¿Existe una relación entre esquizofrenia e inteligencia? El caso de John Nash

“Porque las ideas que tenía sobre seres sobrenaturales llegaron a mí de la misma manera que mis ideas matemáticas, por eso las tomo muy en serio”

John Forbes Nash Jr.

Hace algunos años, en 2001 para ser exactos, se estrenó en las pantallas de cine la película Una Mente Brillante -protagonizada por Russell Crowe- y basada en la novela homónima de Sylvia Nasar, la cual narra la vida del matemático estadounidense John Forbes Nash Jr. (1928-2015), quien en los años cincuenta del pasado siglo planteó el llamado Equilibrio de Nash, que tiene aplicaciones en la Teoría de Juegos.

Durante sus años de estudiante en la Universidad de Princeton -una de las más prestigiosas del mundo, en donde trabajó Einstein también- Nash comenzó a escuchar voces, a inventar personajes cuya existencia solamente estaban en su mente, aunque él los creía reales. Debido a su carácter de por sí excéntrico, su extraño comportamiento pasó desapercibido para sus compañeros y profesores, sin embargo, un día fue hospitalizado por tener varias recaídas serias, al creer que agentes comunistas, gente que iba por la calle con corbata roja -eso los distinguía, la corbata roja- lo perseguían para intentar asesinarlo. Aunque esta enfermedad por ahora no tiene cura (sí se puede controlar a través de medicamentos), en Nash remitió milagrosamente: dejó de escuchar voces en su cabeza y, por si fuera poco, los comunistas con corbata roja dejaron de estar allí para atormentarlo. Durante sus años de crisis, y como él mismo lo narra en varias entrevistas, tuvo que tomar antipsicóticos para reducir los síntomas de la enfermedad.

Y es que la esquizofrenia tiene varios síntomas muy claros: afecta directamente al pensamiento, a la emoción y a la acción y, además, quienes la padecen, tienen distorsiones en el pensamiento, cuya manifestación más clara se da a través de ver o escuchar voces que no existen y creencias que no son ciertas; también hay una gran dificultad para organizar los pensamientos cuando se está previo a un ataque psicótico. Entre los síntomas negativos, que también están presentes, los más comunes son el tener dificultad para mostrar emociones ya que la persona puede parecer deprimida o retraída.

Hasta el momento no se conocen las causas que provocan esta enfermedad, pero, al parecer, es producida por una mezcla de factores genéticos y ambientales que alteran la química del cerebro.

¿Pero podría existir alguna relación entre esquizofrenia y creatividad dado que Nash, un genio, padeció la enfermedad?

Durante un cuadro psicótico, los esquizofrénicos pierden contacto con la realidad a tal grado que se les hace imposible poder crear y llevar a cabo operaciones complejas. Y es que la base de la creatividad se encuentra, justamente, en la capacidad de unir eso que llamamos intuición y razón. La primera es más instintiva y tiene que ver con llevar a la acción algo, pero sin pensarlo, mientras que la razón y la lógica tienen que ver más bien con un proceso de reflexión y análisis de lo pensado. Cuando hay psicosis -al menos en la esquizofrenia paranoide, como la que le diagnosticaron a Nash- el proceso de pensamiento se anula casi por completo. De hecho, es como estar en una especie de mundo alterno en donde solamente existen percepciones extrañas en el que los sonidos y los colores se vuelven más intensos y se puede producir una desconfianza hacia los demás, como si todos estuviesen creando un complot contra uno para hacerte daño, además de que la mayoría escuchan voces en su cabeza como si éstas provinieran de fuera y dirigieran los pensamientos. Por lo tanto, es muy probable que no exista una relación directa entre esquizofrenia y creatividad, ya que la primera reduce muchas de las capacidades mentales que se requieren en los procesos complejos como la propia capacidad de atención. De lo que sí se tienen más pruebas científicas es del vínculo que existe entre creatividad y otras enfermedades mentales como el trastorno bipolar, que se caracteriza por cambios extremos en el estado de ánimo y que comprende emociones “altas” como manía e hipomanía y bajas emocionales como depresión. De hecho, se ha comprobado que es durante el proceso de manía donde los artistas que padecen la enfermedad tienen la chispa de genialidad que los lleva a componer grandes obras musicales, pinturas, textos brillantes y un sinfín de cosas más. Esto no quiere decir que todos los artistas geniales sean enfermos mentales, ni que todos los que tienen trastorno bipolar sean brillantes.

En este sentido, lo que llevo a John Nash a ganar el Premio Nobel de Economía en 1994 -al contribuir con la Teoría de Juegos con el llamado equilibrio de Nash,a través de su infinita imaginación y creatividad- no fue producto de su esquizofrenia, sino de su gran capacidad intelectual que podría tener que ver más bien con factores genéticos y ambientales. De hecho, su etapa más productiva se manifestó antes de que le fuera diagnosticada la enfermedad. Esto significa que no todas las personas esquizofrénicas tengan baja capacidad intelectual, sino que, simplemente, durante un cuadro psicótico, pierden cualquier contacto con la realidad.

Sobre el equilibrio de Nash en la Teoría de Juegos, que fue propuesto en 1951, éste es aplicado básicamente a la economía y puede ser definido como “la combinación de estrategias tales que no hay ningún incentivo para que los jugadores se desvíen de su elección” (https://policonomics.com/es/equilibrio-nash/), lo que significa que todos los jugadores estarán en igualdad de condiciones a la hora de tomar decisiones con respecto a una estrategia determinada y que dichos jugadores trataran de tomar la mejor decisión posible sin afectar a los demás, al grupo, y “donde un cambio en la decisión de un jugador solo conducirá a un resultado peor si los otros jugadores se adhieren a su estrategia” (ídem). En otras palabras: los equilibrios de Nash tienen que ver con la capacidad individual y de grupo para tomar decisiones ante un problema determinado y en donde todos salgan ganando, tanto el individuo como el grupo.

La vida de Nash no fue fácil en ningún sentido, ya que, además de padecer esquizofrenia, el hijo con su segundo matrimonio, con la salvadoreña Alicia Larde, también padece la enfermedad. John Charles Nash, al que todos le dicen cariñosamente “Johnny”, también es un extraordinario matemático y, hasta donde se sabe, sigue viviendo en la misma casa de sus padres, cercana a la Universidad de Princeton. Los Nash se encargaban de su hijo, pero, a raíz de la muerte de la pareja en un accidente de tráfico en 2015, Johnny es atenido desde entonces por amigos y por los servicios sociales de la comunidad, quienes se encargan de que se tome puntualmente sus medicamentos.

La mente humana es un asunto complejo y no se puede entender ésta sin claroscuros, sin sus matices de grises que hace a cada ser humano algo único. Los matices grises se revelan a través de la complejidad de nuestro cerebro, que está compuesto por 86 mil millones de neuronas -casi más que el número de estrellas que hay en el universo conocido- que, sincronizadas, ejecutan funciones en donde intervienen factores químicos, genéticos y ambientales. Por ello, ante esta complejidad, no podemos ser tan simplistas y encasillar a los seres humanos con etiquetas de enfermedades mentales como la esquizofrenia, el autismo o la bipolaridad, por mencionar algunas. De hecho, hay personas que pueden padecer un grado de autismo y otro grado de esquizofrenia o la mezcla de otras enfermedades mentales, por lo que el futuro de la medicina para tratar estos padecimientos debería ser más personalizada y menos generalista, más basada en los síntomas de cada individuo.

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close