¿Realmente Júpiter puede servirnos como escudo protector contra meteoritos?

jupiter shoemaker levy side

Imagen real en infrarrojos del impacto del cometa Shoemaker-Levy sobre la superfice de Jùpiter en 1994 /Crédito: http://hollowplanet.blogspot.mx/

Del 16 al 22 de Julio de 1994, más de 20 fragmentos del cometa Shoemaker-Levy 9 chocaron contra el planeta Júpiter. El cometa, descubierto en 1993 por los astrónomos Carolyn y Eugene Shoemaker y por David Levy, fue observado por los científicos a través de cientos de observatorios alrededor del mundo mientras chocaba contra el hemisferio sur del `gigante gaseoso´. En Julio de 2010,  otro cometa o asteroide provocó un agujero tan grande como el tamaño del océano pacífico en su superficie gaseosa.

Ante todo esto nos preguntamos: ¿es Júpiter un protector natural para la Tierra gracias al poder de su magnetismo? ¿Es posible que este planeta tenga la capacidad de protegernos verdaderamente de meteoritos mucho más grandes que realmente podrían tener efectos devastadores para la Tierra?

Como dice Stephen Hawking, las consecuencias de que un cometa o asteroide de 20 kilómetros de diámetro impactase con la Tierra, resultaría en la completa aniquilación de la vida compleja (animales y plantas).

Hay que decir que desde 1941 muchos astrónomos han pensado que Júpiter podría ser como un hermano mayor para la Tierra al servir como un campo protector y  tener la capacidad de desviar los cuerpos peligrosos del llamado Sistema Solar Interno. Pero esta idea de que Júpiter es un protector celestial, ha comenzado a ser cuestionada  por una serie de estudios que evalúan el riesgo de impacto que para la Tierra tendría un grupo de objetos.

Por ejemplo, el doctor Jonathan Horner de la Open Univeristy de Inglaterra, ha estudiado el peligro de impacto que representaría para la Tierra los llamados Centauros, que es la familia de cometas que rodea a Júpiter. Su investigación muestra que la presencia de un planeta como Júpiter en el Sistema Solar no necesariamente lleva a reducir la taza de impactos sobre la Tierra. De hecho se atreve a afirmar que el rol de Júpiter como guardián podría haber sido sobreestimado: “parece que la idea no es tan clara”, afirma.

La noción de Júpiter como un gran protector fue propuesta por el científico planetario George Wetherill en 1941, quien, en aquel entonces, mostró que la enorme masa del planeta -300 veces más grande que la de la Tierra- era suficientemente poderosa para catapultar cometas fuera del Sistema Solar que pudieran chocar con nuestro planeta. Por su parte, otros astrónomos han postulado que el tiro gravitacional de Júpiter diluiría el gran número de asteroides y otros objetos que harían a la Tierra menos propensa a recibir un duro golpe. Pero algunos investigadores contradicen lo dicho anteriormente al sugerir que el riesgo de impacto podría ser incluso mayor debido a que, en el pasado, Júpiter sufrió un cambio en su órbita que ha provocado que se incremente la probabilidad de que los objetos peligrosos puedan dirigirse a la Tierra. Pero afortunadamente, hasta ahora, esta idea no ha sido completamente probada.

Cinturón de Kuiper

El Cinturón de Kuiper está formado por millones de objetos de hielo que se encuentran entre las órbitas de Neptuno y Plutón. La mayoría de los cometas se originan aquí /Crédito: http://www.orderoftheplanets.org/

Por otra parte, se cree que la Famila de Cometas, cuyos cuerpos tienen un corto periodo orbital, se origina en el llamado Cinturón de Kuiper y se tiene la certeza de que dichos cometas tienen un periodo orbital de 20 años  y una inclinación baja controlada por Júpiter. De hecho, El Cinturón de Kupier es un gran reservorio de objetos de hielo pequeños que se encuentran más allá de Neptuno. Y, debido a colisiones y perturbaciones gravitatorias, algunos objetos de este cinturón escapan para luego ser atraídos por el Sol. Cuando se aproximan a este último, sus elementos volátiles comienzan a sublimarse y entonces es por eso que podemos ver la cola de un cometa, que no es otra cosa que los objetos desprendidos por dicha interacción gravitatoria: interacción que se da entre el cometa, Júpiter y el Sol.

Algunos de estos cuerpos sí que llegan a impactar directamente con planetas como el nuestro.

Pero también hay una segunda clase de cometas: los de periodo orbital largo que se originan en la nube de Oort, que es un gigante reservorio de forma esférica que, se piensa, existe en el borde del Sistema Solar. Cuando decimos que un cometa tiene un periodo orbital largo, es porque tarda en llegar al Sol y regresar en un periodo aproximado de 200 años.

La Nube de Oort es una hipotética nube de asteorides y cometas que se encontraría en el bordel del Sistema Solar /Crédito: http://cienciageografica.blogspot.mx/

“La idea de que los planetas como Júpiter juegan un rol importante en la disminución de riesgo de impacto en planetas potencialmente habitables, es una creencia común y probablemente no sea acertada ya que, solamente, se ha hecho un solo estudio al respecto que analizó los riesgos de impactos de cometas de largo periodo orbital”, afirmó Horner.

Para llegar a la conclusión de que Júpiter no podría ser nuestro gran protector, Horner y sus colegas crearon varios cientos de simulaciones por computadora del Sistema Solar: una simulación teniendo a Júpiter y otra sin Júpiter y muchas otras más con un gigante gaseoso que tenía un cuarto, la mitad y tres cuartos la masa de Júpiter. El sistema también contenía 100,000 cometas Centauro que, como hemos dicho, son cuerpos formados por hielo, bastante grandes, que se originan en el Cinturón de Kuiper y en donde, por cierto, también se encuentra Plutón.

Y después de hacer funcionar sus modelos por 10 millones de años (virtuales), Horner encontró resultados sorprendentes: que la Tierra tenía una probabilidad mayor al 30% de ser golpeada por un cometa centauro en un Sistema Solar con un planeta del tamaño de Júpiter.

“Hemos encontrado que si un planeta con la masa de Saturno o un poco más grande ocupara el lugar de Júpiter, el número de impactos en la Tierra se incrementaría. Sin embargo, si tampoco hubiera nada ocupando el lugar de Júpiter, la taza de impacto no variaría con la taza de impacto actual”.

Pero la debilidad en la conclusión de Horner radica en que no toma en cuenta la capacidad del `gigante gaseoso´para desviar aquellos objetos provenientes de la nube de Oort que, como ya decíamos, es una inmensa nube esférica de cometas que rodea el borde del Sistema Solar.

Por ahora, el equipo de Horner se encuentra evaluando el riesgo de impacto que representa para la Tierra los asteroides y también se pondrá a estudiar los cometas de periodos orbitales largos, todo esto antes de evaluar y concluir sobre el verdadero papel que representa Júpiter en nuestro Sistema Solar.

Y volviendo a las preguntas que alguna vez se hizo Stephen Hawking: ¿Cuántas veces la vida habrá evolucionado solamente en nuestra galaxia para llegar a ser como en nuestro planeta para que luego el impacto de un catastrófico meteorito la destruya? La historia galáctica nos sugiere que puede ser una ocurrencia común.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Daily Galaxy.

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