Centauro A podría haber nacido por una violenta colisión de dos galaxias

La peculiar galaxia Centauro A, la cual es vista aquí en una combinación de longitudes de onda infrarrojas y de rayos X. Algunas estructuras internas vistas en esta imagen están ayudando a los científicos a entender los mecanismos y las interacciones entre las galaxias, así como los chorros que se extienden sobre miles de años luz desde el agujero negro que se encuentra en su núcelo.

Observaciones en infrarrojos y rayos X de dos telescopios espaciales han sido combinadas para crear una mirada única de eventos violentos que han sucedido en la galaxia Centauro A. Las observaciones fortalecen el punto de vista de que esta galaxia podría haber sido creada por la colisión cataclísmica de dos viejas galaxias.

La luz infrarroja fue capturada por el Telescopio Espacial Herschel de la Agencia Espacial Europea, que es una misión que cuenta con importantes contribuciones de la NASA. En lo que respecta a las observaciones realizadas en Rayos X, éstas fueron hechas por el telescopio XMM-Newton que también es administrado por la Agencia Espacial Europea.

Centauro A, que tiene forma elíptica, es la galaxia que se encuentra más cercana a la Tierra, a una distancia aproximada de 12 millones de años luz. Se destaca porque en su núcelo alberga un agujero negro masivo el cual emite intensas explosiones de ondas de radio.

Mientras que imágenes previas tomadas en luz visible muestran la compleja estructura interna de Centauro A, la posibilidad de ver esta estructura de manera más profunda se ha podido lograr combinando la información que obtienen dos observatorios obitales (XMM-Newton y el Telescopio Herschel) trabajando en dos regiones que son casi opuestas dentro del espectro electromagnético.

Esta imagen del Observatorio Herschel combina información obtenida por su Cámara Fotoconductora y Espectrómetro tomada a 100 micras y por su Receptor de Imágenes Espectral y Electroscópica a 250, 350 y 500 micras. /Fuente: NASA.

La galaxia fue observada por primera vez en 1847 por el astrónomo inglés John Herschel mientras estudiaba los cielos del sur. Ahora, más de 160 años después, el observatorio que lleva su apellido ha jugado un rol importantísimo en develar algunos de sus secretos. Por ejemplo, que la cicatriz negra y gigante de polvo obscuro cruzando el centro de Centauro A, casi desparece cuando se ve en longitudes de ondas largas como el infrarrojo. Las imágenes muestran también el aplanado disco interno de una galaxia espiral, cuya forma se debe, según los científicos, a la colisión con una galaxia elíptica en épocas pasadas.

Los datos proporcionados por Herschel también ponen en evidencia el intenso nacimiento de estrellas en el centro de la galaxia, junto con dos chorros que parten desde su centro (uno de ellos con una dimensión de 15,000 años luz de longitud), además de que se pudo apreciar la formación de nuevas nubes co-alineadas con los chorros.

El observatorio Newton-XMM de rayos X grabó, además, el brillo de alta energía de uno de los chorros que se ha extendido, desde el núcleo, durante 12,000 años luz. También muestra no sólamente el camino en el que los chorros interactúan con la materia interestelar que lo rodea, sino también el núcelo activo y su largo halo gaseoso.

Los chorros que han sido avistados por ambos satélites son la evidencia del agujero negro supermasivo que es 10 millones de veces más grande que el Sol y el cual se halla en el centro de la galaxia.

TRADUCCIÓN Y EDICIÓN DE Julio García.

FUENTE: NASA.

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