Algunos científicos están explorando la relación que podría haber entre nuestras mentes y el mundo cuántico

A pesar de todas las investigaciones que se han hecho, aún seguimos sin comprender cómo funciona el cerebro humano, y mucho menos sabemos todavía sobre el misterio de la conciencia. En este sentido, los científicos no se ponen de acuerdo si la conciencia podría existir fuera de las ilusiones de nuestra imaginación colectiva. Algunos arguyen que existe independientemente, sin embargo para comprender su origen tenemos que traer a la física cuántica a la discusión.

Esto es probablemente en parte por como determina el “efecto del observador” a la realidad y cómo ello desafía uno de los principio básicos de la ciencia: que hay un objeto, una realidad observable que existe si la estamos viendo o no. La revelación de que observar y medir efectos cuánticos cambian su comportamiento es preocupante, pero también sugiere que la conciencia en sí misma es parte de la teoría cuántica. Además, la inteligencia artificial que ha creado el hombre en los últimos años está muy lejos de comportarse como verdaderos seres humanos en el sentido de que dichas máquinas no tienen conciencia de la existencia de sí mismas, como sí lo tiene el ser humano; estamos obligados, pues, a vernos reflejados en esas máquinas de forma borrosa pese a que las computadoras cuánticas del futuro prometen acercarse cada vez más no solamente a la inteligencia humana sino también a la conciencia.

Fue el físico británico Roger Penrose quien señaló que, dejando de lado el efecto del observador, la mecánica cuántica podría estar involucrada en la conciencia. Más específicamente: pensó que podría ser posible que los eventos cuánticos causen que las estructuras moleculares en el cerebro alteren su estado y que así activen neuronas en diferentes formas; que existan efectos cuánticos dentro del cerebro.

Pese a todo lo que hemos logrado con el cerebro humano, este tiene sus debilidades, y probablemente pensar en la existencia de la conciencia cuántica sea una de ellas. Somos intelectualmente superiores a otras especies por nuestra habilidad de procesar patrones complejos, pero también es cierto -es un hecho probado- que el cerebro humano es propenso a ver patrones significativos cuando en realidad estos patrones no existen (en medio de un ruido sin sentido). Y aunque el estudio de la física cuántica ciertamente no es un ruido sin sentido, es posible que nuestras mentes -que son unas máquinas increíbles para producir significado- estén equivocadas a la hora de atribuir efectos cuánticos a la propia conciencia. Entonces, ¿realmente tiene sentido pensar que nuestra falta de comprensión tanto de la conciencia como de la mecánica cuántica apunta a una conexión más grande?

 

Nuestro universo participativo.
La filosofía no es la única rama del conocimiento que trata de responder a la pregunta que nos hemos hecho más arriba, ya que si de hecho hay una conexión entre la mecánica cuántica y la conciencia, cualquier avance importante en nuestra comprensión de cualquiera de ellos, podría ayudarnos a comprender ambos. Por ejemplo, avances en las computadoras cuánticas, abren la puerta a una forma de inmortalidad. Una mejor comprensión de la propiedad de superposición podría enseñarnos como conquistar múltiples ideas que se excluyen unas a otras.

O quizá, a lo largo de estos años nos hemos aproximado a estos temas de manera incorrecta. Cuando miramos la mecánica cuántica, nosotros nos preguntamos a nosotros mismos si con nuestra observación estamos mirando y afectando lo que observamos o si es el acto de ser conscientes es consecuencia de lo que está allá afuera en realidad es lo que nos está perturbando ¿Es posible que saber cómo pensar de la manera correcta, alcanzando una conciencia cuántica, nos permita percibir la mecánica cuántica por primera vez? En cierto sentido, siempre hemos sido parte del universo participativo de Wheeler, prestando nuestra interpretación a lo que es la realidad a medida que registramos nuestra propia historia.

Por ahora, la mayor parte de la comunidad científica considera los efectos cuánticos en el cerebro con escepticismo: una respuesta apropiada en este momento.

Si es verdad la que la conciencia influye en la mecánica cuántica o no, y si es verdad o no que requerimos de la teoría cuántica para comprender de manera total cómo funciona el cerebro, por ahora solamente podemos disfrutar de la comodidad útil que esta asociación de ideas provee. La teoría cuántica nos ha forzado a salir de nuestra zona de confort en la medida en que consideramos nuevas formas de pensar y viviendo nosotros mismos alimentados por nuestras propias teorías.

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Traducido y editado por Julio García

Referencia: https://futurism.com/scientists-are-exploring-a-link-between-our-minds-and-the-quantum-world/

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