¿El anuncio de la vacuna contra la COVID-19 en México debe entenderse más allá de lo político?

El gobierno de México, junto al de Argentina, y a través de un acuerdo entre AztraZeneca y la Fundación Slim, dieron a conocer que una vacuna para la COVID-19 llegará a nuestro país en el primer trimestre de 2021. 

Más allá de las negociaciones políticas que esto implicó -que no es un asunto menor- desde la perspectiva de la medicina y de la salud, esto trae consecuencias importantes porque nos pone de frente ante un avance científico sin precedentes en el sentido de que desarrollar una vacuna generalmente implica muchos años de trabajo en el laboratorio. Y, por primera vez, si todo acaba de salir bien, se llegará a ella en menos de un año. 

Por su parte, el gobierno ruso, encabezado por Vladimir Putin, también anunció que una vacuna para el SARS-CoV2 comenzará a distribuirse el 1 de Enero de 2021 ante el escepticismo de los expertos y de la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), que ven con no muy buenos ojos que dicha vacuna no se haya probado lo suficiente y bajo los estándares de calidad que la propia Organización establece. Y es que tal vez un tema político ha llevado a Putin a anunciar una vacuna que no parece muy fiable porque hace unos años sus expertos en salud dieron a conocer que tenían una vacuna contra el Ébola y resultó no ser cierto. 

El Gobierno de México ha dicho que también está en negociaciones con el gobierno chino, por que la del país asiático, a cargo del laboratorio CanSino Biologics,  es una de las vacunas que llevan mayor avance, junto con la de AztraZeneca-Oxford (que entrará en Fase 3 y cuyos resultados estarán listos en Noviembre), la de la  farmaceútica estadounidense Moderna. También hay otras en fases avanzadas como la de Pfizer, Johnson & Johnson y Sanofi. 

Pero lo importante aquí no es quién ganará la carrera por una vacuna, como si de encontrar el efímero Santo Grial se tratase, sino de que realmente no tenga efectos secundarios significativos en la población y que se distribuya gratuitamente. Sobre esto último, el gobierno mexicano ya ha dicho que será gratuita y universal y es probable que suceda lo mismo en otros países.

Ahora bien: ¿Quiénes serán los primeros en recibirla? ¿Serán los más vulnerables como los ancianos o los médicos que se encuentran en la primera línea de batalla? Por lo pronto, sobre esto, el gobierno de nuestro país ha dicho que por el momento no se sabe a quiénes se les inyectará primero. 

Si todo sale bien, faltan todavía unos meses para que la tan ansiada vacuna se haga una realidad. Mientras tanto, los efectos económicos, psicológicos y sociales siguen carcomiendo a gran parte de la población en esta pandemia global que parece no tener fin. Y lo digo porque los índices de suicidio, producto de la ansiedad y la depresión, se han disparado en todo el mundo, especialmente entre la gente que más padece producto de la desigualdad económica  que ha lacerado desde hace muchos años a nuestra sociedades, especialmente en América Latina. 

Categorías Medicina
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