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¿Puede la ciencia crear personas más inteligentes? Nuevo estudio revela que sí

Neuronas cerebrales /Fuente: http://www.topnews.in

por Julio García.

Lograr manipular y alterar nuestros procesos cerebrales siempre ha sido una de las más grandes obsesiones humanas. Aunque siempre queda la interrogante de ¿hasta dónde podemos cambiar los pensamientos de alguien para convertirlo en mejor o peor persona?, ¿más o menos inteligente?

Para que las neuronas de nuestro cerebro funcionen, para que los pensamientos y las señales motoras que controlan el resto de nuestros movimientos (manos, brazos y piernas, por ejemplo) puedan surgir, es necesaria la presencia de sustancias químicas como la serotonina, la dopamina, o la oxcitocina, por mencionar solo algunas de las más importantes, además de electricidad, mediante la cual se comunican y dialogan unas con otras las neuronas (mediante conexiones llamadas sinapsis) para crear así un complejo entramado de relaciones entre ellas.

Gracias al conocimiento de que el cerebro funciona a través de campos eléctricos, desde hace apenas unas semanas, ya es posible manipular el cerebro humano para hacer personas más inteligentes, al menos para ciertas actividades que requieren de un tipo de inteligencia específica, como es el hecho de resolver problemas como dar con la mejor solución para armar un rompecabezas.

Los responsables de llevar a cabo estos experimentos no invasivos, con 67 voluntarios sanos (que no padecían ningún tipo de demencia) son un grupo de investigadores de la Universidad de Sidney, en Australia, quienes han demostrado que invadiendo con estímulos eléctricos ciertas regiones del cerebro, los lóbulos temporales que se encuentran a ambos lados del cerebro (lóbulo temporal izquierdo y derecho), es posible activar regiones donde intervienen neuronas que se encargan de procesos cognitivos complejos, aquellos zonas relacionadas con la inteligencia y la creatividad.

Ahora bien: ¿qué tan cierto es que las personas jóvenes son más creativas que las personas adultas o de mayor edad? O ¿por qué los llamados golpes de genialidad se dan con mayor frecuencia en personas de corta edad como Albert Einstein o Mozart?

Zonas del cerebro, donde se aprecia el lóbulo temporal izquierdo /Fuente: http://www.psychology4a.com

Se dice, con razón, que nuestro cerebro funciona a través de patrones que se van construyendo y se van haciendo cada vez más firmes conforme vamos madurando y envejeciendo. En nuestra juventud estos patrones no están tan consolidados y es por esta razón por la que podemos ser más creativos, más intuitivos, en nuestro años mozos. Y es que, probablemente, para nuestra máquina de pensamientos sea más sencillo, implica un menor gasto de energía y de esfuerzo, seguir estos patrones, estos moldes preconcebidos que van acentuando las experiencias vividas, que generar patrones nuevos.

En este sentido, ¿podemos habilitar o deshabilitar mediante corrientes eléctricas externas, a nuestra conveniencia, estos patrones que el cerebro va construyendo?

Precisamente esto es lo que lograron los investigadores de la Universidad de Sidney: pudieron, mediante estas corrientes eléctricas externas no invasivas, habilitar y deshabilitar los lóbulos temporales relacionados con la formación de estos patrones a los que nos hemos referido. Se dieron cuenta de que bombardeando de energía eléctrica el lóbulo temporal derecho de los individuos estudiados, su creatividad y su intuición para ver los problemas de forma diferente, con soluciones nuevas, aumentaba, mientras que, cuando bombardeaban el lóbulo temporal izquierdo, eran incapaces de presentar soluciones nuevas a los problemas planteados.

Otra de las conclusiones a las que llega este estudio es que, “la estimulación del cerebro podría permitir a una persona examinar un problema de una nueva forma, en lugar de utilizar los modelos mentales que ya conoce”. En otras palabras: gracias a la estimulación de ciertas zonas del cerebro, será posible aumentar nuestra inteligencia.

Si por un instante pudiéramos mirar al futuro, tal vez nos encontremos con una sociedad donde los implantes en el cerebro, del tamaño de un chip, serán algo común. Implantes que servirían para mejorar nuestras capacidades cognitivas y, tal vez, puedan ser capaces de otorgarnos una nueva experiencia de la realidad. Estos seres del futuro, tal vez, dejarán de padecer demencia y enfermedades tan devastadoras para el sistema nervioso central como el alzheimer. Sin embargo, la libertad de esos nuevos humanos estará restringida a lo que estos implantes dicten. ¿No será también una cuestión ética?

La investigación completa se puede consultar, en inglés, desde aquí: http://www.plosone.org/article/info:doi/10.1371/journal.pone.0016655#s2

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El amor está en el cerebro, revela estudio de la Universidad de Siracusa

Resonancia Magnética del cerebro /Fuente: http://www.internet-general.info

por Julio García.

Desde hace tiempo es conocido que los procesos cognitivos están ligados con nuestras emociones. Que en el cerebro se producen los ingredientes que propician sensaciones tan gratas como el placer y la capacidad de amar, por ejemplo. Los neurotransmisores son los químicos que nuestra materia gris segrega para conectar (o bien desconectar) regiones específicas del cerebro, a través de las millones de conexiones neuronales que poseemos.

¿Pero qué sucede exactamente en nuestro cerebro cuando estamos enamorados o cuando sufrimos un rompimiento?, ¿existen diferentes tipos de amor? Para responder a estas preguntas, científicos de la Universidad de Siracusa en Estados Unidos, acaban de publicar un estudio, comparando varias imágenes de resonancia magnética (MRI) de diferentes individuos, que dan cuenta de que sí existen diferentes tipos de amor, de hecho pudieron diferenciar entre el amor maternal, el amor pasional y el amor incondicional, a partir de las reacciones del cerebro. Pero lo que hay en común entre todos ellos, es que para que se produzcan estas emociones y sentimientos, es necesario que se activen ciertas regiones del sistema nervioso central (a partir de la dilatación de vasos sanguíneos), que, como hemos dicho, responden a la descarga de químicos en el cerebro.

Lograr conocer con detalle dónde están localizadas estas regiones, como se ha hecho, permitirá tratar con mayor éxito enfermedades mentales como la depresión. Enfermedad cuyo origen es la falta de producción de serotonina: un neurotransmisor que a su vez regula a la dopamina (hormona que está ligada con el deseo sexual, la frecuencia cardiaca y la presión arterial).

Estudio que revela las zonas del cerebro que se activan ante los neurotransmisores bajo la respuesta del amor /Fuente: http://www.scientificamerican.com

Científicos descubren que el cerebro cambia constantemente

Conectoma del cerebro /Fuente: http://www.worldsstrangest.com

Conectoma del cerebro /Fuente: http://www.worldsstrangest.com

por Julio García.

La ambición del ser humano por comprender la realidad nos ha llevado a conocer el universo de manera profunda, como nunca antes, pese a que todavía falten muchas piezas por unir que nos otorguen una comprensión absoluta de eso que está más allá de nuestro punto azul pálido. Sin embargo, ¿qué sabemos hoy de nosotros mismos? ¿O qué sabemos del funcionamiento de nuestro preciado órgano, el cerebro, que es capaz de hacerme escribir estas palabras y ustedes de entenderlas?

En 1953, dos biólogos, James Watson y Francis Crick, idearon un modelo para comprender cómo funcionaba el código genético: esa secuencia de letras, el ADN, que influye y determina nuestro comportamiento, nuestra relación con el mundo y con los demás y que nos dice también si tendremos ojos cafés o verdes, nariz grande o pequeña, inclusive, si padeceremos algún tipo de enfermedad ,o no, a lo largo de nuestra vida. Aunque, sobre esto último, sigue siendo muy debatido si las enfermedades son producto del medio ambiente en que nos desenvolvemos o bien son producto de nuestra carga genética o de la combinación de ambos factores: esto no se sabe todavía con absoluta certeza.

Para Watson y Crick, saborear las mieles de la gloria, hace más de 50 años, al presentar un modelo del código genético como una larga cadena en forma de hélice formada por sustancias químicas y proteínas que gobiernan muchas de las acciones humanas, es equiparable a lo que hoy es para los neurólogos y los biomédicos saber que hay grandes posibilidades de poder crear un mapa de las millones y millones de conexiones neuronales: las células del cerebro, como se está intentando hacer ahora, a través de proyectos tan ambiciosos como el Human Connectome Project, en el que participan varias universidades de prestigio como la Universidad de Harvard o la Universidad de Washington en San Luis en el estado de Misuri en Estados Unidos, con cuyos investigadores quisimos platicar pero que fue imposible por cuestiones de tiempo y agenda.

Por otro lado, el The Scripps Research Institute de Estados Unidos, acaba de demostrar recientemente algo verdaderamente sorprendente en estudios realizados con animales jóvenes: que las interconexiones de las neuronas pueden cambiar en el transcurso del desarrollo, formándose nuevas y cancelándose otras, en función del aprendizaje o el contacto con nuevas experiencias. En otras palabras: que el cerebro puede comportarse como un pedazo de plastilina o de goma que cambia en función de los efectos del ambiente en el que se desarrolla. Este hallazgo cambia aquella vieja idea de que solamente nacemos con una cierta cantidad de neuronas y que cuando alguna de estas muere no es posible desarrollar nuevas. También nos demuestra que, aunque la investigación mencionada se realizara con animales, nuestra especie también estaría sujeta a que nuestra materia gris cambiara constantemente en función de la relación que tenemos con el entorno a través de los sentidos. Sin dejar de lado las relaciones que tenemos con otros sujetos.

Y es que, conocer de forma profunda cómo se producen las conexiones entre las neuronas de nuestro cerebro, a través del trazado de un mapa de todas ellas, se traducirá algún día en el combate exitoso de enfermedades complejas, que aún no tienen una cura completa, como el autismo, la esquizofrenia o el alzheimer.

Un sumario del artículo del hallazgo de los investigadores de The Scripps Research Institute, puede consultarse a continuación en: http://www.cell.com/neuron/abstract/S0896-6273(10)01070-6

El Gran Telescopio Milimétrico y las fronteras del universo

Con un “plato” que mide más de 50 metros de diámetro, el Gran Telescopio Milimétrico (GTM), que se encuentra en Puebla, México,  se enfrentará, a partir de este año, a la compleja tarea de buscar los orígenes de las galaxias y del universo. También buscará planetas más allá del sistema solar. Para hablarnos de este proyecto, entrevistamos a su director: el Dr. Alfonso Serrano Pérez-Grovas:


>  El resumen con la información de ciencia y tecnología más importante de la semana:

> En nuestra reseña bibliográfica El error de Descartes de Antonio Damasio: