La sonda Kepler de la NASA descubre 11 nuevos sistemas planetarios

La misión Kepler de la NASA ha descubierto 11 nuevos sistemas planetarios que poseen un total de 26 planetas confirmados. Éste descubrimiento casi dobla el número de planetas verificados y triplica el número de estrellas conocidas que poseen más de un planeta que transita o pasa en frente de éstas. Dichos sistemas ayudarán a los astrónomos a entender mejor la formación planetaria.

Los planetas orbitan cerca de las estrellas que los hospedan y su rango de tamaño va de 1,5 veces el radio de la Tierra hasta el tamaño de Júpiter. El tamaño de 15 de ellos es similar al de planetas como la Tierra o Neptuno. Sin embargo, observaciones adicionales serán necesarias para determinar cuáles de ellos son rocosos como la Tierra y cuáles tienen una atmósfera densa como Neptuno. Por otro lado, éstos mundos orbitan la estrella que los hospeda en un periodo que va de 1 a 143 días y todos están tan cerca de su estrella como Venus lo está de nuestro Sol.

“Antes de la misión Kepler, nosotros conocíamos quizá 500 exoplanetas a través de todo el cielo”, ha dicho Doug Hudgins, quien es uno de los científicos de la misión en la NASA. “Ahora, en sólo dos años, en una franja de cielo no más grande que tu puño, Kepler ha descubierto más de 60 planetas y más de 2,300 candidatos. Ésto nos indica que nuestra galaxia está, posiblemente, cargada con planetas de todos los tamaños y órbitas”.

Kepler tiene la capacidad, además, de identificar planetas candidatos, midiendo repetidamente los cambios en la intensidad del brillo de más de 150,000 estrellas cuando uno de estos cyerpos pasa en frente de su astro. Ese paso arroja una pequeña sombra hacia la Tierra y hacia la sonda Kepler.

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Ésta concepción artísitica muestra en una perspectiva vista desde arriba, la posición orbital de los planetas en sistemas con varios planetas en tránsito, descubiertos por la Misión Kepler de la NASA. Todos los planetas coloreados han sido vertificados. Los colores más vivos indican planetas que han sido confirmados por su interacción gravitacional con ellos mismos y con la estrella que los aloja. Varios de estos sistemas contienen planetas adicionales que son candidatos (mostrados en gris) y que, sin embargo, no han sido verificados. /Fuente: JPL.

“Confirmar que el pequeño decrecimiento en el brillo de la estrella se debe al paso de un planeta, requiere observaciones adicionales y mucho tiempo de análisis”, ha dicho Eric Ford, quien es profesor asociado de astronomía en la Universidad de Florida y uno de los autores que confirmaron la existencia de los sistemas Kepler-23 y Kepler-24. “Nosotros verificamos la existencia de estos planetas utilizando nuevas técnicas que dramáticamente aceleraron el descubrimiento”.

Cada uno de los nuevos sistemas planetarios descubiertos contiene de dos a cinco planetas que se encuentran muy juntos el uno del otro. En este tipo de sistemas, la fuerza de gravedad tiende a separar un planeta del otro, causando que muchos de ellos desaceleren a lo largo de sus órbitas. La aceleración, a su vez, provoca cambios en los periodos orbitales. Kepler es capaz de detectar éste efecto midiendo los cambios, efecto que también es llamado Variaciones de Tiempo de Tránsito.

Sistemas planetarios con Variaciones de Tiempo de Tránsito pueden ser verificados sin la necesidad de recurrir a telescopios que se encuentren en tierra, lo que ayudó a acelerar la confirmación de su existencia. Ésta técnica de detección también incrementa la habilidad de la sonda Kepler para confirmar la existencia de sistemas planetarios alrededor de estrellas más débiles en lo que respecta a luminocidad y distancia.

“Precisando el tiempo cuando cada planeta transita su estrella, la sonda Kepler detectó el tirón gravitatorio que producen los planetas entre sí”, dijo Dan Fabrycky, quien trabaja como investigador en la Universidad de California en Santa Cruz, y quien es el autor principal de un estudio que confirma la existencia de los sistemas Kepler-29, 30, 31 y 32.

Por otro lado, cinco de los sistemas (Kepler-25, Kepler-27, Kepler-30, Kepler-31 y Kepler-33) contienen un par de planetas donde el planeta interno orbita la estrella dos veces durante cada periodo orbital con respecto al planeta exterior. Cuatro de los sistemas (Kepler-23, Kepler-24, Kepler-28 y Kepler-32) contienen una pareja donde el planeta exterior le da vueltas a la estrella que lo hospeda, por cada tres veces que el planeta interno orbita esa misma estrella.

“Ésta configuración ayuda a amplificar las interacciones gravitacionales entre los planetas, de manera similar a cuando mis hijos se impulsan con las piernas en un columpio en el momento adecuado para ir más alto”, dijo Jason Steffen, quien investiga en el Centro Fermilab de Astrofísica de Partículas en Batavia, Estados Unidos, y quien confirmó la existencia de los sistemas Kepler-25, 26, 27 y 28.

Kepler-33, una estrella que es más vieja y más masiva que el Sol, posee el mayor número de planetas descubiertos. En total son cinco, que van en tamaño de 1,5 a 5 veces la masa de la Tierra. Todos los planetas se encuentran ubicados tan cerca de su estrella, que ningún planeta de nuestro Sistema Solar se localiza a tan corta distancia.

Por otra parte, las propiedades de una estrella aporta pruebas para la detección de un planeta. De hecho, el decrecimiento en el brillo de una estrella y la duración del tránsito de un planeta, combinado con las propiedades de una estrella que hospeda presenta una firma inconfundible. Cuando los astrónomos detectan planetas candidatos que exhiben firmas similares alrededor de la misma estrella, la propabilidad de que cualquiera sea un falso positivo es muy baja.

“El enfoque utilizado para verificar la existencia de los planetas en Kepler-33 muestra que la fiabilidad general es bastante alta”, comentó Jack Lissauer, científico planetario en el Centro de Investigación Ames de la NASA, y uno de quienes encabezaron la investigación para descubrir a este sistema planetario.

Para terminar, sólo hay que mencionar que estos descubrimientos fueron publicados en cuatro diferentes documentos que aparecieron en el Astrophysical Journal y en las Noticias Mensuales de la Real Sociedad de Astronomía.

TRADUCCIÓN Y EDICIÓN de Julio García.

FUENTE: www.jpl.nasa.gov/

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