espacial, los científicos en la Tierra trabajarán con muestras como las que hay en el espacio. Aquí en nuestro planeta simularán las condiciones marcianas lo mejor posible en un ambiente controlado en un laboratorio.

Los datos que sean aportados por BIOMEX también tendrían algunas aplicaciones importantes más allá del campo de la astrobiología, ya que estudiando cómo las biofirmas sobreviven en una simulación de la atmósfera marciana, será importante para los expertos en arqueología aquí en la Tierra que están buscando radiación de forma independiente con la finalidad de estudiar diversos métodos para comprender mejor la presencia de objetos antiguos hechos de madera.

En definitiva, y lo que buscan los científicos con BIOMEX, es comprender el hecho de Marte sea un planeta potencialmente habitable. Si la vida alguna vez se originó en este planeta, y si la vida aquí operó bajo los mismos principios biológicos que en la Tierra, ¿podrían estos organismos adaptarse a las condiciones actuales de Marte y poder sobrevivir?

Explorando todas estas cuestiones, BIOMEX podría ayudar a darle forma a la exploración de Marte, proporcionando directrices para que los futuros robots que lleguen a este planeta busquen signos de vida en lugares específicos.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Astrobiology Magazine.

Descubren que la presión atmosférica determiniaría si un planeta es habitable o no

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La presión atmosférica afecta la temperatura del agua líquida que es fundamental para saber si un planeta puede tener vida o no, por lo tanto, conocer dicha presión es fundamental para saber si puede ser habitable o no.

La mayor parte de los estudios teóricos y observacionales  en astrobiológica conciernen a la llamada zona de habitabilidad que es una “banda” que rodea a una estrella donde el agua se encuentra en un punto de equilibrio al no congelares ni tampoco ebullir.

Pero una reciente investigación publicada en el mes de Mayo hace hincapié en el asunto de la presencia de atmósfera, la cual determina el hecho de que el agua permanezca en en estado líquido.

En la Tierra, el espacio alrededor de nosotros está lleno de moléculas de aire que tienen un peso sobre nuestro cuerpo a pesar de que no lo notamos. De hecho la presión atmosférica terrestre presiona hacia abajo con una fuerza de 1 kilogramo por centímetro cuadrado. Afortunadamente nuestra biología ha evolucionado lo suficiente para poder operar bajo esta presión que suena ridícula cuando la compráramos con la presión que tienen que soportar los organismos marinos en el fondo del mar.

En este sentido, la presión atmosférica tiene una influencia directa en el punto de ebullición del agua que es cuando pasa de estado líquido a gaseoso. Y esto se puede comprobar de forma directa cuando calentamos un tarro de agua: si lo hacemos en una montaña el agua se calentará mucho más rápido que sí lo hacemos en una playa, esto se debe a que la presión es mucho más baja a grandes alturas que a nivel del mar.

¿Pero qué sucede exactamente a nivel molecular? Pues que el llamado punto de ebullición no es otra cosa que un movimiento acelerado de las moléculas, las cuales escapan más rápido, se convierten en gas, cuando están bajo poca presión. Y a lo que llamamos temperatura es la medida de este movimiento molecular.

Por otro lado, entre las conclusiones a las que se llegó en este nuevo estudio encabezado por Giovanni Vladilo de la Universidad de Trieste, es que la zona de habitabilidad se expande en la medida en que la presión atmosférica aumenta. Una de las explicaciones que se dan a esto es que las atmósferas con mayor presión son más densas. Y entre más densa es una atmósfera mejor transporta el calor de un lugar a otro promoviendo el llamado efecto invernadero en el que los gases atmosféricos absorben calor.

Para exoplanetas que se encuentran más lejos de lo que está la Tierra del Sol, y que por tanto reciben menos luz, las atmósferas de alta presión tienden a atrapar mejor el calor y a distribuirlo por el ecuador. En este sentido, un planeta con una alta presión puede permanecer caliente a pesar de que esté lejos de su estrella.

La presión atmosférica también tiene un profundo efecto en la biodiversidad: comparado con planetas con baja presión, los planetas con alta presión tienden a poseer una temperatura global parecida en su superficie lo que hace que la vida se adapte mejor a las condiciones que prevalezcan en un planeta en un particular.

Pero, por ahora, la relación entre zona de habitabilidad y presión atmosférica es un tema puramente académico que no ha sido comprobado, de tal suerte que, hasta hoy, no se ha podido medir la presión de ninguno de los planetas que han sido encontrados fuera del sistema solar. Pero Vladilo es optimista cuando señala que planetas mucho más grandes que la Tierra podrían dar resultados efectivos a su trabajo.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Daily Galaxy.

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La química de las estrellas es clave para el desarrollo de zonas de habitabilidad

Cuando se discute la búsqueda de planetas potencialmente habitables, siempre se hace referencia a la zona de habitabilidad, que es un área relativamente delgada en el Sistema Solar que puede albergar vida. En este sentido, los astrobiólogos y los científicos planetarios están de acuerdo en que la distancia que existe entre un planeta y la estrella en torno a la cual gira, resulta de gran importancia para crear dichas condiciones óptimas.

Pero ahora un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Arizona sugiere que la química de las estrellas también impacta en las condiciones de habitabilidad de los planetas. El documento, que aparece publicado en el número de agosto de la revista Astrophysical Journal Letters, demuestra que la sutil diferencia en la química interna de las estrellas puede tener grandísimos efectos en la posibilidad de que a largo plazo un planeta pueda tener vida o no.

“Hemos identificado cambios en las proporciones de diferentes elementos químicos que son particularmente importantes para otorgarle a un Sistema Solar la posibilidad de ser habitado”, dijo Patrick Young, uno de los autores principales del estudio, quien también señaló: “Los elementos más abundantes como el carbono, el oxígeno, el silicón, el magnesio y el sodio son particularmente importantes. Cuanto mayor es la abundancia de estos cuatro elementos en una estrella, mayores son las probabilidades de que la zona de habitabilidad evolucione”. Sin embargo, la habitabilidad es muy difícil de cuantificar porque depende de un gran número de variables y muchas de ellas todavía se tienen que identificar.

Órbita de Cancri f dentro de la zona de habitabilidad dentro de su estrella 55 Cancri /www.wikipedia.org

Conforme una estrella va evolucionando, se va haciendo cada vez más brillante, causando que la zona de habitabilidad se vaya moviendo cada vez más hacia afuera. Y, como el equipo menciona: una gran abundancia de oxígeno, carbono, magnesio, sodio y silicón debe ser un extra para que un sistema solar pueda albergar condiciones de vida, porque la abundancia de estos elementos hace a la estrella más fría causando que evolucione más lentamente y así darle a los planetas en su zona de habitabilidad mayor tiempo para desarrollar vida como la conocemos.

Por otro lado, para explorar si la química estelar interna causa cambios significativos en la evolución de los astros y, por consiguiente, de su zona de habitabilidad, Young y sus colegas realizaron simulaciones de estrellas que son como nuestro Sol: “utilizamos el espectro de 145 estrellas como el Sol para estimar la cantidad de elementos”, explica Mike Pagano, quien añade: “el oxígeno resulta ser muy variable en abundancia. El efecto que tiene la presencia de elementos químicos pesados en una estrella es hacer más difícil que la energía producida por fusión nuclear escape de la estrella. Esto significa que menos energía necesita ser producida para sostener a la estrella”.

La abundancia de oxígeno en los astros parece crucial para determinar por cuánto tiempo los planetas permanecerán en la zona de habitabilidad alrededor de la estrella que los hospeda. En este sentido, si hubiera habido menos oxígeno en la composición del Sol, por ejemplo, probablemente la Tierra hubiera sido empujada fuera de la zona de habitabilidad, esto habría sucedido hace unos mil millones de años mucho antes que los organismos complejos evolucionaran.

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Traducido y editado por Julio García.

Fuente: The Daily Galaxy

 

 

La existencia del planeta Gliese 581g a debate

Así se vería Gliese 581g /Fuente: http://www.newsopi.com/

¿Es posible que el recientemente descubierto planeta Gliese 581g, a 20 años luz de distancia, no exista? Para hablarnos del intenso debate que se ha generado entre dos de los más importantes equipos de cazadores de planetas acerca de su existencia, y de algunas versiones que hablan de posibles contactos extraterrestres , entrevistamos al investigador Luis Cuesta del Centro de Astrobiología del Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA), dependiente del Ministerio de Defensa:

> Un resumen con las noticias más importantes de ciencia y tecnología de la semana:

> En nuestra reseña bibliográfica hablamos del libro Las sombras de la mente de Roger Penrose: