La belleza matemática activa la misma región cerebral que se activa con la percepción de belleza en la música y el arte

Arriba, la ecuación considerada como la más bella: la identidad de Euler y, abajo, la ecuación considerada como la menos bella: la serie infinita de Ramanuyan.

La gente que aprecia la belleza de las matemáticas activa la misma región cerebral cuando miran una fórmula estéticamente placentera a la misma región que se activa con quienes aprecian arte o música, lo que sugiere que hay una base neurobiológica en la belleza.

Hay muchas fuentes de belleza: una cara bonita, un paisaje pintoresco, una gran sinfonía… todos estos son ejemplos de la belleza generada por las experiencias sensoriales. Pero hay otras fuentes, que tienen un contenido intelectual muy grande. Con frecuencia los matemáticos describen las fórmulas matemáticas en términos emotivos y la experiencia matemática ha sido comparada muy frecuentemente por ellos con la experiencia que sienten con la belleza que se experimenta al observar las que son consideradas las más grandes y bellas obras de arte.

Resulta que en un nuevo estudio publicado en la revista Frontiers in Human Neuroscience, los investigadores utilizaron imágenes por resonancia magnética para hacer un mapa de la actividad cerebral de 15 matemáticos cuando ellos observaban fórmulas matemáticas que antes habían considerado como bellas, neutrales o feas.

Los resultados mostraron que la experiencia de la belleza matemática se correlaciona con la actividad que surge en la misma parte del cerebro emocional -llamado córtex orbito frontal- que se relaciona también con la percepción de belleza que existe en el arte y en la música.

El profesor Semir Zeki, autor principal del estudio, de la Universidad de Londres, dice que “para muchos de nosotros las fórmulas matemáticas son áridas e inaccesibles, pero para un matemático una ecuación puede representar la quintaescencia de la belleza. La belleza de la fórmula puede resultar de la simplicidad, la simetría, la elegancia o la expresión de una verdad inmutable. Para Platón, la calidad abstracta de las matemáticas expresa el último pináculo de la belleza”.

“Esto hace interesante saber si la experiencia de belleza derivada de una fuente altamente intelectual y abstracta como las matemáticas se correlaciona con la actividad en la misma parte del cerebro emocional derivada de fuentes más sensoriales, basadas en la percepción”, añade.

En el estudio realizado, a cada sujeto se le dieron 60 fórmulas matemáticas para repasarlas en su tiempo libre y calificarlas en función de -5 (feas) o +5 (bellas) de acuerdo esto con su propia experiencia de percepción. Dos semanas después fueron llamados a recalificarlas mientras se les hacían exámenes por resonancia magnética.

La fórmula considerada por la mayoría de los sujetos como la más bella, a partir de los escaneos cerebrales, fue la ecuación de la identidad de Euler, la identidad pitagórica y la ecuación de Cauchy-Riemman. La identidad de Euler relaciona cinco constante matemáticas con tres operaciones aritméticas básicas cada una ocurriendo una vez y la belleza de esta ecuación ha sido relacionada con la misma experiencia estética que soliloquio de Hamlet.

Los matemáticos juzgaron la serie infinita de Ramanujan y la ecuación funcional de Riemman como las más feas.

El profesor Zeki añade: “Hemos encontrado que, como con la experiencia musical y visual, la actividad en el cerebro está poderosamente relacionado con la intensidad con que las personas declaran su experiencia de belleza, inclusive en un ejemplo como el de las matemáticas donde la belleza es extremadamente abstracta. Esto responde una pregunta crítica en el estudio de la estética, una que ha sido debatida desde la época clásica, y que tiene que ver con la idea de si la belleza o las experiencias estéticas se pueden cuantificar”.

Referencia: www.neuroscience.com

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close