La Agencia Espacial Europa anuncia el lanzamiento de nuevo telescopio

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La Agencia Espacial Europa acaba de anunciar que, para 2024, tendrá listo el telescopio denominado PLATO (siglas de Planetary Transits and Oscilations of stars) que será capaz de estudiar y resolver con mucha precisión cuestiones tales como ¿Cuáles son las condiciones para la formación planetaria y el surgimiento de la vida? O bien, ¿Cómo funciona el sistema solar?

PLATO será capaz de monitorear estrellas cercanas, buscando en las pequeñas irregularidades de luz que surgen cuando un planeta se interpone entre un astro y el observador.

Formado por 34 pequeños telescopios y 34 cámaras,  PLATO será capaz de buscar planetas que podrían orbitar alrededor de 1 millón de estrellas.

También será capaz de medir la actividad sísmica de las estrellas, permitiendo así una caracterización completa.

Al calcular la masa y el radio de cada planeta, y por consiguiente su densidad, PLATO sabrá con precisión cual es su masa, su radio y su edad.

La misión identificará y estudiará miles de exoplanetas, con un énfasis  en el descubrimiento y caracterización de cuerpos del tamaño de la Tierra en la llamada zona de habitabilidad, que es una región entre un planta y su astro donde el agua puede permanecer en estado líquido, permitiendo así el florecimiento de la vida.

PLATO será lanzado en una nave Soyuz en 2024 en una misión que, se espera, dure 6 años. También se sabe que operará en el punto Lagrange 2, que es una órbita virtual que se encuentra a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: ESA. 

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La NASA lanza una nueva sonda con destino a Marte

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La NASA ha lanzado al espacio, con destino a Marte, una nueva sonda que determinará cómo es que la atmósfera de este planeta se transformó hasta convertirse en un lugar desolado y desértico.

La nave, bautizada como Mars Atmosphere and Volatile Evolution (MAVE), fue lanzado en un cohete Atlas 5 desde una base de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que se encuentra en Cabo Cañaveral.

MAVE, que tiene el tamaño de un autobús, reunirá información sobre la atmósfera marciana para determinar así cómo el clima ha cambiado. La sonda analizará también la atmósfera superior e investigará el viento solar y otros factores que causaron que el planeta perdiera la mayor parte de su atmósfera.

Actualmente, la atmósfera de Marte es un 99% más delgada que la atmósfera de la Tierra, pero los científicos consideran que no siempre fue así ya que, a partir de datos recolectados por otras sondas y robots que han analizado la superficie del planeta, se ha podido determinar que Marte fue alguna vez caliente y húmedo.

Se espera que MAVE, que ha costado unos 671 millones de dólares, llegue al planeta rojo el 22 de septiembre de 2014 pero, antes de esto, será capaz de observar el paso del cometa ISON, el cual se está acercando cada vez más al interior del Sistema Solar. Se espera que en Diciembre dicho cometa pueda ser observado desde la superficie de la Tierra sin necesidad de telescopios ya que será muy brillante.

En este sentido, “muchos de los mismos gases que están presentes en la atmósfera de Marte también están presentes en los cometas”, afirma Nick Schneider, uno de los responsables de la misión.

Por otro lado, la NASA tiene programado lanzar al espacio un robot que aterrizará en la superficie marciana en 2016. Esta nueva nave, llamada InSight, investigará cómo es que se formaron los planetas rocosos como la Tierra y el propio Marte.

Mientras tanto, la Agencia Espacial Europea, junto con Rusia, tienen planeado lanzar en 2016 otra nave espacial y en 2018 un robot que aterrice en la superficie marciana como parte de su programa de exploración denominado Exo Mars.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Space.com

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Un nuevo telescopio creará imágenes tridimensionales de la Vía Láctea

Será el telescopio Gaia de la Agencia Espacial Europea el que a partir del mes de octubre de este año se encargue de tomar las primeras imágenes en tercera dimensión de miles de millones de estrellas en la Vía Láctea, en un intento por ayudar a los astrónomos a determinar con precisión, por primera vez, la posición del Sistema Solar en la galaxia.

La nave, dicen los científicos, permitirá estudiar las estrellas alrededor de nosotros en mucho mayor detalle y ayudará a revelar que tan lejanas están.

También les permitirá determinar su edad, tamaño y movimiento como nunca antes se había hecho, lo que será indispensable para dar detalles sobre su composición.

También esperan descubrir más de 5,000 nuevos planetas más allá de nuestro sistema solar, así como otros objetos que se encuentran fuera de la Vía Láctea.

“Gaía es un sueño de la astronomía”, afirmó Álvaro Giménez, director del departamento de ciencias de la Agencia Espacial Europea.

“Está diseñada para responder muchas de las interrogantes que tenemos sobre las estrellas que están alrededor de nosotros”, apunta.

También señala: “es fácil ver estrellas por las noches pero sabemos muy poco sobre qué tan lejos están de nosotros, de qué están hechas y qué tan viejas son. Gaia nos podrá decir algo más al respecto”.

Y es que observando la estructura dinámica de nuestra galaxia podremos ser capaces de aprender más sobre su formación y algunas cosas más sobre su futuro.

La nave, que tiene el tamaño de un automóvil, y que ha sido construida por el consorcio Astrium, será lanzada en el mes de octubre desde la Guyana Francesa mediante un cohete Soyus.

Le tomará alrededor de un mes (unos 1,600 millones de kilómetros) viajar desde la Tierra hacia el Sol, donde comenzará a tomar fotografías. Y tomara esta posición cerca del Sol porque ahí desplegará unos paneles  que le ayudarán a obtener energía y recargar sus baterías durante los 5 años que esté en funcionamiento.

Sus “ojos”, consistentes en dos espejos que le proporcionarán una visión estereoscópica, muy parecida a la visión del ojo humano, le permitirán ver en tercera dimensión.

Y una cámara con un sensor con más de un billón de pixeles grabará las imágenes capturadas por el telescopio. En promedio, una cámara de un teléfono móvil tiene alrededor de 10 millones de pixeles y el telescopio espacial Hubble, que ha tomado las imágenes más maravillosas del Universo, apenas tiene unos 16 millones de pixeles.

Con una cámara de tan alta resolución, Gaia será capaz de escudriñar el cielo a más de 150,000 años luz y es tan potente que será capaz de distinguir un solo cabello a una distancia de unos 600,000 kilómetros.

Para el profesor Gerald Glimore, quien es uno de los principales investigadores de la misión, “hasta ahora ha sido posible determinar la ubicación de las estrellas solamente en un plano, por lo que Gaia será capaz de decirnos sobre qué tan lejos están estas estrellas y cómo se están moviendo.

“Es algo que nunca podremos hacer desde la Tierra porque la atmósfera empaña todo e introduce colores”, dice.

Se estima que hay más de 100,000 millones de estrellas en la Vía Láctea y nuestro sistema solar se encuentra en uno de sus brazos.

Sin embargo, Gaia solamente será capaz de hace imágenes de un 1% de todas las estrellas que hay en la galaxia y tomará imágenes de cada una de ellas alrededor de 70 veces para crear así una imagen de cómo se están moviendo con esta visión estereoscópica.

Mediante la observación de cómo las estrellas se mueven conforme transcurre el tiempo, los astrónomos esperan determinar con precisión la posición exacta de nuestro sistema solar mientras crean una imagen de cómo la galaxia va creciendo.

Se espera que las imágenes, que serán enviadas a la Tierra, produzcan suficiente información para llenar 1 millón y medio de discos compactos.

Los científicos se plantean detectar también supernovas (estrellas enormes que han explotado), quasares y agujeros negros supermasivos que se encuentran en el centro de las galaxias.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Daily Telegraph.

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Los vientos de Venus siguen siendo un misterio para la ciencia

Venus_cloudsEs el objeto más cercano a la Tierra después de la Luna y y es uno de los más fáciles de observar. Sin embargo, Venus sigue teniendo muchos misterios que son difíciles de resolver por la comunidad científica.

Uno de estos misterios tiene que ver con la rotación de su atmósfera, que permite que los vientos de gran altitud puedan dar una vuelta al planeta en solo cuatro días.

Gracias a la sonda Venus Express de la Agencia Espacial Europea, que ha tomado imágenes de las características de las nubes, se ha podido saber que estos vientos rápidos se mueven cada vez con mayor velocidad.

Similar a la Tierra en tamaño, Venus tiene una atmósfera extremadamente densa compuesta en su mayoría por dióxido de carbono y una superficie que está completamente cubierta por un manto suave de nubes amarillentas.

Solamente en longitudes de onda ultravioletas se puede provocar que las nubes puedan ser “golpeadas” y que de ellas emerjan células individuales, esto debido a la presencia de algo desconocido que tiene la capacidad de absorber los rayos ultravioleta que se encuentran cubriendo las nubes.

Y mediante el seguimiento de los movimiento de las nubes, los científicos son capaces de medir la increíble fuerza de los poderosos vientos que barren todo el planeta.

Pese a décadas de observaciones, tanto desde la Tierra como desde el espacio, un gran número de misterios sobre Venus permanecen. Por ejemplo: ¿qué es lo que causa la increíble rotación de su atmósfera? ¿Por qué los vientos varían dependiendo de la latitud y longitud? ¿Cuánto cambian estos vientos?

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Aquí se ve una las imágenes tomadas por la sonda Venus Express que los científicos utilizan para seguir los pasos de los vientos en este planeta / Crédito: NASA.

Las respuestas a algunas de estas interrogantes están siendo proporcionadas por la cámara de monitoreo de la sonda Venus Express, que ha observado la atmósfera por 10 años de Venus, que es equivalente a 6 años terrestres. Esto le ha permitido tomar imágenes simultáneas, tanto en infrarrojos como en longitudes de onda ultravioleta, que han servido para detectar y seguir los movimientos de las características de las nubes y de obtener así datos de los vientos en dos diferentes niveles: entre los 70 y 60 kilómetros por encima de la superficie de Venus.

La Venus Express sigue una órbita de 24 horas que le permite posicionarse a 250 kilómetros de altura del polo norte, para luego seguir una trayectoria hacia el polo sur sobre los 66,000 kilómetros de altura. El camino elíptico que sigue cada 24 horas entre el polo norte y el polo sur le permite observar con mucha claridad las condiciones existentes en todo el hemisferio sur y obtener imágenes en alta resolución del hemisferio norte. La combinación de estos factores significa que, por primera vez, los científicos tienen una excelente oportunidad para estudiar el nivel y la velocidad de los vientos en las nubes.

La sonda fue enviada a Venus por la Agencia Europea desde el Cosmódromo de Baikonur el 9 de noviembre de 2005 y se insertó en la órbita del planeta el 11 de Abril de 2006. Entre el instrumental que lleva a bordo podemos mencionar podemos mencionar sus espectrómetros que pueden cubrir un rango de longitudes de onda que van del utravioleta al infrarrojo  (el ojo humano no puede ver en estas frecuencias), además de un analizador de plasma y un magnetómetro que es un instrumento que se encarga de medir los campos magnéticos.
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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Daily Galaxy.

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El agua de la Tierra y la Luna podría provenir de la misma fuente

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El agua que se encuentra en el fondo de la Tierra y de la Luna podría haberse originado por la misma fuente: antiguos meteoritos.

Ha esta conclusión han llegado investigadores de la Universidad de Brown en Estados Unidos, luego de haber sugerido que el agua ha existido en la Tierra desde antes que impactase un meteorito, el cual fue responsable de crear la Luna.

Lo que continúa siendo un misterio es cómo el agua pudo sobrevivir en la Luna a pesar de la violenta colisión.

Como todos sabemos, el agua es vital para el desarrollo de los organismos. Cuando nuestro planeta se formó, los ingredientes del agua se habrían formado más allá de la órbita terrestre. Como tal, toda el agua del planeta debió de haber provenido de cometas y meteoritos que entraban al interior del Sistema Solar.

Hasta ahora, los científicos creían que la luna era un cuerpo completamente seco que se había originado a partir del impacto de un pedazo de roca del tamaño de Marte sobre la Tierra hace unos 4,500 millones de años. El calor de esta colisión, según ellos, debió de haber cocinado y destruido todos los ingredientes del agua que se encontraban en la naciente luna. Sin embargo, hace cinco años, la primera evidencia de la presencia de hidrógeno fue descubierta en muestras lunaress traídas por las misiones Apolo. El hidrógeno es un ingrediente fundamental del agua, junto con el oxígeno.

Para encontrar los orígenes de esta agua, los científicos analizaron granos de cristal de las piedras de la Luna que fueron traídas a la Tierra por las misiones Apolo 15 y 17. Estos cristales poseen delgadas piezas de vidrio que dan cuenta de la historia geológica del satélite.

Los investigadores se centraron también en los isótopos del hidrógeno encontrados en el magma lunar. Todos los isótopos de un elemento químico tienen el mismo número de protones, pero cada uno tiene diferente número de neutrones. Por ejemplo, el hidrógeno común no tiene neutrones pero sí los tiene el deuterio, que es una forma de hidrógeno y tiene un neutrón. En general, los objetos formados cerca del sol tienen menos deuterio que aquellos formados más lejos.

La relación ente deuterio e hidrógeno observada en meteoritos, conocidos como condritas, es similar al que se ha podido detectar en el agua de la Tierra, sugiriendo que más del 98% del agua que existe en nuestro planeta podría haber llegado a través de estas rocas y no de cometas. Los investigadores han encontrado, además, que la relación de deuterio e hidrógeno en las rocas de la luna es similar a aquella observada también en la Tierra.

Todos estos hallazgos indican que el agua en la luna y en la Tierra tienen un origen común en las condritas carbonáceas, que son meteoritos que se encuentran en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter.

“Con un buen grado de certeza, podemos saber que el agua llegó a la Luna y a la Tierra a partir de meteoritos primitivos que ahora se encuentran en las partes externas del cinturón de asteroides”, afirmó Albert Saal quien es geoquímico de la Universidad de Brown. Él y sus colegas han publicado detalles de su trabajo en la revista Science.

Después de que la Luna se formara a partir de dicho impacto, que sucedió 100 millones de años después de que la Tierra se formara, aparentemente nuestro planeta no recibió más cantidades significativas de agua.

Si el agua en la Tierra y en el pedazo de roca que luego se convertiría en la Luna ya estaba ahí antes del impacto, todavía sigue siendo un misterio por qué el calor del impacto no provocó que toda el agua se cocinara y evaporara. Una posibilidad es que la roca vaporizada que el impacto generó hiciera que esta roca quedara atrapada en forma de gas como en una botella de refresco. Este factor, junto con el de la gravedad de la Tierra, pudo haber contribuido a que el planeta conservara hidrógeno y por lo tanto agua.

Pero el problema con la idea anterior es la propia Luna, que tiene mucho menos masa y por consiguiente menos gravedad que la Tierra para poder retenerla. Con todo ello, nuestro único satélite posee, probablemente, de cinco a diez veces menos agua que la Tierra, y esto sigue siendo una cantidad de agua muy significativa.

Otros investigadores, como Paul Hartogh del Instituto Max Planck de Alemania mantienen la hipótesis de que el agua de la Tierra podría venir de cometas. Y esto lo afirman luego de haber descubierto que la proporción de deuterio e hidrógeno observado en cometas muy cercanos coincide con la cantidad de estos elementos que existen en el agua de nuestro planeta. Si los cometas realmente llevaron agua a la Tierra, esto debió de haber ocurrido mucho antes del impacto del meteorito, lo que significa que la Tierra y la luna no tenían agua desde el principio.

La misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea, que comenzó en 2004, podría resolver la cuestión de si fueron cometas o meteoritos los que permitieron que en la luna y en la Tierra existiera agua. En 2014, dicha nave se acercará peligrosamente al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko con la finalidad de analizar sus relaciones isotópicas y ver si estas coinciden con aquellas que existen en la Tierra y la Luna.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Space.com

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