Emerge más evidencia de por qué el SARS-Cov-2 es peor que la gripe

Investigadores que examinaron los pulmones de pacientes que murieron por la COVID-19 encontraron evidencia de que la enfermedad atacó el revestimiento de los vasos sanguíneos que se encuentran allí, una diferencia crítica con los pulmones de aquellos que murieron por gripe.

Éste ha sido un reporte publicado en la revista New England Journal of Medicine y que afirma que partes críticas de los pulmones de los pacientes infectados con el nuevo coronavirus también sufrieron muchos coágulos microscópicos de sangre y respondieron al ataque a través de hacer crecer nuevos vasos sanguíneos pero más delgados. 

Las observaciones en un pequeño número de pulmones que tuvieron autopsia, refuerzan los informes médicos que tratan a pacientes con la COVID-19. Los médicos han descrito daños generalizados en los vasos sanguíneos y la presencia de coágulos sanguíneos que no se esperarían en una enfermedad respiratoria. 

Lo diferente de la COVID-19 es que los pulmones no se ponen rígidos, lesionados o destruidos antes de que haya hipoxia. La hipoxia se da cuando hay falta de oxígeno en algunos tejidos específicos del organismo y, por alguna razón, hay una fase vascular que no se da en casos de gripe. 

En este sentido, el equipo de investigación comparó siete pulmones de pacientes quienes murieron por SARS-CoV-2, con tejidos de pulmones de pacientes que murieron por neumonía causada por la gripe. También examinaron diez pulmones donados para transplante (pero que no fueron utilizados en pacientes). Los pulmones, adquiridos en Europa, fueron clasificados por edad y género. 

En los vasos sanguíneos más grandes de los pulmones, el número de coágulos sanguíneos fue similar entre pacientes de COVID-19 y pacientes con gripe. Pero, en pacientes con COVID-19, encontraron nueve veces más microcoágulos en los pequeños vasos capilares de los pequeños sacos de aire (los alveólos) que permiten que el oxígeno pase al torrente sanguíneo y que salga dióxido de carbono, por lo que el virus pudo haber dañado las paredes de aquellas capilaridades y bloquear el movimiento de esos gases (el oxígeno y el dióxido de carbono). 

También encontraron inflamación y células dañadas en el revestimiento de los vasos sanguíneos en los pacientes de la COVID-19 

Y más sorprendente aún, fue la evidencia que los pulmones atacados por el SARS-Cov-2 crearon nuevos vasos sanguíneos.

Los pulmones de pacientes con COVID-19 tuvieron un crecimiento significativo de nuevos vasos, un descubrimiento que les resulta inesperado y se especula que la creación de estos nuevos vasos se debe a que hay un intento de los pulmones de pasar más oxígeno a los tejidos que tienen hipoxia. 

Fuente: https://www.washingtonpost.com/

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