Descubren importantes cambios en el cerebro de los esquizofrénicos

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El imitar a otros nos permite a los seres humanos aprender nuevas habilidades relacionadas con casi todo: desde aprender a bailar hasta cómo comportarnos en situaciones sociales específicas.

Y es que un nuevo estudio realizado a partir de varios escáners del cerebro de un puñado de individuos han podido reforzar y demostrar la teoría de que una falta de habilidad para imitar puede ser la base de una profunda y larga falta de habilidad para las interacciones sociales que caracterizan, sobre todo, a las personas esquizofrénicas.

Esto se ha podido comprobar cuando se les pidió a los pacientes con esquizofrenia que imitaran simples movimientos de mano y donde  sus cerebros exhibieron actividad cerebral anormal en áreas asociadas con la habilidad de imitar.

“El hecho de que pacientes con esquizofrenia muestren anormalidades en la actividad cerebral cuando imitan gestos muy sencillos con las manos es importante porque la acción de imitar es uno de los ladrillos fundamentales de las habilidades sociales”, afirma Katharine Thakkar, quien realiza un doctorado en la Universidad de Vanderbilt donde surgieron los estudios para comprender la complejidad y el funcionamiento de nuestro cerebro. “La habilidad de imitar se presenta muy temprano en la vida de un ser humano y es crucial para aprender a navegar en la esfera social”, añade.

La esquizofrenia es una de las 10 enfermedades que, en el mundo desarrollado, provocan más bajas laborales y falta de contacto social de los individuo que la padecen. También es un desorden que acarrea muchos costos económicos: un nuevo estudio publicado en 2005 estima que el costo total para tratar la esquizofrenia en Estados Unidos en 2002 fue de 62 millones de dólares.

En este sentido, una de las grandes barreras para los esquizofrénicos está en el hecho de que tienen pocas interacciones sociales. Esto les dificulta tener relaciones o mantener un empleo. Estas barreras se manifiestan de maneras muy diferentes, que van desde la paranoia (pensar que otras personas te persiguen) hasta un aislamiento absoluto. Esto, evidentemente, impacta en la calidad de vida.

“Como la gente con esquizofrenia comúnmente presenta problemas sociales, comprender su origen, tanto neurobiológico y de comportamiento, es sumamente importante”, dice Philip D. Harvey, profesor de psiquiatría y ciencias del comportamiento de la Universidad de Miami.

El nuevo estudio es el primero en su tipo en el que se utilizan imágenes de resonancia magnética y en el que se han podido realizar mapas de varios niveles de la actividad cerebral medida a partir de los cambios en la corriente sanguínea. La investigación fue realizada con 16 personas medicadas (que presentaban esquizofrenia) y 16 pacientes sin la enfermedad.

Los investigadores encontraron que los individuos con esquizofrenia mostraron alteraciones en la actividad cerebral en regiones del cerebro que estudios previos en primates han sido identificadas como cruciales para la imitación. Durante las pruebas de imitación que se les realizaron en el laboratorio, los pacientes mostraron menos actividad cerebral que aquellos individuos sanos en una región que está involucrada en detectar movimiento biológico (la manera especial en que se mueven las cosas vivas) y también en regiones relacionadas en transformar esta información visual en un plan para el movimiento. Al mismo tiempo, pacientes con esquizofrenia tuvieron más actividad que los participantes sanos en estas mismas regiones cuando realizaron acciones no imitativas.

“En esencia, la red de neuronas del cerebro encargadas de la imitación aparecen menos especializadas para la información social en pacientes con esquizofrenia. La red de neuronas involucrada en procesar estímulos sociales está perfectamente sintonizada en pacientes sanos, pero está fuera de sintonía en pacientes con esquizofrenia”, señala Sohee Park, una de las investigadoras que realizaron el estudio.

Por otro lado, las áreas específicas del cerebro que se sobre activan y desactivan están asociadas con el sistema de “neuronas espejo”. Este tipo de neuronas forman redes que se activan tanto cuando un animal actúa y cuando este animal observa la misma acción realizada por otro. Esto ha sido observado ya en el cerebro de los primates. En humanos, los neurocientíficos han localizado áreas utilizando técnicas de maleo cerebral que actúan de la misma forma.

“Si el mismo grupo de neuronas se activan cuando estoy escribiendo y cuando te veo escribir ¿Cómo se quién está realizando la acción de escribir? Afortunadamente siempre estamos seguros de quién realiza qué cosa. Nuestra investigación implica el rol de esta red en individuos con esquizofrenia quienes frecuentemente tienen serios problemas para determinar la acción” afirma Sohee Park.

Por otra parte, debido a que la enfermedad es producto de circuitos cerebrales que no están bien sintonizados, la investigadora Park no tiene muchas esperanzas para encontrar algún medicamento que sea capaz de tratarla en su totalidad.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Science Daily.

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