BOINC, Internet y… ¿Cómo hacer ciencia desde nuestra casa?

por Julio García.

Mientras escribo estas palabras, el procesador de mi ordenador se encuentra realizando una tarea decisiva para contribuir al estudio del cambio climático. Probablmente estén intuyendo que soy experto en temas de informática y que soy capaz de programar mi ordenador para realizar esta compleja tarea de la que depende el futuro de nuestra especie. Pues no es así: no soy experto en informática, mucho menos en programación, pero, gracias al proyecto Berkely Open Infraestructure for Network Computing (BOINC), por sus siglas en inglés, cualquier persona, sin necesidad de poseer estudios profesionales en disciplinas con la informática, la física, la biología o la medicina, etc., puede contribuir no solamente a estudiar los efectos del cambio climático -como lo hago yo- sino también sumarse a otros proyectos de gran envergadura como el descubrimiento de nuevas proteínas para posteriormente desarrollar nuevas medicinas que puedan combatir enfermedades como el cáncer, el alzheimer; o bien sumarse a otros proyectos como la búsqueda de ondas gravitatorias y vida extraterrestre, la construcción de modelos matemáticos para resolver algunos misterios que se esconden en ecuaciones algebraicas y cadenas de números binarios, entre otros muchos proyectos igual de interesantes.

La idea de hacer ciencia utilizando el poder de procesamiento de miles de computadoras distribuidas en el mundo, surgió en 1999 gracias a la puesta en marcha del proyecto de búsqueda de vida extraterrestre o Search for Extraterrestrial Intelligence o SETI, el cual utiliza el gran radiolescopio de 26 metros de diámetro situado en Arecibo, Puerto Rico, que día y noche sondea el universo buscando señales radiofónicas que pudieran ser emitidas por una civilización inteligente. Los datos que recibe este radiotelescopio son enviados posteriormente a un centro de datos que, a través de varios servidores conectados a Internet, envía la información, en forma de paquetes, a las computadoras de los usuarios que por su propia voluntad se hayan sumado al proyecto a través de un registro muy simple formado por una cuenta y una clave de acceso. Una vez son descargados y analizados estos paquetes por nuestro ordenador (proceso que no requierea intervención del usuario en ningún momento), son reenviados nuevamente al centro de procesamiento de datos del SETI, para que los científicos los puedan utilizar como mejor les convenga para el desarrollo de sus investigaciones.

A raíz del éxito obtenido por este proyecto (con más de 900 mil usuarios participando actualmente), investigadores de la Universidad de Berkeley, California en Estados Unidos comenzaron a desarrollar un software basado en programacíón de código abierto, llamado Berkeley Open Infraestructure for Network Computing (BOINC, por sus siglas en inglés), que puede ser descargado gratuitamente con la finalidad de extenderlo a otras universidades o institutos que requieren para su trabajo analizar y procesar grandes volúmenes de información, que hasta el momento es imposible de lograr con un solo ordenador; inclusive con el superordenador más grande del mundo que se encuentra en China.

La inmensa red neuronal de silicio que actualmente está distribuida y opera por todo el planeta, formada por personas que nos hemos sumado gratutitamente y sin la intención de recibir honores o premios, y únicamente por el simple compromiso de contribuir como podamos con el desarrollo de la ciencia en sus muy diversas áreas, tiene en este momento más de 300,000 voluntarios activos y más de 3 millones de ordenadores procesando información cada segundo.

Lo que debe quedar para la reflexión es que la labor de los científicos ha comenzado a dejar de ser una labor en solitario, como se hacía en el pasado ante un escritorio amontonado de libros de libros y papeles, para convertirse en un trabajo que requiere la participación de muchos actores sociales: universidades, investigadores, gobiernos, iniciativa privada, y, pos supuesto, ciudadanos comprometidos con su entorno que desean un mundo mejor para las futuras generaciones.

Por otra parte, el desarrollo de la informática, y sobre todo de Internet, ha permitido no solamente difundir el conocimiento de manera más inmediata y a todos los rincones, sino ha provocado también que cada individuo pueda ser generador de ese conocimiento directa o indirectamente. Sintámonos más comprometidos con este esfuerzo colectivo y participemos de una vez en proyectos como BOINC, que nos permite hacer, por vez primera en mucho tiempo, ciencia de alto nivel desde la comodidad de nuestra casa.

Para sumarse a este proyecto, lo único que tienen que hacer en entrar en la siguiente liga, http://boinc.berkeley.edu, registrarse y bajar un pequeño software de 3.7 mb.

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