Un estudio halla que los niños mayores transmiten el coronavirus tanto como los adultos

En el acalorado debate que se ha dado en varias partes del mundo sobre reabrir escuelas, una pregunta obligada ha sido si y cómo es que los niños pueden propagar el virus de la COVID-19 y si lo hacen de manera eficiente.

Un nuevo estudio de Corea del Sur ofrece una respuesta: los niños menores de 10 años transmiten a otros con menos frecuencia a como lo hacen los adultos pero el riesgo no es cero. Y aquellos entre los 10 y los 19 años pueden esparcir el virus tan bien como los adultos. 

Los hallazgos sugieren que conforme las escuelas vayan reabriendo, las comunidades verán cúmulos de infecciones que incluirán a niños de todas las edades. 

“Me temo que ha habido la sensación que los niños y las niñas no se infectarán o no se infectarán de la misma manera como los adultos y que, por lo tanto, son casi como una población burbujeante”, afirmó Michael Osterholm, un experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de Minessota. 

“Habrá transmisión”, comenta Osterholm. “Lo que tenemos que hacer es aceptar esto ahora e incluir esto en nuestros planes”. 

Muchos estudios europeos y asiáticos han sugerido que que los adultos jóvenes son una población que es menos probable que se infecte y que disemine el virus. Pero la mayoría de estos estudios fueron pequeños. 

Este nuevo estudio, por el contrario, en palabras del doctor Ashish Jha, director del Instituto para la Salud Global de la Universidad de Harvard, es “más sistemático y mira hacia una población más grande” y considera que “es uno de los mejores estudios que hemos tenido hasta ahora sobre este asunto”. 

Por otro lado, para llegar a sus conclusiones, el equipo de investigadores surcoreanos identificaron 5,706 personas que fueron las primeras en reportar síntomas de la COVID-19 en sus hogares entre el 20 de Enero y el 27 de Marzo de 2020, cuando las escuelas estaban cerradas, y posteriormente rastrearon 59,703 contactos de estos casos indexados. Luego, hicieron pruebas de todos los contactos que habían tenido los miembros de una misma familia por cada paciente, independientemente de los síntomas, pero solamente se hicieron pruebas en contactos sintomáticos fuera del hogar.

La primera persona en desarrollar síntomas dentro del hogar no es necesariamente la primera persona en haberse sido infectada y los investigadores están conscientes de estas limitaciones. Los niños son la población menos probable de mostrar síntomas en comparación con los adultos de tal suerte que el estudio pudo haber desestimado o pasado por alto el número de niños que iniciaron la cadena de transmisión dentro de sus hogares. 

El estudio también arrojó qué los niños menores de 10 años transmitían el virus casi a la mitad de los adultos y esto se debe posiblemente a que los niños de esta edad exhalan menos aire y por tanto el virus no se propaga por el aire tan fácilmente o porque exhalan el aire cerca del suelo haciendo menos probable que lo puedan respirar. 

Aún así, el número de infecciones sembradas por niños pueden aumentar cuando las escuelas reabran, por lo que “los niños pequeños pueden mostrar tasas de ataque más altas cuando finaliza el cierre de la escuela, lo que contribuye a la transmisión comunitaria de la COVID-19”, escribieron los autores. Otros estudios han sugerido que el gran número de contactos para niños en edad escolar, que interactúan con cientos de otros niños por gran parte del tiempo, puede cancelar su menor riesgo de infectar a otros. 

Pero en lo que respecta a niños de secundaria y bachillerato, el estudio plantea cosas más preocupantes porque afirma que este grupo de edad tenía incluso más probabilidades de infectar a otros niños de su edad y no solamente a adultos. 

Y es que estos niños, que se acercan más a la edad adulta, pueden tener muchos de los mismos malos hábitos de higiene que tienen los niños más pequeños. También es posible que puedan haber sido más propensos que los niños más pequeños a socializar con sus compañeros dentro de los complejos de gran altura que existen en Corea del Sur. 

“Podemos especular todo el tiempo sobre las razones, pero en realidad no sabemos”, afirmó el doctor Osterholm, quien dice que el mensaje debe ser “habrá transmisión”. 

Fuente: https://www.nytimes.com/

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