El coronavirus no fue creado en un laboratorio y un análisis genético confirma que proviene de la naturaleza

La pandemia de coronavirus que circula por el mundo es causada por un virus natural, no por uno hecho en un laboratorio, dice un nuevo estudio. 

La composición genética del virus revela que SARS-Cov2 no es una mezcla de virus conocidos como muchas personas han llegado a proponer. Y tiene características inusuales que solo, recientemente, se han identificado en osos hormigueros escamosos llamados pangolines, lo que es una evidencia de que el virus proviene de la naturaleza, ha dicho Kristian Andersen y sus colegas en un reporte en la revista Nature Medicine. (Desde aquí se puede consultar: https://www.nature.com/articles/s41591-020-0820-9)

Cuando Andersen, una investigadora dedicada a enfermedades infecciosas del Instituto Scripps de Investigación ubicado en la Joya, California, escuchó por vez primera sobre que el coronavirus causó una epidemia en China, se preguntó de dónde provenía el virus. Inicialmente, los científicos pensaron que el virus había sido esparcido por infecciones repetidas que saltaron de animales, en un mercado de mariscos en Wuhan, China, a humanos y que luego fue transmitido de persona a persona. Pero análisis hechos por otros investigadores han sugerido que el virus probablemente saltó solamente una vez de un animal a una persona y que fue así como comenzó a transmitirse de persona a persona desde mediados de noviembre de 2019. 

Pero poco después de que a principios de Enero fuera revelada su composición genética, los rumores comenzaron a surgir en el sentido de que el virus era producto de la ingeniería genética de un laboratorio y que intencionalmente o accidentalmente fue liberado. 

Una coincidencia desafortunada alimentó las teorías conspirativas, afirma Robert Garry, un virólogo de la Universidad Tulane de Nuevo Orleans. El Instituto Wuhan de Virología “se encuentra muy próximo” al mercado de mariscos, y su persona ha hecho muchas investigaciones en torno muchos virus, incluyendo otros coronavirus encontrados en murciélagos que tienen el potencial de causar enfermedades en las personas. “Esto llevó a la gente a pensar que, oh, llegó a escapar y comenzó a diseminarse por el sistema de cañerías o que alguien caminó fuera del laboratorio y fue al mercado o algo así”, afirma Garry. 

La liberación accidental de virus, incluyendo el SARS, ha ocurrido en otros laboratorios en el pasado. Entonces esto no es “algo que simplemente se pueda descartar”, dice Andersen. “Eso sería una tontería”: 

Buscando pistas. 

Andersen reclutó a un equipo de biólogos de la evolución y virólogos, incluyendo a Garry, provenientes de diversos países del mundo, para analizar el virus en busca de pistas que pudieran relacionarlo con algo producido por la mano del hombre o que hubiese sido liberado intencionalmente por algún laboratorio. 

“Dijimos, vamos a tomar esta historia -de la cual hay muchas versiones- de que el virus no tiene un origen natural como una hipótesis seria”, dice Andersen. 

Reuniéndose a través de Slack y otros portales virtuales, los investigadores analizaron el origen genético del virus, o la secuencia de ARN, para buscar pistas sobre su origen. 

Estaba claro, “casi de la noche a la mañana”, que el virus no estaba hecho por la mano del hombre. Cualquiera que esperara crear un virus necesitaría trabajar con los virus que existen y que conocemos actualmente y diseñarlos para que tengan las propiedades deseadas. 

Pero resulta que el virus Cov-2 tiene componentes que difieren de aquellos virus conocidos en la actualidad. “La información genética muestra que irrefutablemente el Cov-2 no está derivado de una fuente previa”, escriben Andersen y sus colegas en su publicación. 

“Este no es un virus que alguien hubiera concebido y creado”, aunque tiene muchas características que son contraintuitivas. “No harías esto si estuvieras intentando hacer un virus más mortífero”. 

Otros científicos están de acuerdo. “Nosotros vemos con absoluta evidencia que el virus no fue creado a propósito”, afirma Emma Hodcroft, una epidemióloga molecular de la Universidad de Basel en Suiza. Ella no formó parte del grupo de Andersen, pero es miembro de un equipo de científicos de nextrain.org que está rastreando pequeños cambios genéticos en el coronavirus para aprender cómo se propaga alrededor del mundo. 

Este descubrimiento de Andersen y su equipo desacredita un amplio análisis discutido, publicado en bioRxiv.org, antes de tener una revisión por pares, que afirmaba que había encontrado pequeños fragmentos del virus del VIH en el nuevo coronavirus. Afortunadamente otros científicos encontraron rápidamente fallas en el estudio y los autores se retractaron del reporte, pero no sin dejar plantada la idea de que el virus era producto del diseño genético. 

Y es que algunos tramos del material genético del virus son similares al VIH, pero eso es algo que se deriva de los virus que comparten un ancestro común durante el periodo evolutivo, dice Hodcroft.

Fuente: https://www.sciencenews.org

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