Los cinturones de asteroides podrían determinar la formación de vida compleja

Dos astrónomos de la NASA han sugerido que el tamaño y la ubicación de un cinturón de asteroides, que adquiere su forma a partir de la evolución de los planetas que comienzan a formarse alrededor de una estrella y por la influencia gravitatoria que ejercen planetas del tamaño de Júpiter, determinaría el hecho de que la vida compleja se desarrolle, o no, en planetas rocosos como la Tierra.

En este sentido, los científicos dan por sentado que las rocas que conforman el cinturón de asteroides que se encuentra entre las órbitas de Marte y Júpiter, han sido capaces de depositar agua y compuestos orgánicos en aquella Tierra que se formó hace unos 4,500 millones de años. De acuerdo con la teoría del Equilibrio Puntuado, los impactos ocasionales de asteroides podrían haber acelerado el ritmo de la evolución biológica al interrumpir el ciclo ambiental de nuestro planeta, a tal punto que las especies tuvieron que adoptar nuevas estrategias de adaptación. Los astrónomos basan sus conclusiones a partir del análisis de modelos teóricos y de observaciones que incluyen los datos aportados por el telescopio de infrarrojos Spitzer de la NASA.

“Nuestro estudio muestra que solamente una minúscula fracción de sistemas planetarios observados hasta ahora, parecen tener planetas gigantes en la ubicación justa para producir un cinturón de asteroides del tamaño apropiado para influir en la generación de vida en un planeta rocoso cercano”, afirmó Rebecca Martin, una de las investigadoras.

Martin y Mario Livo, quien es el otro investigador, sugieren también que la ubicación de un cinturón de asteroides, relativo a un planeta como Júpiter, no es un accidente. De hecho, el cinturón de asteroides en nuestro sistema solar está conformado por millones de rocas que se encuentran en la llamada “línea de nieve”, que marca el borde de una región fría donde material volátil como el hielo se encuentra tan lejos del Sol que permanece intacto. Cuando Júpiter se formó un poco más allá de esta línea de nieve, su poderosa fuerza gravitatoria impidió que las rocas que se encontraban bajo esta influencia, pudieran unirse para formar un nuevo planeta. De hecho, la influencia de este gigante gaseoso causó que el material chocara entre sí y se rompiera. Éstas rocas fragmentadas comenzaron a formar lo que hoy conocemos con el cinturón de asteroides.

Utilizando a nuestro Sistema Solar como modelo, Martin y Livo propusieron entonces que los cinturones de asteroides en otros sistemas solares estarían situados, siempre, en ésta línea de nieve. Para poner a prueba su propuesta, crearon modelos de discos donde se están formando planetas alrededor de estrellas jóvenes y luego calcularon la ubicación de esta línea en éstos discos, todo en función de la masa de la estrella central.

Posteriormente analizaron toda la información existente que ha sido recabada por el telescopio Spitzer de 90 estrellas que tienen polvo caliente y que podría indicar la presencia de una estructura que formara un cinturón de asteroides. Y las medidas de  temperatura de este polvo caliente fue consistente con la temperatura que presenta el polvo que se encuentra en la línea de nieve.

Luego de hacer todo esto, los dos científicos estudiaron 520 planetas gigantes que se encuentran en otras estrellas, donde solamente 19 de ellos residen fuera de de esta línea de nieve, lo que sugiere que la mayoría de los planetas gigantes que podrían haberse formado fuera de esta línea han emigrado también hacia adentro para preservar la presencia de un cinturón de asteroides disperso necesario para fomentar una mayor evolución de la vida en planetas como la Tierra. Aparentemente, menos del cuatro por ciento de los sistemas observados pueden albergar un cinturón de asteroides compacto.

“Basado en nuestro escenario, debemos concentrar nuestros esfuerzos en buscar vida en sistemas que poseen planetas gigantes apartados de la línea de nieve”, afirmó Livo.

Por otro lado, la imagen que aparece arriba, muestra tres escenarios posibles para la evolución de un cinturón de asteroides. En el panel superior, donde dice Disrupted Belt, se aprecia cómo sería imposible formar un cinturón debido a la dispersión del material que impide la formación de vida en los planetas. El segundo escenario muestra el modelo de nuestro sistema solar: un planeta como Júpiter que se mueve ligeramente hacia el interior, pero que está ligeramente fuera del cinturón de asteroides. En la tercera ilustración, un planeta de grandes dimensiones no ha emigrado del todo y ha creado un cinturón de asteroides masivo. Este tipo de cinturones, los masivos, son incapaces de promover la evolución de la vida porque bombardean de manera indiscriminada a planetas del tamaño de la Tierra.

En definitiva: el escenario idóneo para la evolución de vida en cualquier Sistema Solar estaría basado en el segundo escenario.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Daily Galaxy.

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