La inteligencia basada en la biología es un rostro fugaz en la evolución del universo

Durante una época de severos cambios en el clima, hace 200,000 años, los Homo Sapiens (los humanos modernos) evolucionaron en África. A partir de estos hechos, muchos científicos se preguntan: ¿están los seres humanos entrando en una nueva etapa evolutiva, en un punto de inflexión post-biológico?

Para el físico teórico de origen inglés Paul Davies, quien recientemente ha escrito el libro Un silencio inquietante(Crítica, 2011), cualquier alienígena que en estos momentos se encuentre explorando el universo tendrá que estar dotado de inteligencia artificial ya que, argumenta, las máquinas no solamente están mejor capacitadas para soportar las duras condiciones que hay en el espacio, sino porque tienen el potencial de desarrollar algún tipo de inteligencia mucho más amplia que la inteligencia humana.

La portada del libro “Un silencio inquientate”, donde Paul Davies plantea nuevas maneras de buscar vida extraterrestre.

“Creo que es inevitable pensar que la inteligencia biológica es solamente un fenómeno transitorio en la evolución del universo”, escribe Davies. “Si alguna vez encontramos inteligencia extraterrestre, creo que ésta será de naturaleza post-biológica”.

En la actual búsqueda de inteligencia extraterrestre avanzada, los expertos del Instituto SETI afirman que las probabilidades favorecen la detección de vida artificial en lugar de vida biológica, debido a que el tiempo en que los extraterrestres se tardarían en desarrollar tecnología por radio e inteligencia artificial es muy corto.

“Si nosotros construimos una máquina con las capacidades intelectuales de un ser humano, su sucesor, en 5 años, será más inteligente que todos los humanos juntos”, afirmó el director de este instituto, Seth Shostak.

Otro de los argumentos que exponen quienes defienden la proliferación de vida artificial en el universo, es que las máquinas serían más inteligentes y durables que sus propios creadores biológicos, ya que estas serían inmortales y no tendrían que existir en ninguna zona específica donde hubiese carbón para formar vida, ni mucho menos en regiones de habitabilidad donde los científicos creen que la vida biológica se debe desarrollar en cualquier sistema solar. También proponen que esta inteligencia artificial sería capaz de auto-dirigir su propia evolución al hacerlo a partir del conocimiento ya precargado o preinstalado de otras máquinas.

Por otro lado, antes del año 2020, los científicos esperan lanzar al espacio un robot inteligente que se aventurará a explorar el universo por nosotros.

“La exploración robótica probablemente siempre será, o se convertirá, en los viajes pioneros hacia otros mundos en lo que respecta a la exploración humana”, afirmó Wolfgang Fink, físico e investigador del Instituto de Tecnología de California, y quien también mencionó: “No hemos puesto a ningún ser humano en Marte pero tenemos a un robot allí ahora. En este sentido, es más sencillo enviar a un robot como explorador”.

Y conforme la población mundial siga creciendo y los recursos naturales se vayan agotando, tendremos que alterar la biología humana para así prepararnos a colonizar el espacio. Éste es el punto de vista de Roger Launius, quien es curador-jefe del Museo del Aire y del Espacio del Instituto Smithsonian en Washington D.C.

Lo que ha hecho Launius, también, es analizar el histórico debate que rodea a la colonización humana del Sistema Solar, y donde los experimentos han mostrado que ciertas formas de vida pueden sobrevivir en el espacio. Recientemente, científicos británicos encontraron que una bacteria que vive en las rocas de una población inglesa, pudo sobrevivir 553 días en el espacio, concretamente en el exterior de la Estación Espacial Internacional y, sorprendentemente, los microbios regresaron a la Tierra vivos, probando así que hay ciertos microorganismos que pueden adaptarse perfectamente a las condiciones extremas de alta radiación y bajas temperaturas que imperan en el espacio.

Los humanos, por otra parte, somos incapaces de sobrevivir más de un minuto y medio en el espacio sin ningún tipo de apoyo tecnológico. Y aún no se sabe cómo nos afectaría ( y los peligros que conllevaría para cualquier sistema biológico), un viaje de larga distancia por el espacio, como podría ser a Marte, el cual nos tomaría alrededor de seis meses.

Launius, quien se llama a sí mismo cyborg por haber utilizado tecnología médica para mejor su propia calidad de vida, ha dicho que la pregunta más difícil es saber dónde dibujar la línea que conduzca a la transformación de los sistemas biológicos para que se adapten al espacio.

Y añade: “Si es sobre exploración, ya lo hemos hecho de manera muy efectiva con robots.  Pero si es sobre humanos que se aventuran a ir a algún lugar distante, entonces pienso que el único propósito para hacer un largo viaje sería para abandonar la Tierra y convertirnos en una especie mutli-planetaria”.

Stephen Hawking está de acuerdo con lo anterior cuando afirma: “Creo que el futuro de los seres humanos a largo plazo deberá estar en el espacio, ya que va a ser bastante difícil evitar un desastre en el planeta Tierra en los próximos cien años, por no hablar de los próximos cientos o miles de años. La raza humana no debería tener todos sus huevos en una sola canasta o en un solo planeta”.

Una mano como esta es un ejemplo claro de cómo es posible sustituir partes biológicas por otras electromecánicas.

Si los humanos pretenden colonizar otros planetas, dice Launius, se requerirá estar en lo que el llama “el siguiente estado de la evolución humana”  que estará formado por individuos que colonizarán otros planetas donde vivirán, desarrollarán una familia y morirán allí. Y no serán en realidad Homo Sapiens los que vivan en estas colonias, sino que podrían ser cyborgs (que son organismos vivos formados por una mezcla de partes biológicas y electromecánicas) o en términos simples: parte humano y parte máquina.

“Hay cyborgs caminando entre nosotros”, afirma Launius. “Hay individuos cuya calidad de vida ha mejorado notablemente a partir de artefactos tecnológicos como marcapasos e implantes de cóclea en el oído. Yo no podría vivir sin esos avances”.

La NASA, de acuerdo también con este científico, no se ha concentrado mucho en la investigación de cómo mejorar los sistemas biológicos humanos para la exploración espacial. De hecho, su Programa de Investigación Humana (de la NASA) se centra en la reducción de factores de riesgo: riesgo de fatiga, nutrición inadecuada, problemas de salud y radiación, mientras que las preocupaciones éticas y financieras probablemente es lo que estén frenando la investigación en torno a los cyborgs, por lo que el científico cree que la sociedad se debe de enganchar en el debate, nuevamente, cuando se plante de manera seria un viaje de larga distancia hacia el espacio profundo.

Por último hay que decir que la idea de utilizar cyborgs para hacer viajes al espacio ya había sido propuesta en los años 60 por Manfred Clynes y Nathan Kline quienes publicaron un artículo de nombre Cyborgs y Espacio. El tema, que ha sido discutido desde aquella década, ha tenido muchas implicaciones éticas y filosóficas ya que existen muchos que se preguntan: ¿cómo será el comportamiento y la conducta de seres cuyos organismos están formados por circuitos y componentes biológicos? ¿La conducta de estos nuevos seres estará basada en la conciencia y reflexión de sus propios actos o serán seres sin conciencia de sí mismos?

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: The Daily Galaxy

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