El efecto de mareas gravitatorias de las enanas blancas podrían producir las estrellas nova

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Físicos teóricos de la Universidad de Cornell podrían haber encontrado una nueva manera de explicar la formación de las estrellas nova que son astros que de forma inesperada se vuelven muy brillantes.

En el corazón de la teoría para explicar este fenómeno hay un par de viejas y densas estrellas llamadas enanas blancas, que orbitan una alrededor de la otra de forma tan cercana que sus fuerzas gravitacionales crean violentos maremotos de plasma que se despedazan cerca de la superficie de las estrellas. El fenómeno es lo que los investigadores han bautizado como una marea inducida nova.

Si la teoría es correcta, representaría un gran paso para la astrofísica, comentó uno de los investigadores principales, Jim Fuller, quien además dijo que “es un problema importante porque hay muchas enanas blancas que se encuentran en forma de estrellas binarias.

En este sentido, el tipo de enanas blancas que Fuller y Lai han estado investigando orbitan tan rápido que son capaces de dar una vuelta completa en menos de media hora. Debido a que las enanas blancas son tan densas, la fuerza gravitacional que generan es tan poderosa que es capaz de empujarlas una hacia la otra en una espiral que se va apretando cada vez más. La gravedad deforma de manera tan poderosa a ambas estrellas, que increíblemente dejan de tener la tradicional forma esférica para pasar a tener forma ovalada y la fricción causada por dicha fuerza también genera un calor tan enorme, que es muchísimo más fuerte que el del Sol.

Por otra parte, ambos investigadores han teorizado también en el sentido de que el calor generado es depositado en la pequeña capa de hidrógeno que rodea a una enana blanca. Este elemento químico tan sólo representa el 0.01 por ciento de la masa de una enana blanca. Y debido a que el hidrógeno es volátil, es capaz de generar una poderosa reacción nuclear producto de la fricción entre las dos estrellas. Tal reacción nuclear desencadena a su vez una serie de explosiones atómicas. Estas reacciones se aceleran hasta que todo el hidrógeno es quemado y lo que vemos de ese proceso de combustión es el destello de una nova.

Eventualmente las novas dejan de producir reacciones nucleares, pero las enanas blancas continúan orbitando en espiral una conjunto a la otra durante mucho tiempo.

Hay que decir que tomará algo de tiempo probar que la teoría es correcta, debido a que las enanas blancas son notoriamente oscuras y por lo tanto difíciles de ver. El efecto de mareas gravitatorias que se produce entre enanas blancas y que, por consiguiente, genera una explosión nova ocurre solamente una vez cada cada muchas décadas y dura muy pocos días, “por lo que tenemos que observar en el lugar correcto en el tiempo correcto y tener suerte de ver una”, afirmó Fuller.

La investigación ha aparecido publicada en el último número de la revista Astrophysical Journal Letters y los investigadores que la llevaron acabo han tenido el apoyo de la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos y la NASA.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Physorg

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