La Vía Láctea se encuentra dentro de una burbuja en el medio interestelar

Al parecer, la Vía Láctea, nuestra galaxia, reside dentro de una “burbuja local” en una red de cavidades en el medio interestelar que probablemente fue esculpida por estrellas masivas que explotaron hace millones de años. Se le llama Medio Interestelar a la materia que existe en el espacio y que se encuentra situada entre los sistemas estelares. Esta materia está conformada por gas en forma de iones, átomos y moléculas, además de gas y rayos cósmicos.

Hoy se sabe que este Medio Interestelar juega un rol importantísimo en astrofísica, precisamente por estar situado entre las estrellas y por participar de manera decisiva en su formación. De hecho, la mayoría de los astros se forman entre las regiones más densas de este gas.

Ésta interacción entre las estrellas y el Medio Interestelar ayuda a determinar la velocidad en la que una galaxia reduce su contenido gaseoso y, por lo tanto, su vida útil en la formación de estrellas nuevas y activas.

Por fortuna, y para comprender más profundamente estos fenómenos, los astrónomos han construido un mapa (que aparece abajo), que es el mejor que han creado de lo que existe a unos 1500 años luz a la redonda a partir de múltiples observaciones y deducciones que arrojan datos muy interesantes como el hecho de que el Sol se encuentra pasando actualmente por la llamada Nube Interestelar Local (que se muestra en violeta), que se aleja, como si fuera un fluido, de un conjunto de estrellas jóvenes en las constelaciones de Ecorpión-Centauro (ver imagen de arriba).

La Nube Interestelar Local reside en un agujero de baja densidad en el medio interestelar llamado la Burbuja Local y que en el mapa aparece en color negro. Muy cerca, nubes moleculares de alta densidad, que incluyen a la Grieta del Águila, rodean regiones de formación estelar, las cuales se aprecian también en el mapa (color naranja).

La Nebulosa de Gum, descubierta en 1955 por el astrónomo australiano Colin Stanley Gum, y que se muestra en la imagen de abajo en color verde, es una región compuesta por gas ionizado de hidrógeno muy caliente. Ésta compleja nebulosa se piensa que sea el remanente de la explosión de una supernova que estalló hace millones de años. Dentro de esta nebulosa de Gum se encuentra el remanente de una supernova llamada Vela (color rosa), la cual se expande y crea una especie de material en forma  de conchas fragmentadas parecidas a las que hay en la Nube Local Interestelar, de tal suerte que observaciones futuras ayudarán a los astrónomos a aprender más sobre las galaxias locales (que son nuestras vecinas) y cómo su presencia afectó al clima en la Tierra en el pasado.

Hace unos 13 mil millones de años, en las nebulosas, comenzaron a aparecer los primeros eslabones químicos de la vida. Si se restringiera a la Vía Láctea, que tiene unos 13,600 millones de años, las primeras combinaciones químicas habrían tenido que pasar por miles de millones de años para convertirse en organismos que pudieran auto replicarse a sí mismos a partir de un ADN, todo esto mucho antes de la existencia de la Tierra.

En este sentido, se piensa que las nubes moleculares que se encuentran en las Nebulosas son los entornos más probables donde se pudieron haber sintetizado y desarrollado las primeras moléculas necesarias para el origen de la vida. Los ladrillos del ADN podrían haberse generado, o combinado, con las nubes interestelares y así llegar a convertirse, más tarde, en una compleja molécula de aminoácidos. De hecho, elementos tales como el hidrógeno, oxígeno, carbono, calcio, sulfuro, nitrógeno y fósforo, por ejemplo, son continuamente irradiados por iones, los cuales pueden generar pequeñas moléculas orgánicas que evolucionar hasta convertirse en moléculas orgánicas complejas que resultan en la formación de aminoácidos y otros componentes que son esenciales para la vida.

Por otro lado, la radiación polarizada que hay en las nebulosas conduce a la formación de proteínas, nucleobases y, finalmente, ADN. La combinación de hidrógeno, carbón, oxígeno, nitrógeno, cianuro y otros elementos crean adenina, que es la base del ADN, mientras que el oxígeno y el fósforo podrían ser los responsables de la producción de las bases en forma de par y de escaleras de este ácido. La Glicina también ha sido identificada en estas nubes interestelares.

Para finalizar, debemos profundizar en el mapa que aparece al principio de este texto y que, como hemos dicho, corresponde a recientes observaciones realizadas del medio interestelar con una profundidad de 10 años luz a la redonda.  El mapa nos dice que el Sol se está moviendo a través de la llamada Nube Interestelar Local que tiende a fluir hacia afuera de la región de formación de estrellas Escorpión-Centauro.

Lo más  interesante es que, en los próximos 10,000 años, nuestro Sol podría salir de la Nube Interestelar Local.

Sobre el Medio Interestelar aún son desconocidas muchas de sus características, incluyendo detalles de su distribución, origen y cómo afecta al Sol y a la Tierra.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Daily Galaxy.

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