¿Cómo hacen los científicos para buscar vida en otros planetas?

superjupiter
Este modelo muestra a una super-Tierra a la derecha y un super-Júpiter a la izquierda. Los astrónomos utilizan el concepto de zona de habitabilidad para distinguir estos dos tipos de planetas que existen más allá de nuestro Sistema Solar. /Crédito: JPL

En la actualidad existe solamente un planeta conocido capaz de albergar vida. Ese planeta es por supuesto el nuestro: la Tierra.

La pregunta que la mayoría se sigue haciendo es si podrían existir otros planetas fuera del Sistema Solar capaces de albergar vida. En este sentido, los astrónomos continúan sin conocer la respuesta, pero su búsqueda continúa. Ellos pretenden encontrar planetas con características similares al nuestro que se encuentren a la distancia exacta de su estrella: una región conocida como zona de habitabilidad.

La sonda Kepler de la NASA está ayudando a los científicos en la búsqueda de estos mundos. Y una parte importante de los trabajos que realizan es el de seguir investigando exactamente en dónde comienza y en dónde termina la zona de habitabilidad.

La zona de habitabilidad es como una cinta alrededor de una estrella donde la temperatura es idónea para la presencia de agua líquida la cual es un ingrediente esencial para la vida tal y como la conocemos (la Tierra se encuentra en la zona de habitabilidad). Pero más allá de esta zona, un planeta sería demasiado frío para albergar vida.

La Tierra se encuentra entre la zona de habitabilidad y, más allá de esta zona, un planeta estaría tan frío que no podría albergar vida. Y, por el contrario, si un planeta se encontrase entre la zona de habitabilidad y el Sol, seguramente sería incapaz de albergar vida porque estaría muy caliente.

Pero en un nuevo estudio realizado por investigadores del Instituto de Tecnología de California se hizo un análisis minucioso del planeta Kepler-69c y su zona de habitabilidad. El análisis muestra que este planeta, que tiene 1.7 veces la masa de la Tierra, se encuentra exactamente fuera del borde interno de la zona, haciéndolo parecer más a un Super-Venus que a una Super-Tierra.

“En el largo camino de búsqueda de planetas como la Tierra, Kepler nos está diciendo mucho respecto a la frecuencia con la que se presentan planetas como Venus en nuestra galaxia”, afirma Stephen Kane, quien es el autor principal del estudio y el cual ha aparecido en la revista Astrophysical Journal.

Para determinar la ubicación exacta de la zona de habitabilidad, primero es necesario saber el monto total de radiación emitida. Las estrellas más masivas que el Sol son más calientes y por consiguiente producen mayor cantidad de radicación, de tal suerte que su zona de habitabilidad se encuentra mucho más lejos. Por ejemplo, la super-Tierra llamada Kepler-62f, que orbita en medio de la zona de habitabilidad alrededor de una estrella fría, está más cerca de su estrella que la Tierra del Sol. El planeta toma solamente 267 días en completar una órbita, comparada con los 365 días con que lo hace el Sol.

Conocer con precisión qué tan lejos se forma la zona de habitabilidad de una estrella depende de la química: por ejemplo, las moléculas en la atmósfera de un planeta absorberán una cierta cantidad de energía de la estrella que orbite para luego devolver parte de esa energía al espacio. La cantidad de energía que es atrapada puede significar la diferencia entre un océano de turquesa o de un volcán en erupción.

Por su parte, los investigadores encabezados por Ravi kumar Kopparapau de la Universidad Estatal de Penn, utilizaron este tipo de información química para empujar la zona de habitabilidad un poco más lejos de lo que se pensaba.

“Comprender las propiedades de una estrella es fundamental para determinar las propiedades planetarias y calcular el grado en que se debe modificar la zona de habitabilidad”, afirma el investigador

“Hay todavía muchas preguntas sin resolver sobre la zona de habitabilidad, ya que, si el planeta es bombardeado todo el tiempo por las llamaradas de la estrella que lo hospeda, su superficie no será un lugar muy aconsejable para vivir. Pero, por otro lado, si hay agua líquida alrededor, que sirve como un gran escudo protector contra la radiación de alta energía proveniente del astro, entonces la vida podría prosperar en los océanos.

De manera ideal, a los astrónomos les gustaría saber más acerca de la atmósfera de los planetas potencialmente habitables. De esa manera podrían mirar su composición molecular en busca de gases de efecto invernadero que indicarían la presencia de un planeta tan inhabitable como lo es Venus. O, inclusive, telescopios futuros podrían ser capaces de recoger señales de oxígeno, agua, dióxido de carbono y metano que indicaría que el planeta es el hogar de seres vivos.
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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Jet Propulsion Laboratory.

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