Relacionan estrés y eventos traumáticos con inflamaciones en pacientes con padecimientos cardiacos

Exponerse por un largo periodo de tiempo de nuestra vida al estrés que producen eventos traumáticos estaría relacionado con altos niveles de inflamación, esto de acuerdo con un estudio realizado entre 1,000 pacientes con enfermedades cardiovasculares y llevado a cabo por investigadores del Centro Médico de San Francisco y la Universidad de California.

En el primer estudio que se realizó para examinar la relación entre exponerse a situaciones de estrés traumático e inflamación, los cientificos encontraron que a mayor cantidad de estrés traumático que el paciente era expuesto a lo largo de su vida, más grande era la posibilidad de que el paciente presentara elevado niveles de marcas inflamatoriasen su torrente sanguíneo.

“Esto podría ser importante para personas con problemas cardiovasculares, porque sabemos que los pacientes con enfermedades del corazón con altos niveles de inflamación suelen tener los peores resultados”, afirmó el autor principal del estudio Aoife O´Donovan.

Para llegar a estas conclusiones, los autores analizaron las consecuencias de exponerse a 18 diferentes tipos de eventos traumáticos, los cuales involucraban haber experimentado o haber sido testigo de amenzas a la vida o a la integridad física en 979 pacientes con edades comprendidas entre los 45 y los 90 años con enfermedad coronaria. Posteriormente, midieron un número de marcadores clínicos de inflamación que circulaba en el torrente sanguíneo, encontrando una correlación directa entre el grado de exposición a eventos estresantes a lo largo de la vida y los niveles de inflamación.

Cinco años después, midieron los marcadores de estrés de los pacientes que habían sobrevivido, encontrando que los pacientes que originalmente habían reportado los más altos niveles de trauma al principio del estudio seguían teniendo los mayores niveles de inflamación.

“Aun cuando murieron algunos de los participantes del estudio, seguimos observando la misma relación entre aquellos que sobrevivieron”, djo O´Donovan.

Por su parte, para la investigadora Beth Cohen, del Instituo Médico de San Francisco, los efectos de trauma persistieron pese a que los investigadores ajustaron diagnósticos psiquiátricos como los trastornos de estrés post-traumático, ansiedad y depresión.

“No todos los que están expuestos a un trauma desarrollan un trastorno de estrés post-traumático ya que este estudio enfatiza en el hecho de que el estrés traumático puede tener efectos negativos a largo plazo en la salud aún si no llegas a desarrollar trastornos de estrés post-traumático”. También nos enseña que, como médicos, necesitamos no solamente pensar en qué cuadro de diagnóstico alguien debe encajar, sino también en cuál ha sido el trauma que ha marcado a la persona de por vida.”, afirmó la doctora Cohen.

Sin embargo, el estudio no pudo probar las causas potenciales para la relación entre la vivencia traumática y el desarrollo de la inflamación cardiaca, pero O´Donovan ofreció una posible explicación: “Sabemos que una de las repercusiones que tiene un episodio que produce estrés traumático, es que las personas se vuelven más sensible a las amenzas” Y añadió: “Ésta es una respuesta de supervivencia, porque si te encuentras en un ambiente amenzador, ese estado de alerta te ayuda a prevenir un posible daño en el futuro”.

Sin embargo explica que las personas con una sensibilidad muy alta a las amenazas, podrían mostrar un incremento de inflamaciones. “Lo que pensamos que está sucediendo es que los individuos con un historial de múltiples exposiciones a traumas por estrés, tienen mayor predisposición a desarrollar inflamaciones por largos periodos de tiempo y en algunos casos de forma crónica”.

Hay que hacer notar que todos los participantes de este estudio eran personas mayores que durante décadas habían acumulado en sus organismos experiencias traumáticas, por lo que la doctora Cohen hace hincapié en el hecho de si “pudieramos utilizar técnicas en gente jóven que sabemos pueden ayudar a disminuir el estrés como la práctica de yoga o de algún deporte, sería interesante saber si podríamos ser capaces de prevenir los efectos del estrés y reducirlo”.

El estudio fue publicado por internet en el mes de Febrero en la revista Cerebro, Comportamiento e Inmunidad.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Medical Express

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