Los hongos alucinógenos podrían ayudar a combatir enfermedades como la depresión.

El ingrediente activo de los hongos psicodélicos -llamado Psilocibina– produce un detrimento en la actividad cerebral, lo que posiblemente explique los efectos vívidos y alucinantes de la droga, afirma un nuevo estudio.

Las disminuciones se centraron en las regiones que sirven como cruceros de información en el cerebro, lo que significa que la información puede fluir de manera más libre en un cerebro que esté bajo los efectos de los hongos, de uno que no lo esté.

El hallazgo podría ser útil en el desarrollo de tratamientos con alucinógenos para algunos tipos de desórdenes mentales.

De hecho, “cada vez hay más evidencias de que las regiones afectadas son las responsables de otorgarnos la conciencia de nosotros mismos”, ha dicho en un correo electrónico Robin Carhart-Harris, uno de los autores del estudio, a LiveScience, y quien investiga en el Imperial College de Londres.

“En otras palabras, las regiones afectadas conforman lo que algunas personas llaman nuestro ego. Esa actividad decrece en la `red del ego´, y confirma así lo que comunmente dice la gente sobre los psicodélicos, de que éstos disuelven temporalmente a éste.

Tranquilizando al cerebro.

La psilocibina, el químico que le otorga a los hongos alucinógenos sus efectos enloquecedores, tiene efectos duraderos. De hecho, un reciente estudio realizado por científicos de la Universidad Johns Hopkins, demostró que una sola experiencia con psilocibina en un ambiente controlado, puede alterar la personalidad a largo plazo, haciendo a los individuos más abiertas a nuevas experiencias. “Las personas dadas a consumir esta sustancia, a menudo describen sus experiencias entre las más significativas de sus vidas, comparadas inclusive con otras experiencias tan relevantes como tener un hijo o casarse”, afirma Carhart-Harris, quien también señala que “queremos saber realmente que sucede con el cerebro de las personas para que ésta sustancia química les produzca tales efectos profundos”.

Por otro lado, los investigadores preguntaron a 15 personas, quienes ya habían utilizado hongos en el pasado, que se sometieran a un exámen de Imágnes por Resonancia Magnética, el cual, a través de un escáneo, míde la corriente de sangre que fluye en el interior del cerebro, determinando así la cantidad de actividad que se produce en determinadas regiones.

Después de algunos minutos, los investigadores inyectaron a algunos participantes (sin que lo supieran, por supuesto) psilocibina y a otros un placebo. (Cada voluntario participó en dos escáners, de tal manera que todos tuvieron una experiencia con el alucinógeno y otra con el placebo). Después continuaron con el escáner para descubrir que cambios ocurrieron en su actividad cerebral.

¿Un tratamiento prometedor?

Los escáners revelaron una verdadera sorpresa: que la psilocibina nunca incrementa la actividad en el cerebro, sino que, por el contrario, hace que ésta decrezca pero en ciertas zonas, especialmente en las áreas de transferencia de información como el tálamo, que se encuentra justo en medio del cerebro.

“Anulando estos centros clave con la psilocibina, y permitiendo así que la información viaje más libremente por el cerebro, probablemente explicaríamos por qué la imaginación se hace más viva y animada y por qué el mundo se experimenta como algo inusual”, ha dicho Carhart-Harris.

Por otro lado, los investigadores utilizaron métodos de resonancia magnética para validar sus hallazgos, y para verificar otras reacciones en el organismo como, por ejemplo, el hecho de que la psilocibina no causa cambios en el ritmo de la respiración, que a su vez tampoco produce cambios en el cerebro.

Lo que de hecho parece suceder, ha comentado Carhart-Harris, es que la psilocibina imita los efectos de la serotonina, que es un compuesto químico que actúa sobre las neuronas, de tal suerte que la psilocibina se pega a los receptores de la serotonina en las células del cerebro, inhibiendo la actividad de éstas. El efecto dura alrededor de media hora para una dósis moderada dada a través de una inyección intravenosa.

Ahora bien: el plan que ahora tienen en mente los científicos es el de investigar los efectos de la psilocibina en el tratamiento de enfermedades como la depresión, ya que las regiones que se apagan por los efectos de ésta sustancia se encuentran sobreactivadas durante los periodos depresivos, de tal manera que los ingredientes que contienen los hongos alucinógenos podrían representar un tratamiento alternativo para mejorar el estado de ánimo de las personas.

Por otra parte, éstos descubrimientos no son en ningún sentido una licencia para que las personas comiencen a medicarse por su cuenta con hongos, ya que todos los participantes en este y otros estudios han estado en ambientes controlados, de tal manera que si se experimenta con psilocibina de forma descontrolada, se pueden llegar a tener espantosos sueños psicodélicos. Sin la apropiada asistencia psicológica, los efectos pueden ser de larga duración y sumamente dañinos.

“Éstos son apenas resultados preliminares, por lo que se debe de realizar mucha más investigación antes de hablar de un verdadero valor terapéutico de los efectos de la psilocibina, aunque los primeros signos son alentadores”, ha dicho Carhart-Harriss.

Traducción y edición de Julio García.

Fuente: www.livescience.com 

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