¿Gobernarán las máquinas a los seres humanos? Ray Kurzweil afirma que no

El director de ingeniería de Google, quien también es un conocido futurólogo, Ray Kurzweil, ha afirmado recientemente en una conferencia en Austin, Texas que la Singularidad sucederá aproximadamente en unos 30 años. Esto se refiere a la posibilidad de que las computadoras superen a los seres humanos en cuanto a inteligencia se refiere y al hecho de que estos ordenadores del futuro sean capaces de pasar el llamado Test de Turing.

El Test de Turing fue planteado por primera vez por el gran matemático inglés Alan Turing (1912-1954) quien, entre otras cosas, fue capaz de idear un método para quebrar los códigos nazis durante la Segunda Guerra Mundial, lo que llevo a que los Aliados ganaran la guerra con cierta holgura. Con el Test, el británico propuso que un ser humano evaluara las conversaciones naturales hipotéticas que se podrían dar entre otro ser humano y una computadora, esta última creada con el fin de generar respuestas similares a las de un humano. Quien estuviera evaluando, tendría que saber que uno de los participantes es una máquina y quienes participarían en la prueba serían separados unos de otros. La conversación entre ellos se daría únicamente a través de un teclado de computadora y un monitor, por lo que la computadora no podría ser capaz de transformar texto en habla. En el caso de que la persona que evalúa no pueda reconocer entre el humano y la máquina acertadamente, entonces la máquina habría pasado la prueba.

Hasta el momento, no existe ninguna computadora conocida que haya pasado la prueba de Turing, (no son inteligentes si entendemos como inteligencia no solamente la capacidad de resolver problemas sino de crear a partir de una mezcla de intuición y razón) y ninguna ha sido capaz todavía de convencer a un evaluador de que cuando escribe lo hace como un ser humano. En este sentido, las computadoras actuales funcionan a través de pura fuerza bruta (en el ajedrez, por ejemplo) y son incapaces de crear conceptos, pensamiento abstracto y semántica, por lo que serían incapaces de escribir un poema o algo que requiera de conceptos avanzados de interpretación de la realidad, aunque ya existen intentos para lograrlo y es que el propio buscador de Google es un ejemplo: es capaz de relacionar palabras, conceptualizar dichas palabras y darles un “significado” en función de lo que se busca. Otro intento por crear inteligencia artificial compleja a sido a través del milenario juego chino Go, en donde la computadora Deep Mind (Mente Profunda), a través de su programa AlphaGo Zero, le ganó una serie de partidas al mejor jugador de Go del mundo, Lee Se-dol, en 2017. Algunas semanas después del duelo, los programadores pusieron a jugar a la computadora contra sí misma y resultó que ésta se ganó a sí misma, lo que evidenció que, sorprendentemente, el ordenador aprendió de sí mismo sobre los errores que iba cometiendo su alter-ego, algo inaudito hasta ahora en el ámbito de la inteligencia artificial.

Que las computadoras puedan aprender de sí mismas ha llevado al propio Kurzweil a declarar que el camino hacia la Singularidad ya ha comenzado y que esto llevará a que, en un futuro no tan lejano, estas tengan inteligencia humana. Una posibilidad para lograr esto, es que podamos descargar nuestros pensamientos “en la nube” a través de una interfaz física que se encuentre en un servidor remoto al igual hoy en día que cargamos y descargamos información por internet.

Sobre las implicaciones que tendrá la Singularidad desde el punto de vista ético y moral, algunos grandes pensadores y tecnólogos como Stephen Hawking, Elon Musk (creador de Tesla) y Bill Gates (de Microsoft), han señalado que esto tendrá implicaciones tremendas porque finalmente una computadora no tendría moral ni sería consciente de los valores y reglas que rigen la vida humana. Pero Kurzweil es menos pesimista al respecto y asegura que la inteligencia artificial nunca esclavizará a los seres humanos. Aunque no da argumentos para su afirmación, él está seguro de que no sucederá así. De hecho, se atreve a afirmar que la Singularidad “es una oportunidad para la especie humana de progresar y mejorar” en muchos aspectos de su vida en esta relación donde se mezcle la mente humana y la inteligencia de silicio. Y cree que, para 2030, éstas estarán conectadas a nuestro neocortex, esa parte de nuestro cerebro que fue la última en formarse durante el proceso evolutivo y que es la responsable de que tengamos pensamientos complejos y habilidades tan sorprendentes como la escritura o nuestra capacidad de comprender el lenguaje de la naturaleza a través de las matemáticas o nuestro inmenso talento para las artes.

Como dato curioso, y tal vez aterrador para algunos, es que de sus 147 predicciones desde los años noventa, Kurzweil afirma que ha acertado a 86 % de ellas; todas relacionadas con el mundo de la tecnología y la inteligencia artificial. Por ejemplo, hace algunos años, predijo el surgimiento del acceso a internet sin cables mediante dispositivos que en ese entonces no tenían siquiera nombre como el Bluetooth o las redes Wi-Fi.

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