China lanza su segundo satélite-robot a la Luna

Moon

por Julio García.

Desde la Guerra Fría, que tuviera su punto álgido en los años 60 del siglo XX, la Luna ha sido el objetivo de los programas espaciales de la Ex Unión Soviética y de los Estados Unidos. Fue este último país el que ganó la batalla al poner al primer hombre en nuestro satélite, Neil Amstrong, el 21 de Julio de 1969.  Pero desde que terminó la Guerra Fría han pasado muchos años, y en todo este tiempo la lucha entre estos dos países se ha enfriado hasta el punto de que conquistar nuestro único satélite ha dejado de ser uno de los objetivos principales.

Pero es hasta diciembre de 2013 (más de 45 años después de que sucediera la gran hazaña de Neil Amstrong) cuando China decide entrar a la carrera espacial y, en Diciembre de ese año, pone en suelo lunar a la nave Yutu. Desafortunadamente la misión no sale como lo esperado y el robot que va acompañando a Yutu presenta problemas técnicos que le hacen imposible comenzar sus tareas programas de reconocimiento lunar.

Pero China no se rinde después de este infructuoso intento y, justamente este 2014, ha decido enviar una nueva sonda a la Luna con la intención de que no solamente vaya, sino que también regrese a la Tierra. Se trata de la nave Chang`e que partió de Sichuan, China el 23 de octubre de 2014.

Uno de los objetivos de esta misión (la nave volará alrededor de la cara ocuktura de la Luna durante 8 días) es el de probar nuevas tecnologías que permiten, algún día, traer muestras de rocas para un análisis más profundo que sirva para comprender mejor cómo es que se formó nuestro único satélite y si es verdad que este nació a partir de un choque de un meteorito con la Tierra hace millones de años.

De acuerdo con las declaraciones del gobierno Chino, uno de los más grandes retos de la misión será la re entrada de la nave a la Tierra, algo que resulta sumamente peligroso debido a que, cuando cualquier artefacto entra a nuestro planeta procedente del espacio, se genera un efecto de fricción entre las partes de la nave y la atmósfera, lo que puede provocar la desintegración del artefacto en cuestión de segundos.

La nave también lleva algunos sistemas de experimentos para probar qué sucede cuando las bacterias y las plantas son expuestos a la radiación más allá de la órbita baja de la Tierra. En la órbita baja, la radiación que produce el Sol no es tan poderosa como para destruir alguna forma de vida. En cambio, cuando no existe atmósfera, los niveles de radiación sí que son capaces de destruir cualquier forma de vida… o al menos eso es lo que tratarán de demostrar los científicos a partir de esta investigación.

En 2017, China busca lanzar una nueva sonda, de la cual no se ha revelado su nombre, que se encargará de rascar en el suelo lunar para obtener muestras y posteriormente traerlas a la Tierra.

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