Un grupo de investigadores canadienses rastrean al nuevo coronavirus hasta sus genes


La crisis por el coronavirus se está agravando en todo el mundo y esto ha llevado a un equipo de investigadores en bioinformática de Montreal a utilizar la inteligencia artificial para rastrear el perfil genético del coronavirus responsable de la pandemia. 

“Desde su aparición en China, el virus ha evolucionado y lo necesitamos entender con la finalidad de desarrollar una vacuna o tratamiento hecho a la medida de cada paciente”, afirmó el investigador Julie Hussin, profesor asistente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Montreal. 

Trabajando en el Instituto del Corazón de esta ciudad canadiense, junto con el investigador Jean-Claude Tardif, Hussin y sus colegas están tratando de darle seguimiento al virus enemigo a través de la comprensión de sus genes. 

“Imagínalo como una fotografía: la base del tronco es el primer virus, que pasó de murciélagos a humanos, entonces vinieron las muchas mutaciones genéticas, sobre la parte más alta del tronco y luego sobre las ramas”, afirmó Hussin. “Lo que estamos tratando de hacer es la fotografía más precisa del virus, utilizando ARN recogido directamente de cepas vivas en diferentes partes del mundo, particularmente en Quebec. “

Aprovechando su experiencia en poblaciones genéticas, genética estadística y aprendizaje profundo, el equipo de Hussin analizará secuencias virales que se encuentran en varios etapas de su evolución. El equipo apuntará a indicadores asociados con regiones geográficas donde los pacientes han dado positivo en los tests de COVID-19. 

“Especialmente, estamos interesados en las interacciones que tiene el virus con el organismo receptor de las cepas del virus que podrían afectar a los humanos de forma diferente dependiendo de grupo étnico al que se pertenece, al género, a la edad, a las comorbilidades, a los medicamentos prescritos y al perfil genético personal”. Este conocimiento es esencial para comprender cómo la epidemia está evolucionando y para diseñar soluciones terapéuticas, afirman. 

Computadoras para la biología. 

Como su nombre lo indica, la bioinformática busca resolver problemas biológicos a través de cálculos computacionales. Dado que los virus son organismos vivos, los bioinformáticos creen que ellos pueden reducir su composición genética y varias mutaciones, utilizando para ello computadoras muy poderosas. Los resultados todavía no están allí, pero el virus es objeto de atención mundial en miles de laboratorios. 

Para preparase, el laboratorio de Hussin se sumergió en la vasta literatura científica sobre el COVID-19, la cual tiene actualmente docenas de artículos, de los cuales 400 de los publicados hablan del genoma del coronavirus. “Muchos equipos chinos se centraron en este coronavirus y diseminaron sus resultados en un tiempo récord”, explicaron. “Esto nos sirve de gran ayuda, pero necesitamos comenzar investigaciones a una escala más amplia, ya que muchos de estos estudios generalmente están limitados a una o dos mutaciones”. 

Un virus fascinante. 

Este nuevo coronavirus es particularmente fascinante para los investigadores por su eficiencia en el modo en que se propaga. En tan solo unos meses, se ha propagado a muchas naciones y continúa progresando. Respondiendo al proceso de selección natural, las mutaciones mejor adaptadas sobreviven y a su vez se expanden, haciendo al virus aún más eficiente. Este proceso de eficiencia del virus, de su capacidad para propagarse, es precisamente en lo que Hussin y su equipo han estado trabajando últimamente. 


La crisis por el coronavirus se está agravando en todo el mundo y esto ha llevado a un equipo de investigadores en bioinformática de Montreal a utilizar la inteligencia artificial para rastrear el perfil genético del coronavirus responsable de la pandemia. 

“Desde su aparición en China, el virus ha evolucionado y lo necesitamos entender con la finalidad de desarrollar una vacuna o tratamiento hecho a la medida de cada paciente”, afirmó el investigador Julie Hussin, profesor asistente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Montreal. 

Trabajando en el Instituto del Corazón de esta ciudad canadiense, junto con el investigador Jean-Claude Tardif, Hussin y sus colegas están tratando de darle seguimiento al virus enemigo a través de la comprensión de sus genes. 

“Imagínalo como una fotografía: la base del tronco es el primer virus, que pasó de murciélagos a humanos, entonces vinieron las muchas mutaciones genéticas, sobre la parte más alta del tronco y luego sobre las ramas”, afirmó Hussin. “Lo que estamos tratando de hacer es la fotografía más precisa del virus, utilizando ARN recogido directamente de cepas vivas en diferentes partes del mundo, particularmente en Quebec. “

Aprovechando su experiencia en poblaciones genéticas, genética estadística y aprendizaje profundo, el equipo de Hussin analizará secuencias virales que se encuentran en varios etapas de su evolución. El equipo apuntará a indicadores asociados con regiones geográficas donde los pacientes han dado positivo en los tests de COVID-19. 

“Especialmente, estamos interesados en las interacciones que tiene el virus con el organismo receptor de las cepas del virus que podrían afectar a los humanos de forma diferente dependiendo de grupo étnico al que se pertenece, al género, a la edad, a las comorbilidades, a los medicamentos prescritos y al perfil genético personal”. Este conocimiento es esencial para comprender cómo la epidemia está evolucionando y para diseñar soluciones terapéuticas, afirman. 

Computadoras para la biología. 

Como su nombre lo indica, la bioinformática busca resolver problemas biológicos a través de cálculos computacionales. Dado que los virus son organismos vivos, los bioinformáticos creen que ellos pueden reducir su composición genética y varias mutaciones, utilizando para ello computadoras muy poderosas. Los resultados todavía no están allí, pero el virus es objeto de atención mundial en miles de laboratorios. 

Para preparase, el laboratorio de Hussin se sumergió en la vasta literatura científica sobre el COVID-19, la cual tiene actualmente docenas de artículos, de los cuales 400 de los publicados hablan del genoma del coronavirus. “Muchos equipos chinos se centraron en este coronavirus y diseminaron sus resultados en un tiempo récord”, explicaron. “Esto nos sirve de gran ayuda, pero necesitamos comenzar investigaciones a una escala más amplia, ya que muchos de estos estudios generalmente están limitados a una o dos mutaciones”. 

Un virus fascinante. 

Este nuevo coronavirus es particularmente fascinante para los investigadores por su eficiencia en el modo en que se propaga. En tan solo unos meses, se ha propagado a muchas naciones y continúa progresando. Respondiendo al proceso de selección natural, las mutaciones mejor adaptadas sobreviven y a su vez se expanden, haciendo al virus aún más eficiente. Este proceso de eficiencia del virus, de su capacidad para propagarse, es precisamente en lo que Hussin y su equipo han estado trabajando últimamente. 

Fuente: www.phys.org/


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