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La atmósfera de planetas extrasolares ofrecen nuevas pistas sobre la posibilidad de vida

atmosfera terrestre

Conforme se descubren más planetas parecidos a la Tierra a lo largo y ancho de la Vía Láctea, los científicos se preguntan cuáles deben ser las condiciones para que en estos mundos la vida pueda desarrollarse y prosperar.

Un nuevo estudio publicado en la revista Astrophysical Journal sugiere que la presión atmosférica resulta fundamental para determinar que en un planeta haya vida o no, debido a que esta presión es determinante para que el agua se encuentre en estado líquido.

En este sentido, muchos de los trabajos teóricos y de observación que se hacen en astrobiología conciernen con la zona de habitabilidad, que es una región o una “banda” alrededor de una estrella donde el agua se encuentra en un estado intermedio, de equilibrio, que le impide congelarse o bien llegar al punto de ebullición donde la presencia de vida tal y como la conocemos sería imposible.

¿Pero qué es exactamente la presión atmosférica y por qué es determinante, según este nuevo estudio, para que la vida se pueda desarrollar?

En la Tierra, el espacio alrededor de nosotros está lleno de moléculas de aire que, en conjunto, producen un peso sobre nuestro cuerpos. Sin embargo, esta presión no la podemos sentir directamente ya que la atmósfera produce una presión de 1 kilogramo por centímetro cúbico.  Afortunadamente la vida en nuestro planeta ha evolucionado para poder funcionar bajo esta presión.

Ahora bien: la presión atmosférica también tiene un impacto sobre el punto de ebullición del agua (que sucede cuando ésta pasa de estado líquido a gaseoso). Y como muchos lo hemos comprobado, cuando cocinamos a grandes altitudes el agua llega su punto de ebullición a una temperatura más baja de los 100º. La razón de esto es que la presión atmosférica es menor a grandes altitudes y mayor a nivel del mar.

Lo anterior también puede ser explicado así: la temperatura es un indicador de la velocidad con la que se mueven las moléculas, por lo que el punto de ebullición ocurre cuando el movimiento molecular es suficientemente rápido para permitir a más moléculas escapar unas de otras, de tal suerte que de forma más rápida éstas se convierten en gas cuando existe menos presión.

En el trabajo publicado por Givoanni Vladilo y sus colegas del Observatorio Astronómico de la Universidad de Trieste en The Astrophysical Journal, se presentan los resultados de una simulación por computadora, se utilizaron 4000, de la composición y el tamaño de nuestro planeta. En el modelo se simula también la presión atmosférica que va de una centésima a seis veces la presión de la Tierra. Los investigadores también hicieron algunas variaciones en las órbitas de los planetas virtuales con respecto a su posición con el Sol.

El resultado del experimento demostró que un exoplaneta que fuera parecido a la Tierra, pero con una presión atmosférica más alta, podría ser considerado habitable aún si se encontrara un 5% más cerca de una estrella como el Sol. Contrariamente: un planeta con menor presión atmosférica que la existente en nuestro planeta tendría que estar 5% veces más alejado de una estrella como la nuestra.

El factor principal detrás de poder expandir la zona de habitabilidad dependiendo de la presión atmosférica es que las altas presiones se traducen en atmósferas más densas. Y las atmósferas con mayor densidad transportan el calor de mejor manera que las atmósferas más delgadas, contribuyendo así al surgimiento del efecto invernadero donde los gases atmosféricos absorben el calor.

Por su parte, los exoplanetas que están más alejados de sus estrellas madre (más de lo que está la Tierra del Sol),  recibirán menos luz y una atmósfera de alta presión atrapará y distribuirá mejor el calor que se recibe con mayor intensidad en el ecuador. En este modelo las zonas polares retendrían mejor el calor para hacer que el agua pueda manifestarse en estado líquido. En conclusión: un planeta con alta presión podría permanecer caliente a pesar de que se encuentre lejos de su estrella.

En cuanto a los mundos con una baja presión atmosférica —y volviendo a la analogía que al principio poníamos con la temperatura del agua en ebullición donde ésta puede hervir a temperaturas más bajas al contrario de cuanto está a alta presión— si uno de estos mundos se encontrase mucho más cerca de una estrella que lo que está la Tierra del Sol, entonces el agua permanecería en estado gaseoso y nunca podría estar en estado líquido.

Pero si, en cambio, uno de estos planetas cercanos a su estrella tuviera una atmósfera de alta presión, el agua no podría llegar al estado de ebullición (recordemos que a mayor presión las moléculas se mueven más lento) y, por tanto, el agua sí que podría estar presente en estado líquido a pesar de la cercanía de este planeta con respecto a su estrella y, por tanto, podría ser habitable.

Hay que decir que, por ahora, una zona de habitabilidad que dependa de la presión atmosférica, como se ha planteado, es algo puramente académico, ya que esa presión atmosférica no es una propiedad de los exoplanetas que pueda ser medida con los actuales instrumentos de observación. Pero el investigador principal, Givoanni Vladilo, es optimista al afirmar que dicha presión sí puede ser medida en aquellos planetas llamados “super-Tierras” que, como su nombre lo indica, tienen un tamaño mucho más grande que el nuestro.

“En el momento presente, las observaciones son capaces de determinar solamente algunas propiedades de las atmósferas planetarias, tales como su composición química, sobre todo en planetas que son más grandes que la Tierra. Sin embargo, estoy seguro que los avances tecnológicos nos permitirán caracterizar la atmósfera de estas super-Tierras, las cuales son candidatas para estudiar la habitabilidad planetaria. Si somos capaces de estimar algunos parámetros básicos con observaciones, como el albedo (que es la cantidad de luz que es reflejada por la superficie) y el flujo infrarrojo (que es la cantidad de luz emitida), entonces nuestros modelos serán capaces de obtener una estimación razonable de la presión en la superficie de un planeta”.

Por otro lado, un problema muy importante para la evaluación de las presiones atmosféricas de los exoplanetas, reside en que no se entiende muy bien el hecho de cómo se forman ni cómo es que adquieren sus densidades. Así, por ejemplo, la luna de Saturno, de nombre Titán, tiene una atmósfera muy delgada y, sin embargo, posee una presión 50% más alta que la atmósfera de la Tierra. Lo mismo sucede con otros cuerpos del sistema solar como las lunas de Júpiter Ganímides y Calixto que están cubiertos por una tenue envoltura de gas.

Por su parte, Vladilo y su equipo piensan realiza nuevos seguimientos de otros planetas utilizando su modelo.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Daily Galaxy.

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Polígonos en Marte sugieren la presencia de antiguos océanos

El debate en torno al origen de los polígonos de gran tamaño en Marte (que miden cientos de metros o incluso kilómetros) permanece activo incluso después de varias décadas de observaciones. Y es que la similitud en los patrones geométricos de estos polígonos tanto en la Tierra como en Marte, han capturado por muchos años la imaginación de sus investigadores.

En un nuevo artículo publicado en la revista GSA Today, científicos de la Universidad de Texas, en Austin, examinan estos inmensos polígonos y los comparan con las similitudes que existen con las características que presentan los polígonos de la Tierra que se encuentran en el fondo marino. De hecho, creen que existen similitudes en la manera en que se formaron.

Y es que, comprendiendo estos procesos en su totalidad, será posible determinar con toda certeza si en Marte existieron océanos y, a su vez, si tuvo agua líquida en el pasado o, inclusive, hoy en día.

A través del análisis de datos e imágenes aportados por las sondas Mars Oddisey, Mars Global Surveyor, Viking y Mariner, los científicos planetarios han encontrado que áreas en las llanuras del norte de Marte, están divididas en largas porciones que tienen forma de polígonos y que el conjunto de estos abarcan extensas áreas de su superficie. Polígonos de menor tamaño fueron encontrados en toda la superficie del planeta, pero la presencia de estos pequeños polígonos, al contrario de aquellos encontrados en las llanuras del norte, pueden ser explicados por la presencia de procesos de contracción térmicos que son parecidos a aquellos que se producen en los ambientes de permagel en la Tierra y que no tienden a formar polígonos de grandes dimensiones.

(A) Utilizando imagenes de la sonda Mars Oddisey y de la Mars Global Surveyor, se han podido encontrar diferencias topográficas entre áreas de gran escala sobre la superficie marciana. Diferencias entre polígonos de cuenca y polígonos periféricos en la región Acidalia Planitia. Esto fue utilizado para calcular valores máximos (2.7%) y valores promedio (0.8%) de las pendientes estudiadas. El mapa (B) los polígonos de cuenca y periféricos en Acidalia Planitia. /Fuente: http://www.geosociety.org

En el número de Agosto de 2012 de GSA Today, Lorena Moscardelli y sus colegas de la Universidad de Austin presentaron una comparación detallada de las características geométricas de estos grandes polígonos marcianos, encontrado características muy parecidas con los sedimentos del fondo de los océanos terrestres.

En la Tierra, las regiones poligonales marinas, con sus bordes formados por fallas, son comunes en los sedimentos de grano fino ubicados en los océanos profundos. Algunos de los mejores ejemplos de estas áreas se encontraron en el Mar del Norte y en el Mar de Noruega. El estudio también demostró que estos polígonos de aguas profundas tienen más de 1000 metros de diámetro.

Si bien los detalles de la formación de polígonos en los océanos profundos de la Tierra son complejos, Moscardelli y sus colegas concluyen que la mayoría de estos se formaron en ambientes comunes que, para su formación, solamente requieren de una capa gruesa y húmeda de sedimentos.

La autora principal del estudio, Lorena Moscardelli, de la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos /Imagen: http://www.beg.utexas.edu/

Por otro lado, la investigadora y su equipo muestran también que el ángulo de la pendiente del fondo del mar juega un rol fundamental en la formación y preservación de estos polígonos, de tal suerte que cuando la pendiente del fondo marino es muy suave (pendientes de menos de medio grado), estos presentan formas muy regulares.  Pero, por el contrario, en muchos sitios donde los polígonos se han formado en regiones topográficas en la cima de sitios enterrados en el fondo marino, la forma de estos se altera y en algunos hasta se rompen cuando las pendientes son muy pronunciadas.

Por otra parte, en las llanuras del norte marciano, donde la superficie es prácticamente plana, los polígonos tienen formas muy regulares (muy similares a aquellos encontrados en el fondo marino de la Tierra). Y en los lugares donde la topografía de Marte es más variada, y donde puede haber evidencia de otros medios de transporte de sedimentos en la superficie, se pueden encontrar áreas de polígonos deformados, igual que sucede en la Tierra con aquellos que han sido alterados por las características del terreno.

En conclusión: tanto los polígonos marcianos como terrestres poseen un origen común y fueron formados por mecanismos y en ambientes similares. El equipo de investigadores arguye que los polígonos marcianos se formaron dentro de una capa espesa y húmeda al igual que en la Tierra. Por tanto, estas interesantes características geométricas podrían proporcionar evidencia de la existencia, hace unos 3 millones de años,de un océano en la porción norte de Marte.

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TRADUCIDO Y EDITADO por Julio García.

FUENTE: Astrobiology Magazine

La Luna pudo haberse formado a partir de un cuerpo que impactó a la Tierra, revela nuevo estudio

Simulación por computadora del nuevo modelo que se ha propuesto sobre el surgimiento de la Luna /Imagen: BBC

Simulación por computadora del nuevo modelo que se ha propuesto sobre el surgimiento de la Luna /Imagen: BBC

Un grupo de científicos han propuesto una nueva idea sobre cómo se formó verdaderamente la Luna. Origen del que no se ha llegado a ningún acuerdo, aunque, lo que sí es un hecho es que, hace miles de años, un cuerpo chocó con la joven Tierra produciendo el desprendimiento de material al espacio. Cuando estos escombros se volvieron a juntar, producto de la atracción gravitatoria, se formó la Luna.

Pero de lo que no se tiene certeza todavía es del tamaño del objeto que impactó y la velocidad a la que lo hizo, aunque, en un reporte reciente publicado en internet, los científicos sugieren que el objeto que chocó con la Tierra en realidad era más grande de lo que se creía e iba también con mayor velocidad.

En los últimos años, los científicos han realizado estimaciones sobre el tipo de cuerpo que chocó con la Tierra y, entre las conclusiones que se han propuesto antes de que surgiera esta nueva conclusión, es que un cuerpo de nombre Theia, con un movimiento relativamente lento y con dimensiones muy similares a las de Marte, colisionó con nuestro planeta cuando este se encontraba en su adolescencia.

El impacto habría calentado ambos cuerpos, lanzando al espacio material fundido, que se habría enfriado y unido nuevamente para dar origen a la Luna. Esto sugeriría, además, que la Luna estaría compuesta por material de la Tierra y de Theia.

Factor de impacto.

Pero lo que complica la historia descrita anteriormente, son las observaciones realizadas a través de composiciones isotópicas: la presencia natural de variantes en algunos átomos cuyas muestras han sido tomadas de la superficie de la Tierra y de la Luna.

A pesar de que la corona lunar está formada por hierro al igual que la corona terrestre, existen diferencias en cuanto a la cantidad de este material y los modelos computacionales que apoyan el impacto de Theia muestran lo mismo.

Sin embargo, la proporción de isótopos de oxígeno presentes en la Tierra y en la Luna es casi idéntica, y no todos los científicos están de acuerdo sobre la forma en que esto debió de haber ocurrido.

El modelo anterior al presentado recientemente, sugería que un cuerpo de nombre Theia, con dimensiones muy similares a las de Marte, había impactado con nuestro planeta para formar la Luna. Las nuevas evidencias con isótops descartan esta hipotesis. /Imagen: http://www.egoteveonline.com

Y para complicar aún más las cosas, en el número de Marzo de de la revista Nature Geoscience, un grupo de científicos dicen afirmar, a partir de muestras recogidas por la misión Apolo, que la Tierra y la Luna comparten una misma cantidad de isótopos del metal titanio. Este punto de vista le da peso a la idea de que nuestro satélite en realidad es una fractura de la Tierra.

Pero ahora, Andreas Reufer y sus colegas, del Centro para el Espacio y la Habitabilidad en Berna, Suiza, han realizado una simulación por computadora que sugiere una nueva posibilidad: que un cuerpo inmenso y con gran velocidad le dio un tremendo golpe a nuestro planeta.

También afirman que este cuerpo habría perdido solo una parte de su material después del impacto (que habría caído a la Tierra), pero que a partir de lo que sobró (que fue la mayoría) se habría formado un disco de escombros que más adelante daría lugar a la Luna.

En este sentido, los autores sugieren que la mayoría de lo que se convirtió en la Luna habría sido liberado por el impacto con la Tierra.

Pese a estas conclusiones, los autores sugieren que se deben realizar aún más análisis de los diferentes elementos en las muestras lunares, así como muchas más simulaciones por ordenador, para resolver el debate.

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Traducido y editado por JULIO GARCÍA.

Fuente: BBC

El hielo del Sistema Solar pudo haber originado la vida en la Tierra

A lo largo de mucho tiempo los científicos han creído que los cometas, o un tipo de meteoritos muy primitivos llamados condritas carbonáceas, fueron la fuente de los primeros elementos volátiles en la Tierra -que incluyen al hidrógeno, el nitrógeno y el carbono- y posiblemente también materiales orgánicos. Comprender de dónde provienen estos elementos volátiles resulta crucial para determinar el origen del agua y de la vida en la Tierra.

Una nueva investigación encabezada por el investigador de la Universidad de Carniege, Conel Alexander, se enfoca, justamente, en el agua congelada que estaba distribuida en la mayor parte del Sistema Solar, pero probablemente no en los materiales agregados en el principio de la Tierra.

La evidencia de este hielo es ahora preservada en objetos como cometas y en las condritas carbonáceas.  Y es que este hallazgo contradice las teorías que prevalecen actualmente sobre la relación entre estos dos tipos de cuerpos y sugiere que los meteoritos, y sus parientes los asteroides, son las fuentes más probables de agua en la Tierra.

Analizando la proporción del isótopo pesado del hidrógeno: el deuterio en agua congelada (H2O), los científicos pueden tener una idea de la distancia relativa del Sol en el que los objetos que contienen agua se formaron.

Las condritas son meteoritos no metálicos (rocosos) que no han sufrido procesos de fusión como los asteroides /Imagen: http://www.wikipedia.org

Los objetos que se formaron más lejos deben de tener mayor contenido de deuterio en el hielo que aquellos objetos que se formaron más cerca del Sol. Por su parte, los objetos que se formaron en la misma región, deben poseer similares composiciones de isótopos de hidrógeno. Por consiguiente, comparando el contenido de deuterio de agua en las condritas carbonáceas, con el contenido de deuterio de los cometas, es posible decir si estos se formaron en tramos similares en el Sistema Solar.

Se ha sugerido que tanto los cometas como las condritas carbonáceas se formaron más allá de la órbita de Júpiter, quizá en los confines del Sistema Solar, para después desplazarse hacia adentro trayendo consigo material orgánico que fue depositado más tarde en nuestro planeta. Si todo esto es cierto, entonces el hielo encontrado en cometas y los remanentes de hielo preservado en las condritas carbonáceas en forma de silicatos hidratados como la arcilla, podrían tener la misma composición isotópica.

Los cometas son cuerpos celestes constituidos por hielo y rocas que orbitan el Sol siguiendo diferentes trayectorias elípticas, parabólicas o hiperbólicas /Imagen: wikipedia.org

Los científicos analizaron también muestras de 85 condritas, y fueron capaces de mostrar que éstas podrían no haberse formado en las mismas regiones del Sistema Solar como los cometas, debido a la baja proporción de deuterio. Si el resultado se confirma en su totalidad, sería contradictorio con dos de los más prominentes modelos teóricos que versan sobre la formación del Sistema Solar y por qué presenta su estructura actual.

El equipo sugiere también que las condritas carbonáceas se formaron en el cinturón de asteroides que existe entre las órbitas de Marte y Júpiter. Y es más: proponen que la mayoría de los elementos volátiles en la Tierra llegaron a partir de una variedad de condritas y no por medio de cometas.

TRADUCCIÓN Y EDICIÓN de Julio García.

FUENTE: Science Daily.

La vida en la Tierra pudo provenir del espacio, revela nuevo experimento

Estas son las bandejas en donde se instalaron los líquenes para poder conocer su resistencia a las temperaturas y condiciones extremas del espacio. Las bandejas fueron situadas en el exterior del Laboratorio Europeo Colombus (que es un módulo de la Estacion Espacial Internacional). Fuente: http://www.astrobio.net

Una investigación de la Agencia Espacial Europea en la Estación Espacial Internacional le está otorgando credibilidad a aquellas teorías que postulan que la vida en la Tierra pudo provenir del espacio.

En 2008 los científicos lanzaron al espacio un experimento a la Estación Espacial con compuestos orgánicos y organismos vivos con la finalidad de probar sus reacciones al entorno espacial.

“Estamos explorando los límites de la vida”, explicó René Demets de la Agencia Espacial Internacional.

Nuestra atmósfera hace un gran trabajo al proteger la vida en la Tierra mediante la absorción de los dañinos rayos ultravioleta y manteniendo las temperaturas relativamente estables.

Formación de líquenes en un trozo de madera. /Fuente: http://www.lygeum.es/

Por otro lado, las muestras que se enviaron al espacio  y que en cierta medida fueron aisladas por la Estación Espacial, sufrieron todo el poder de los rayos solares y tuvieron que seguir lidiando con los cambios de temperatura que oscilan entre los -12ºC y los +40ºC.

Finalmente las muestras, que consisten en organismos llamados Líquenes, regresaron a la Tierra en 2009 y los resultado han sido publicados ahora en una edición especial de la revista Astrobiología.

Estos líquenes han resultado ser organismo sumamente poderosos y resistentes: de hecho, cuando fueron traídos de vuelta a Tierra, continuaron creciendo normalmente.

Interior del Laboratorio Columbus de la Estación Espacial Internacional /Fuente: http://www.blogs.esa.int

Es interesante señalar que, ahora, los líquenes han atraído la atención de las compañías cosméticas, debido a que, como se ha demostrado, son capaces de resistir a la fuerza del Sol por 18 meses (lo demuestran los experimentos en la Estación Espacial Internacional), por lo que en un corto plazo podrían ser utilizados como ingrediente para la fabricación  de cremas solares más resistentes.

Y volviendo al tema de la relación de los líquenes con el espacio, resulta que, indirectamente, estarían apoyando la teoría panspérmica que afirma que la vida puede transmitirse y viajar de un planeta a otro, por lo que es posible que los organismos colonicen planetas enganchados a los asteroides que servirían como el medio de transporte para su propagación. De hecho la Agencia Espacial Europea está intentando probar la intrigante teoría mediante el envío de muestras de organismos en futuras misiones espaciales a la Estación Espacial Internacional.

TRADUCCIÓN Y EDICIÓN de Julio García.

FUENTE: www.astrobio.net