Los monstruos galácticos pierden su apetito conforme pasa el tiempo

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Ésta imagen muestra dos de los cúmulos galácticos observados por las sondas WISE y Spitzer de la NASA. Los cúmulos galácticos se encuentran entre las estructuras más masivas del Universo. La galaxia más grande en cada grupo, denominada la “galaxia más brillante o BCG, se aprecia en el centro de cada una de las imágenes /Crédito: http://www.physorg.com

El universo está lleno de trozos de galaxias que están juntas gracias al afecto de atracción que ejerce la gravedad. A ese conjunto de trozos se les denomina conglomerados o cúmulos. En el  corazón de la mayoría de estos cúmulos se encuentra una galaxia monstruosa que va creciendo en tamaño luego de alimentarse del material de las galaxias vecinas.

Gracias a nuevas observaciones realizadas por el telescopio Spitzer de la NASA  y el Wide-field infrarred Survey Explorer o (WISE) se ha podido demostrar, contrario a las teorías preexistentes, que estas gigantescas galaxias disminuyen su tamaño conforme pasa el tiempo, ya que se alimentan con menor proporción de las galaxias vecinas.

“Hemos encontrado que estas galaxias masivas han comenzado a hacer dieta en los últimos 5,000 millones de años y por consiguiente no han ganado mucho peso”, afirmó Yeng-Tinglado Lin, quien es el autor principal del estudio, el cual ha sido publicado en la revista Astrophysical Journal.

Por su parte, para Peter Eisenharfdt, quien trabaja para el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, “WISE y Spitzer nos están mostrando que todavía tenemos mucho por aprender en lo referente a la masa de las galaxias más masivas”.

El nuevo descubrimiento ayudaría a los astrónomos a comprender cómo los cúmulos de galaxias -que son de las estructuras más masivas del universo- se forman y evolucionan.

Los cúmulos de galaxias están hechos por miles de éstas que se reúnen alrededor del miembro más grande llamado “la galaxia de mayor brillo” o BCG. Estas BCG pueden ser hasta decenas de veces más grandes que la Vía Láctea y van engordando poco a poco mientras se alimentan de otras.

Para hacer un monitoreo de cómo funcionan estos procesos, los astrónomos analizaron cerca de 300 cúmulos galácticos que se encuentran a una distancia de 9,000 millones de años. El cúmulo más lejano data de cuando el universo tenía unos 4,000 millones de años de edad y el más cercano de cuando el universo era más viejo y tenía unos 13,000 millones de años.

“Es imposible ver a una galaxia crecer, por lo que nuestro trabajo consiste en hacer un censo poblacional”, afirma Lin. “El nuevo estudio que hemos hecho nos permite conectar las propiedades de los cúmulos que observamos en el pasado relativamente reciente con aquellos que observamos y que pertenecen al pasado más lejano del universo”.

Tanto el telescopio Spitzer como el WISE son telescopios infrarrojos, pero poseen  características únicas que hacen que se complementen el uno con el otro en estudios como los realizados ahora. Por ejemplo, el Spitzer puede ver con mayor detalle que el WISE, lo que le permite capturar mejor los cúmulos más lejanos. En contraste, el WISE hace mejor su trabajo capturando imágenes de cúmulos cercanos.

Hay que señalar que los científicos desconocen por ahora cuales son las verdaderas razones por las galaxias BGC tienden a disminuir su apetito, pero lo que sí es un hecho es que los modelos actuales sobre la formación y la estructura de las galaxias deben replantearse a la luz de los nuevos descubrimientos.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Phys.org

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