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Encuentran relación entre el viento solar y el agua de la Luna

Hace tres años, un grupo de científicos ayudó a descubrir agua en la superficie de la Luna. Este mismo equipo de investigación se encuentra actualmente investigando cómo es que el agua pudo llegar a nuestro vecino satélite y afirman, por increíble que parezca, que ha sido gracias al viento solar, que es un fluido continuo de partículas cargadas proveniente del Sol.

En 2011, Larry Taylor, del departamento de Estudios Planetarios y Terrestres de la Universidad de Tennesse, confirmó que los cometas eran la fuente de agua en la Luna. Este año, 2012, Yang Liu y el propio Taylor, han confirmado que el viento solar también es una fuente fundamental ya que es capaz de depositar átomos de hidrógeno  y protones con carga positiva en la superficie de la Luna que luego se combinan con el oxígeno [que de por sí existe] para crear agua.

“Cuando estos protones impactan en la superficie lunar con suficiente fuerza, lo que hacen es romper enlaces de oxígeno en los materiales del suelo y formar agua. Esto no sucede en la Tierra porque la atmósfera y el campo magnético nos protegen de ser bombardeados por estos protones, pero la Luna carece de esta protección al no poseer atmósfera”, dijo Taylor.

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores utilizaron muestras lunares de las tres misiones Apolo, incluyendo una que fue traída por Neil Armstrong y donde se pudo analizar algo que lleva por nombre aglutinante. Un aglutinante o aglutinado -que se asemeja a un queso suizo sucio- es un producto único de la erosión espacial en el regolito lunar [los regolitos son materiales triturados en la superficie lunar]. El aglutinado fue elegido porque consiste en productos que contienen hidrógeno. Los científicos utilizaron espectroscopia infrarroja para confirmar la presencia del elemento químico hidroxilo. Luego, utilizaron un espectrómetro secundario de iones para obtener la cantidad total de hidoxilo y los orígenes del hidrógeno.

Así, pudieron descubrir que la mayor parte del agua en los aglutinados proviene del viento solar, confirmando así que este viento induce a la producción de hydroxilo que, a su vez, permite la presencia de agua. De este hallazgo también se deduce que es posible encontrar agua en cuerpos como satélites rocosos que no poseen atmósfera.

“Esto significa que es probable que exista agua en Mercurio y en asteroides como Vesta o Eros y aún en más lugares de nuestro Sistema Solar”, afirmó Liu. Estos cuerpos planetarios poseen muchos tipos de ambientes, pero todos tienen el potencial de producir agua. De hecho, la investigación reveló también que el viento solar contribuyó a la formación de agua congelada en los polos lunares y, es tanta, que la gran cantidad de H2O hace a nuestro vecino satélite el lugar idóneo para servir de hábitat para futuros exploradores de la Luna y como estación de gas.

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Traducido y editado por Julio García.

Referencia: Daily Galaxy.

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La nasa está diseñando un vehículo que buscará agua en la Luna.

 

 

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La vida en Europa, una de las lunas de Júpiter, podría estar escondida debajo del hielo

Considerada una de las fuentes potenciales para la vida extraterrestre en el Sistema Solar, Europa, la luna más pequeña de Júpiter, podría esconder vida en las profundidades de su océano bajo su corteza helada. Algunos organismos podrían, inclusive, viajar hacia su superficie a través de grietas e inestabilidades en su corteza. Pero la radiación proveniente de la magnetósfera del gigante gaseoso constantemente rocía a la pequeña luna y esto podría aniquilar la vida en aguas poco profundas, haciéndola difícil de detectar con alguna sonda o con algún hipotético vehículo que estuviera en su superficie.

De hecho, un grupo de científicos están buscando ahora determinar experimentalmente con qué profundidad la vida orgánica necesita esconderse en Europa con el fin de evitar que esta, si es que existe, sea destruída.

La magnetósfera de Júpiter bombardea las lunas con electrones de alta energía en el rango de los megaelectro voltios (MeV), pero la mayoría de la información científica sobre cómo las radiación de alta energía afecta a los organismos se ha centrado en el campo de la medicina, donde los estudios intentan determinar cómo la quimioterapia afecta al cuerpo humano. Esta investigación en particular se centra en el agua, el primer componente químico de los organismos vivientes.

La superficie de Europa está marcada por fracturas que apuntan a la presencia de un océano subterráneo /Fuente: NASA

“Teorías simples sobre con qué profundidad los electrones se mueven, sólamente son conocidas para aquellos que poseen muy alta energía”, afirmó Murthy Gudipati del Laboratorio de Propulsión a Chorro del Instituto de Tecnología de California, cuya investigación se centra en cómo electrones bombardean el hielo.

Aún en el rango de los megaelectro voltios, nosotros no tenemos ningún tipo de datos de laboratorio que hayan sido medidos en el hielo que contenga materia orgánica, lo que es muy importante para la astrobiología.

El poder de los electrones.

Gudipati y su equipo pusieron un detector de moléculas orgánicas detrás del hielo con diferencias de espesor, posteriormente dispararon una pistola de electrones. Luego, midieron no sólamente con qué profundidad viajaron los electrones, sino también la penetración de los fotones que habían sido golpeados y sacados por éstos, un efecto secundario que otros experimentos no habían realizado.

“Aquellos fotones pueden penetrar de forma muy profunda y causar daños a la materia orgánica”, afirma Gudipati, quien saca un paralelismo de este proceso con el de una persona que está de pie detrás de una pared y que está hablando a diferentes frecuencias mientras se va cambiando el grosor de ésta. Exceptuando, por supuesto, que las frecuencias que se están estudiando sí pueden destruir y matar moléculas orgánicas.

La magnetósfera de Júpiter como ha sido captada por la sonda Cassini de la NASA. Las líneas del campo magnético, dibujadas sobre la imágen, rotan con el planeta, barriendo sus lunas y sometiéndolas a una dósis masiva de radiación que podría ser fatal para cualquier organismo cerca de su superficie. /Fuente: NASA.

Por su parte, Wes Patterson, un científico planetario de la Universidad Johns Hopkins, comparó el efecto de la radiación que emite Júpiter con la radiación que los seres humanos pueden experimentar y de hecho es una de las razones por las cuales los técnicos de los laboratorios llevan chalecos de plomo cuando se exponen a los rayos X. “Exponerse por un periodo de tiempo corto no te hará mucho daño, pero si te expones constantemente a esa radiación seguramente dañará tu cuerpo”, afirma.

También reitera la importancia de la investigación que se está llevando a cabo con hielo, en lugar de con agua, considerándolo un paso de vital importancia.

Ésta región de Europa que tiene forma forma de guante de baseball, parece un bulto hacia arriba que se formó alrededor de la corteza de hielo. Tales regiones podrían formarse por convección del estado sólido, donde el calor causa que el terreno se mueva de forma diferente. Otras posibilidades incluyen el hielo volcánico o derretimiento causado por el océano que se encuentra debajo de su superficie. Como el liquido se mueve hacia arriba dentro de la corteza, tiene el potencial de llevar organismos vivos cerca de la superficie. /Fuente: NASA.

Paso a paso.

El equipo se enfocó también en la radiación de electrones de baja energía, que es diez veces más baja de aquella que puede generar Júpiter. En este rango, la profundidad con la que los electrones viajan está directamente relacionado con la fuerza de la radiación.

Los investigadores proyectaron tres escenarios en la medida en que los bombardeos incrementaban en fuerza y dos de éstos tomaron en cuenta cambios potenciales que podían generarse con la profundidad; a energías más altas, los electrones podían hacer más o menos daños, como los científicos lo habían calculado. Sin embargo, si los resultados seguían siendo los mismos a niveles altos de energía siguiendo un comportamiento normal, la radiación de 100 MeV podría penetrar entre 60 y 80 centímetros.

Como la radiación es lanzada hacia el hielo, esto la hace colisionar con moléculas, golpeando a una segunda onda de electrones que es igual de dañina que la primera. El equipo de investigadores midió el viaje de estas partículas y su efecto en la materia orgánica /Fuente: NASA

Ésto podría resultar no ser un problema, pero si una nave que fuera enviada a Europa cavara sólamente dos pies dentro de un área de alta radiación de la corteza en busca de vida, es muy probable que no encontrara nada porque los electrones debieron de haber destruído cualquier tipo de organismo en toda la región.

El equipo pretende ahora extender su estudio sobre los efectos del incremento de la radiación de manera que ésta se vaya incrementando. Una razón para la extensión gradual es porque no toda Europa experimenta la misma exposición a los efectos nocivos de la radiación.

La magnetósfera de Júpiter rota con el planeta cada diez horas, mientras que a Europa le toma 85 horas. En consecuencia, la magnetósfera constantemente pasa sobre la Luna exponiendo la parte trasera o el hemisferio posterior a más radiación que el frente. La región ecuatorial de la parte trasera de Europa (la cara que no se expone) es dañada de manera más intensa que sus polos.

“Necesitamos entender cómo esta profundidad varia con el lugar”, afirma Patterson.

Eso que Gudipati espera lograr.

“Necesitamos realizar ánalisis de laboratorio que vayan paso a paso y que cubran lo más posible la región que es pertinente para Europa”, afirmó.

Eventualmente, él espera llevar a cabo experimentos en rangos de energía comparables con el campo magnético de Júpiter, sin embargo hace notar que cada paso implicará un mayor gasto económico.

El investigador también mencionó que “estos experimentos deben ayudar a crear objetivos realistas sobre potenciales misiones a Europa. Sin ellas, encontrar moléculas orgánicas en los hielos de esta luna podría ser un reto aún mayor”.

La investigación ha sido publicado en el número de marzo de la revista Astrophyisical Journal.

TRADUCCIÓN Y EDICIÓN DE Julio García.

FUENTE: Astrobiology Magazine.

Dos satélites gemelos de la NASA darán nuevas pistas sobre la gravedad lunar

La NASA ha logrado poner en órbita – después de 100 días de viaje- dos nuevos satélites alrededor de la Luna, en órbitas que siguen una trayectoria elíptica.

La misión, que lleva el nombre de Recuperación de Gravedad y Labotatorio de Interior GRAIL, por sus siglas en inglés, consta de dos sondas gemelas que tienen el propósito de mapear las variaciones de gravedad a través del cuerpo lunar. Estas ayudarán a los investigadores a refinar nuestras teorías sobre cómo se formó la Luna.

También les permitirá probar nuevas ideas, tales como las provocativas sugerencias hechas recientemente de que probablemente -hace millones de años- dos lunas se asombaban por el cielo terrestre.

Los responsables de la misión han apuntado que la “misión Grail es un viaje al centro de la Luna que permitirá -a través de mediciones precisas de la gravedad- cómo es la luna internamente.

Una vez obtenida, ésta información “será combinada con la información tomada por otros satélites que ya lo han hecho anteriormente, y con todo este cúmulo de datos será posible reconstruir la evolución de la Luna desde que se formó”, han puntualizado los investigadores.

Por otro lado, hay que mencionar que los dos satélites -que pesan más de 300 kilos- fueron lanzados en Septiembre del año pasado desde Cabo Cañaveral, en Florida, y han tenido que hacer un largo recorrido en espiral hasta llegar a su destino.

Esta semana han llegado al polo sur lunar y-para ello- cada satélite encendió su motor principal para desacelerar y lograr así posicionarse en una órbita elíptica alrededor de la esfera lunar.

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En esta posición coordinada, realizarán su trabajo estos dos satélites. Se coordinarán mediante ondas de radio /Fuente: NASA

Esta órbita tiene un periodo de 11,5 horas y desde ahora se irá reduciendo en tamaño (se irá haciendo cada vez más circular) para prepararse a comenzar los experimentos científicos que se tienen planeados, de tal suerte que para Marzo de este año ambas naves comenzarán a trabajar de manera formal.

El trabajo consistirá en mapear las pequeñas variaciones de gravedad a través de la superficie lunar a una altitud de 55 kilómetros.

Hay que decir que estas diferencias de gravedad son el resultado de una desigual distribución de masa. Ejemplos obvios de estas variaciones de masa (y de gravedad), los podemos observar con la presencia de grandes montañas y través de los impactos profundos producidos por meteoritos, pero, aún en el interior del cuerpo lunar, existen variaciones en la densidad y la manera en que las rocas están distribuídas, lo que genera que existan regiones menos densas que otras.

Las gemelas Grail harán sus medidas haciendo calibraciones minuciosas entre ellas.

Traducción de Julio García. 

Fuente: “NASA´s gravity twins now circling Moon”

Científicos encuentran evidencia de lagos en una luna de Júpiter

Un nuevo estudio que sugiere que la luna de Júpiter, Europa, tiene un cuerpo de agua del tamaño de los Grandes Lagos, sólamente dos millas por debajo de su superfice congelada, unos 3,2 kilómetros, ha llevado a los científicos un paso más cerca para determinar si, en realidad, o no, este satélite congelado es capaz de desarrollar vida extraterrestre.

De acuerdo con la NASA, los científicos han pensado desde hace mucho tiempo que un gran océano, -más voluminoso que todos los océanos de la Tierra combinados- existió sobre la superficie de Europa hace mucho tiempo.

Ahora, un grupo de expertos, analizando información obtenida de la sonda espacial Galileo, han podido hallar bloques de hielo sobre la superfice de Europa que sugiere una interacción importante entre la capa de hielo y un lago debajo de su superficie.

De acuerdo con Britney Schmidt, la directora de este estudio que aparece publicado en la revista Nature, esto podría significar que nutrientes y energía se están moviendo entre este océano y la capa de hielo de Europa.

Schmidt también ha comentado que “una opinión que prevalece en la comunidad científica es que si la capa de hielo es delgada, esto sería muy malo para la biología de esta luna. Esto podría significar que en realidad la superficie no se está comunicando con este probable océano”. Dijo, además, que “ahora, estamos viendo evidencias de que es una capa delgada de hielo que se puede mezclar vigorosamente y es una nueva evidencia de la presencia de gigantes oceános poco profundos. Esto podría hacer a Europa y sus oceános más habitables”.

Para llegar a esta conclusión, Schmidt y su equipo analizaron los llamados “terrenos caóticos”, que son áreas obscuras e irregulares en la superficie de Europa.

De acuerdo con la revista TIME, y con los resúmenes de la investigación que han aparecido publicados, este equipo de investigadores creó modelos basados en la formación de terrenos similares en la Tierra -volcanes subglaciales y témpanos de hielo- para determinar cómo el caos del terreno que se aprecia en el satélite Europa pudo haberse generado.

Mientras que estos científicos confían en sus descubrimientos, la NASA ha dicho que la única forma de estar completamente seguros de esto, será enviando una sonda a explorar estos témpanos de hielo. Pero, la revista Wire ha dicho que esto no sucederá en el futuro cercano porque enviar una nave para aterrizar en estos témpanos de hielo le costaría a la NASA unos 4 milones de dólares.

Traducción de Julio García.

Fuente: “Scientists find evidence of lakes on Jupiter´s moon”.

La Luna se está encogiendo: ¿afectará a la Tierra?

La Luna / Fuente: http://www.scrapetv.com

Según revelan nuevos estudios realizados por la NASA, la Luna está sufriendo un proceso de encogimiento producto de un enfriamiento interno. Su radio se ha reducido 100 metros y, como consecuencia de ello, dentro de la superficie de nuestro satélite natural se están produciendo fallas geológicas nunca antes vistas con anterioridad. Para hablarnos de este nuevo fenómeno, que mantiene intrigados a muchos estudiosos del tema, platicamos en un enlace telefónico con el Dr. Daniel Flores Gutiérrez, quien es investigador del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

 

> Un resumen con las noticias más importantes de ciencia y tecnología de la semana, donde hablamos de la muerte de Mandelbrot (padre de la teoría de los fractales), sobre la influencia genética del padre sobre los hijos en cuanto a desarrollar obesidad y otras enfermedades relacionadas y las cifras de cuántos usuarios de internet hay hoy en el mundo, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones:

 

> Y en nuestra reseña bibliográfica platicamos sobre el libro Los objetos fractales de Benoit Mandelbrot: