La búsqueda de los agujeros negros microscópicos

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La energía requerida para que un agujero negro como el que se encuentra en el centro de la Vía Láctea se forme es imposible de recrear, en estos momentos, en el laboratorio.

Sin embargo, si algunas teorías son correctas sobre la naturaleza de la gravedad, debe de existir una manera en la que los físicos puedan crear un diferente tipo de agujero negro: uno que sea demasiado pequeño que su presencia pueda ser inferida, solamente, a través de sus efectos en partículas subatómicas. Esto se puede lograr con el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) que se encuentra en Suiza.

De acuerdo con algunas teorías, el espacio tiene más de tres dimensiones. La existencia de dimensiones extras ofrecería una respuesta a uno de los más prominentes misterios en la física de hoy: por qué la gravedad es tan débil cuando las otras fuerzas fundamentales son tan fuertes. Y es que, entre más dimensiones existan, mayor cantidad de gravedad será diluida sobre distancias más grandes. Pero dicha fuerza, tal y como sucede, es mucho más fuerte a distancias más cortas.

Si hay 10 dimensiones, por ejemplo, entonces la fuerza de gravedad debe propagarse a través de mucho más dimensiones espaciales de las que actualmente podemos detectar. Y es que, en realidad, pareciera que la gravedad parece débil, cuando no lo es, debido a que mucha de esta se encuentra “atrapada” en aquellas dimensiones que no podemos ver.

Los físicos saben que deben tomar una cierta cantidad de energía -más de la que el LHC puede producir- para crear un simple agujero negro microscópico. Pero si la gravedad es más fuerte de lo que pensamos, entonces el umbral de energía necesaria podría estar en el rango tanto del LHC como de las colisiones de rayos cósmicos que se producen en la atmósfera de la Tierra.

Para el científico John Paul Chou, de la Universidad de Rutgers, “el gran asunto sobre los agujeros negros microscópicos y las dimensiones extra es que hay muchas maneras de observarlas y el LHC es la manera más limpia para crearlos o encontrarlos”.

Cuando dos partículas chocan a casi la velocidad de la luz, una pequeña cantidad de energía se concentra en un espacio muy pequeño. Si las dimensiones extra existen, la colisión podría revelar la fuerza oculta de la gravedad, ya que la energía y densidad podrían ser lo suficientemente alta para fusionarse en un agujero negro microscópico.

Y un agujero negro microscópico sería demasiado pequeño y de corta duración para tener efectos en lo que lo rodea. En otras palabras: si los científicos son capaces de producir agujeros negros en el Gran Colisionador de Hadrones, tendrían la prueba de que existen más de tres dimensiones de espacio.

Hasta el momento, pese a las pruebas que ya se han realizado, los científicos no han encontrado señales de agujeros negros microscópicos.

Pero hay otra manera en la que los investigadores podrían buscar dimensiones extra, como por ejemplo, intentando producir versiones más pesadas de las partículas conocidas que podrían existir solamente si hubieran más de tres dimensiones. O buscando evidencia de los gravitones: partículas hipotéticas que, se cree, transportan a la gravedad y que han escapado hacia otras dimensiones y han dejado una zona vacía en los detectores.

Pero si los micro-agujeros negros no pueden ser descubiertos cuando el LHC regrese a sus niveles normales de energía en 2015, los físicos tendrán entonces la tarea de ajustar sus teorías y aproximaciones.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Symmetry

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One thought on “La búsqueda de los agujeros negros microscópicos

  1. Tengo la hipótesis de que el Universo conforma una gran unidad; los universos macro y micro infinitos integran un megaciclo sin fin, mediante la expansión producida por fuerzas electromagnéticas y energía oscura y la contracción presente en los agujeros negros. En rigor, el Universo se manifiesta como una mega dualidad, dos realidades aparentemente opuestas pero son dos caras de la misma moneda: expansión – contracción y gracias a ello se genera el equilibrio. Es curioso que esta dualidad está presente en todas las actividades y realidades de nuestra vida cuotidiana, empezando por el mismo ejercicio de supervivencia que es la respiración: inhalamos-exhalamos; frío-calor, masculino-femenino, etc, etc. Esto a mí me dice mucho, estamos hechos a imagen y semejanza del Universo. Esta demostrado que el Universo tiene una estructura fractal, que es la misma que tiene el cerebro con sus 50 mil millones de neuronas. No tengo la menor duda que vivimos en un Universo holográfico. El famoso teorema de Jhon Bell, refuerza esta hipótesis.

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