Usar mascarillas faciales en el hogar podría ayudar a evitar la propagación de la COVID-19 entre los miembros de la familia

Utilizar mascarillas en casa podría ayudar a detener la transmisión del coronavirus entre las familias que viven en la misma vivienda, pero antes de que los síntomas se desarrollen, sugiere un estudio realizado en familias chinas en Beijing, y que ha sido aceptado para su publicación en la revista BMJ Global Health.

Esta práctica fue 79% efectiva para hacer descender la transmisión antes de que los síntomas emerjan en la primera persona infectada, pero no sirvió de mucha protección una vez que los síntomas se desarrollaron.

Las cifras en China demostraron que la mayoría de la transmisiones de persona a persona del SARS-CoV-2 ocurrieron en el núcleo familiar. Pero no está claro si el hecho de llevar una mascarilla podría ayudar a reducir las tasas de transmisión doméstica, junto con el distanciamiento social y la desinfección.

Para comprender si el uso de mascarillas podrían hacer la diferencia, los investigadores le preguntaron a 460 personas de 124 familias de Beijing, sobre sus hábitos de higiene y sus comportamientos durante la pandemia.

Cada familia tenía al menos un caso confirmado de la COVID-19 entre finales de Febrero y finales de Marzo de 2020. El promedio de integrantes de cada familia era de 4 e iba de 2 a 9 y usualmente comprendía tres generaciones.

Los miembros de la familia fueron definidos como aquellos que habían vivido con la persona infectada por cuatro días antes y 24 horas después de que los síntomas de algún miembro aparecieron.

Los investigadores querían saber qué factores podrían aumentar o disminuir el riesgo de contraer el virus dentro del periodo de incubación: 14 días desde el comienzo de los síntomas de esa persona.

Durante este tiempo, la transmisión secundaria -que se da de la primera persona infectada a otros miembros de la familia- ocurrió en 41 de las 124 familias estudiadas. Un total de 77 adultos y niños fueron infectados de esta forma, dando una tasa de ataque de 23% o alrededor de 1 en 4.

Y alrededor de un tercio de los niños estudiados adquirieron el virus (36%; 13 de 36) comparado con más de dos tercios de los adultos (69.5%; 64 de 92).

El uso diario de desinfectantes, el tener las ventanas abiertas y manteniendo al menos un metro de distancia estuvo asociado con un menor riesgo de transmitir el virus, aún en viviendas con muchas personas.

Pero, curiosamente, y eso resulta muy relevante, el contacto diario y el número de miembros de la familia que usaron mascarilla después del inicio de los síntomas en la primera persona que los desarrolló, se asociaron con un mayor riesgo.

Lo que tratan de decir los investigadores con todo esto es que su estudio -aunque limitado todavía- respalda el uso universal de mascarillas, no solamente en espacios públicos, sino también en casa. Y los hallazgos podrían ser relevantes también para aquellas familias que viven con alguien que se encuentre en cuarentena o para las familias de los trabajadores y trabajadoras sociales quienes presentan muchas veces mayor riesgo de contagiarse.

Por último, los autores del estudio concluyen que: “nuestro estudio confirma que el riesgo más alto de transmisión en el hogar es anterior al inicio de los síntomas, pero que las precauciones [intervenciones no farmacéuticas], como el uso de mascarillas, la desinfección y el distanciamiento social pueden prevenir la transmisión de la COVID-19 durante la pandemia, independiente del tamaño del hogar”.

Fuente: https://medicalxpress.com/

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