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La función de onda de la mecánica cuántica es un estado real, afirma estudio

 Una nueva investigación afirma demostrar matemáticamente que la función de onda, aquella en la que se fundamenta la mecánica cuántica, es real.

El documento, que es considerado por algunos como uno de los más importantes que se hayan escrito desde la fundación de la mecánica cuántica hace décadas, fue finalmente publicado la semana pasada en la revista Nature Physics. Y en éste artículo los autores afirman que las matemáticas no dejan ninguna duda de que la función de onda no solamente es una herramienta estadística sino también un estado real y objetivo de un sistema cuántico. “Las personas se han sentido conectadas emocionalmente con aquellas posiciones que defienden con argumentos vagos”, dice Jonathan Barret, uno de los autores, y quien además trabaja como físico en la Universidad de Londres. “ Por eso es mejor tener un teorema”,

Afortunadamente los autores de este trabajo tienen a algunos “pesos pesados” de su lado ya que su punto de vista, en alguna ocasión, fue compartido por el físico austriaco y uno de los pioneros de la mecánica-cuántica: Erwin Schrödinger, quien propuso en su famoso experimento mental que un gato mecánico-cuántico podía estar vivo y muerto al mismo tiempo. Pero otros físicos, como Albert Einstein, favorecieron el punto de vista opuesto: que la función de onda refleja el conocimiento parcial que un experimentador tiene sobre un sistema. En ésta interpretación, el gato también está muerto y vivo, pero el investigador no sabe en cual de los dos estados se encuentra. Ésta interpretación epistémica,  arguyen muchos físicos y filósofos, explica mejor el fenómeno del colapso de la función de onda en donde el estado cuántico cambia a partir de las mediciones que hacemos de él.

Por otro lado, Barett y sus colegas han seguido la línea de investigación que sobre el tema hizo el físico John Bell quien, en 1964, probó que la mecánica cuántica tiene otra implicación que va en contra de la intuición:  y es que, según él, las medidas de una partícula pueden influir en el estado de otra (aún si ésta partícula se encuentra lejos) y que dicha influencia se ejerce a velocidades mayores que la velocidad de la luz. Y lo que pretendía Bell con su teorema era demostrar que, aquellas teorías que no permiten que las influencias entre una partícula y otra se transmitan más rápido que la velocidad de la luz, son incapaces de reproducir las predicciones de la mecánica cuántica. De forma similar, el teorema propuesto por Barett y sus colegas muestran que las teorías que tratan a la función de onda en términos de ausencia de conocimiento del estado físico de un sistema, también fallan a la hora de reproducir esas predicciones. Y teniendo en cuenta lo bien que está confirmada la mecánica cuántica, el teorema de Barett sugiere que dichas teorías epistémicas (las que han sido postuladas antes de su teorema) son incorrectas. “Espero que el teorema que hemos formulado mi equipo y yo tome su lugar junto al teorema de Bell”, afirma.

Basado en la realidad.

Si partimos del hecho de que si la función de onda simplemente refleja la incertidumbre del experimentador, entonces diferentes funciones de onda podrían representar la misma realidad subyacente, afirma Terry Rudolph, uno de los autores de la investigación y físico en el Imperial College de Londres. Rudolph pone como ejemplo un dado que está preparado para dar números pares con una probabilidad de 1/3 de obtener 2, 4 o 6; o números primos, con una probabilidad de 1/3 de obtener 2, 3 y 5. El estado real 2 puede ser producido también mediante cualquier método preparado de tal manera que en la misma realidad subyazcan dos modelos probabilísticos diferentes. Los autores muestran, sin embargo, que la misma realidad no puede sostener diferentes estados cuánticos.

Su teorema, sin embargo, depende de una hipótesis polémica que afirma que los sistemas cuánticos poseen un objetivo subyacente al estado físico. Christopher Fuchs, un físico del Instituto Permiter en Waterloo, Canada, quien ha trabajado en el desarrollo de una interpretación epistémica de la mecánica cuántica, afirma que él ha estado evitando las interpretaciones que los autores excluyen y dice que la “función de onda podría representar la ignorancia de los experimentadores sobre los resultados de las mediciones en lugar de que ésta función de onda sea parte de la realidad física subyacente. El nuevo teorema no lo descarta”.

Sin embargo, Matt Leifer, físico del College de Londres, quien trabaja en información cuántica, afirma que el nuevo teorema de Barett aborda una importante cuestión de una forma clara y simple. También dice que podría ser tan útil como el teorema de Bell, el cual tiene aplicaciones en campos como la teoría de la información cuántica y en la criptografía. “Nadie ha pensado en si tiene un uso práctico, pero no me sorprendería que lo hiciera”, dice.

Debido a que es incompatible con la mecánica cuántica, el teorema de Barett saca a la luz una pregunta muy profunda: ¿Podría la mecánica cuántica ser incorrecta? Todo el mundo asume que reina a sus anchas y que es imposible bajarla de su trono, pero siempre existe alguna posibilidad de que pueda ser revocada. Para aborard esto, Barett se encuentra trabajando con otros investigadores para comprobar las predicciones que difieren entre la teoría y las cuentas epistémicas y si entran en conflicto. “No esperamos que la mecánica cuántica no supere esta prueba, pero debemos seguir haciéndolo”, dice.

TRADUCCIÓN Y EDICIÓN de Julio García.

FUENTE: Nature.com

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Cómo la física cuántica puede hacer “La Matrix” más eficiente

Las simulaciones cuánticas necesitan guardar menos información para predecir el futuro que las simulaciones clásicas. El hallazgo se aplica para el fenómeno descrito como proceso estocástico /Fuente: http://www.physorg.com

Investigadores de la Universidad Nacional de Singapur y de Bristol en Inglaterra han descubierto una nueva manera en la cual los ordenadores basados en computación cuántica podrían vencer el desempeño de aquellos que están basados en procesar la información de forma clásica. Una forma más sencilla de comprender esto es imaginar una simulación de la realidad como una Matrix: si se quiere simular la realidad a través de un ordenador cuántico, se requerirá una menor cantidad de memoria que si esta misma simulación se hiciera en un ordenador clásico. La investigación también alude a una nueva forma de investigar si una teoría más profunda podría ocultarse debajo de la teoría cuántica.

El hallazgo emerge también de una consideración fundamental respecto a cuánta información es necearia para predecir el futuro, de tal suerte que los investigadores que participaron (Mile Gu, Elizabeth Rieper y Vlatko Vedral) se basaron en la simulación de procesos estocásticos que se basan en la premisa de que existen varios resultados posibles para un mismo procedimiento y donde cada uno ocurre con una probabilidad calculable. De hecho muchos fenómenos como los valores en los mercados bursátiles o la difusión de los gases, pueden ser modelados como procesos estocásticos.

La menor cantidad de información requerida para simular un proceso estocástico dado es un tópico significativo de estudio en el campo de la complejidad cuántica que, en literatura científica, se le conoce como complejidad estadística.

Los investigadores saben cómo calcular la cantidad de información transferida de manera inherente en un proceso estocástico. Teóricamente, esto establece el volumen más bajo de información requerido para simular el proceso. En realidad, sin embargo, simulaciones clásicas de procesos estocásticos requieren más capacidad de almacenamiento.

De hecho, también pudieron comprobar que las simulaciones cuánticas necesitan guardar menos información que los simuladores clásicos, esto se debe a que las simulaciones cuánticas pueden codificar información sobre las probabilidades en una superposición, donde 1 bit cuántico de información puede representar más que 1 bit clásico.

Lo que ha sorprendido a los investigadores es que las simulaciones cuánticas realizadas no han sido tan eficientes como podrían ser, ya que han necesitado guardar más información que la que el proceso realmente necesita.

Esto sugiere también que la teoría cuántica no ha podido ser optimizada. “Lo que es facinante para nosotros es que sigue existiendo una brecha y te hace pensar que quizá exista una nueva manera de concebir una nueva teoría que vaya más allá de de la física cuántica”, dijo Vlatko Vedral.

El artículo ha sido publicado, apenas el 27 de Marzo, en la revista Nature

TRADUCCIÓN Y EDICIÓN de Julio García.

FUENTE: www.physorg.com

Científicos diseñan celdas solares que exceden el límite de captura de luz

Las celdas solares de mayor desempeño son aquellas que son lo suficientemente gruesas para absorber la luz de todo el espectro solar, mientras que las celdas más baratas son delgadas debido a que requieren una menor cantidad de materiales para su construcción (también son más baratas).

Y en un intento por combinar lo mejor de ambos mundos (celdas delgadas que absorban una mayor cantidad de luz y que sean a su vez más baratas), un equipo de científicos ha esbozado los primeros diseños de celdas solares que puedan absorber la luz de todo el espectro con materiales que apenas alcanzan los 10 nanómetros de espesor. El nanómetro es la unidad de longitud que equivale a una millonésima parte de un metro.

El nuevo enfoque de diseño, que permitiría reducir los costos en la fabricación de las celdas, requiere la superación del límite termodinámico de la cantidad de luz que se puede atrapar y el cual fué propuesto desde los años 80.

Los científicos Dennis Callahan, Jeremy Munday y Harry Atwater del Instituto de Tecnología de California, han reportado el nuevo método de atrapar luz más allá del límite convencional en el más reciente número de la revista Nano Letters.

Para superar el límite de absorción, es necesario incrementar la densidad de los estados ópticos de los semiconductores, como el silicio.

Para superar el límite de absorción, es necesario incrementar la densidad de los estados ópticos de los semiconductores, como el silicio.

Su trabajo se centra en un estudio publicado en 1982 que propone un límite termodinámico sobre qué cantidad del rango de longitud de onda óptico puede ser absorbido por las placas de los semiconductores. El límite requiere que estos materiales sean lo menos grueso posible para que así puedan absorber la luz de todo el espectro solar. Como resultado, los semiconductores de celdas solares de hoy están generalmente diseñados con gruesas capas absorbentes con el fin de atrapar la mayor cantidad de sol posible, que puede ser costoso y complicado de fabricar.

Análisis anteriores sobre el límite de luz que se puede atrapar (el cual suele ser llamado también como el límite de rayos ópticos) ha mostrado que algunas celdas solares tienen la capacidad de exceder dicho límite tomando ventaja de las interacciones de las ondas y, a pesar de que los investigadores han explicado teóricamente cómo es que esto puede suceder en casos aislados y particulares, no existe actualmente una explicación general que pueda ser extendida a la amplia variedad de propuestas que existen para sobrepasar el límite mencionado.

Ahora, los científicos del Instituto de Tecnología de California, han propuesto que la clave para superar el límite se encuentra en lograr incrementar la densidad de los estados ópticos de los semiconductores. Porque cada uno de estos estados pueden aceptar luz de un cierto tipo de longitud de onda y teniendo más de estos estados es posible entonces aumentar la cantidad de luz que un material puede absorber.

“No está muy claro cómo pensar y diseñar celdas solares que potencialmente puedan exceder el límite… todo lo que puedes hacer es pensar una forma de incrementar la densidad de los estados ópticos y luego rellenar o poblar estos estados. Hay un montón de herramientas y métodos que han sido diseñados para incrementar la densidad de los estados ópticos para otras áreas de investigación, como por ejemplo para comunicación y óptica cuántica. Pero ahora los investigadores de celdas solares han tomado esta idea y la han puesto en el contexto apropiado con la ayuda de nuestro trabajo. También, si alguien está trabajando con un tipo en particular de celdas solares, ahora debe ser claro si tiene el potencial de exceder (o no) el límite previo”, ha dicho Denis Callahan.

El espectro solar se compone de las ondas de luz que el Sol emite en diferentes longitudes de onda. Dicha longitud define a su vez la energía de una onda. Entre más energética es una onda, menor longitud tendrá, y entonces la luz se tornará azulada. Y si, por el contrario, la onda es más larga, menor energía tendrá, y se verá rojiza.

Los investigadores demostraron también que cualquier material semiconductor puede exceder el límite para absorber luz (mencionado en párrafos anteriores) cuando la densidad local de los estados ópticos (LDOS) de sus capas de absorción exceden la mayor parte de los estados ópticos de los materiales semiconductores. También mostraron que mejorando la densidad local de los estados ópticos (LDOS) -los estados ópticos absorben la luz- hacia un nivel necesario para absorber un 99,9% del espectro solar , es factible aún para semiconductores tan delgados que vayan de los 10 a los 100 nanómetros. Y esto resulta más que novedoso si lo comparamos con las capas que utilizan los semiconductores actuales y que se comercializan en el mercado.

Callahan ha comentado también que “nuestros resultados sugieren que si se puede diseñar el entorno electromagnético de la forma correcta, puede ser posible que podamos ir a capas tan delgadas que puedan llegar a los 10 nanómetros. Es sólo cuestión de cómo diseñarlos de manera correcta. Esto es ciértamente un reto, pero es algo en lo que actualmente estamos pensando”.

También ha mencionado que “una celda solar de 10 nanómetros es probable que sea impráctica por otras razones como la necesidad de crear muchas capas, recombinación de superficies, efectos cuánticos, etc, pero su creación sígue siendo una posibilidad real”.

Por último ha dicho que “actualmente estamos intentando encontar maneras de diseñar e incrementar la densidad de los estados ópticos pero con un diseño práctico de celdas solares. Ésta es una tarea complicada para materiales de alto índice como el silicón, pero estamos analizando muchas posibilidades y éstas prometen”.

Traducción y edición de Julio García. 

Fuente: www.physorg.com 

El ordenador cuántico permite una perfecta y segura computación en la nube

Por primera vez, un grupo de investigadores han tenido éxito al combinar el poder de la computación cuántica con la seguridad que ofrece la criptografía cuántica y han mostrado que es posible lograr una perfecta y segura “nube” utilizando los principios de la mecánica cuántica.

Ellos han realizado una demostración experimiental de la computación cuántica en donde la entrada (el procesamiento de datos) y la salida siguen siendo desconocidos para la computación cuántica. El equipo internacional de investigadores publicarán los resultados del experimiento llevados a cabo por el Centro de Ciencia Cuántica de Viena y el Instituto de Óptica Cuántica e Información Cuántica, en el próximo número de la revista Science.

Se espera que las computadoras cuánticas jueguen un importante rol en lo que respecta al futuro del procesamiento de la información, desde que se sabe que pueden superar a las computadoras clásicas en muchas tareas.

Considerando los retos inherentes para construir dispositivos cuánticos, es concebible que el futuro en las capacidades de computación cuántica existan en pocos centros especializados alrededor del mundo: algo muy parecido a lo que sucede hoy en día con los super ordenadores, que su accesibilidad al gran público es prácticamente nula.

El entrelazamiento cuántico es una propiedad predicha por Einstein en 1935 que afirma que los estados cuánticos de dos o más objetos se deben describir haciendo referencia a los estados cuánticos de todos los objetos del sistema.

El entrelazamiento cuántico es una propiedad predicha por Einstein en 1935 que afirma que los estados cuánticos de dos o más objetos se deben describir haciendo referencia a los estados cuánticos de todos los objetos del sistema.

Los usuarios podrían interactuar entonces con aquellos centros especializados instalados alrededor del mundo con el fin de que éstos centros procesen los datos de forma cuántica. El escenario podría ser parecido a lo que sucede actualmente con la llamada “computación en la nube”, donde servidores remotos centrales son utilizados para almacenar y procesar datos. El reto obvio es que la computación en la nube se globalice y sobre todo hacerla segura, haciendo que la información se transfiera de forma segura.

Ésta última investigación, a la que nos hemos referido en párrafos anteriores, revela que la computación cuántica puede proporcionar una respuesta a ese reto. “La física cuántica resuleve uno de los retos en computación distributiva, ya que puede preservar la privacidad de los datos cuando los usuarios interactúan con centros de computación remota”, ha dicho Stefanie Bars, quien ha encabezado el estudio.

Éste nuevo avance permite la delegación de una computadora cuántica de un usuario que no posee ningún poder de computación cuántica a un servidor, mientras se garantiza que la información que el usuario ha enviado permanezca en perfecta privacidad. El servidor cuántico lleva a cabo cálculos, pero ésto no significa que averigue lo que en realidad está realizando: una función que no es alcanzable en el mundo clásico.

Los científicos que han investigado en el grupo de Viena han demostrado el concepto de “ceguera en la computación cuántica” a través de un experimento: ellos llevaron a cabo el primer experimento cuántico donde los datos de los usuarios permanecieron perfectamente encriptados. La demostración experimental utiliza fotones (partículas de luz) para codificar la información. Los sistemas fotónicos son adecuados para la tarea, porque las operaciones cuánticas pueden ser llevadas a cabo en ellos, y pueden ser transmitidas a grandes distancias.

Los fotones son las partículas que transportan la luz. Su utilización en computación cuántica es fundamental ya que se pueden ser transmitidos a grandes distancias.

Los fotones son las partículas que transportan la luz. Su utilización en computación cuántica es fundamental ya que pueden ser transmitidos a grandes distancias.

El proceso funciona de la siguiente manera: los usuarios preparan los quibits -las unidades fundamentales de las computadoras cuánticas (en un estado que únicamente es conocido por ellos)- y luego envían éstos quibits a una computadora cuántica que se encuentra en otro sitio. Entonces la computadora cuántica realiza un entrelazamiento de los quibits de acuerdo con un esquema estándar: ya preestablecido. El procesamiento de la información cuántica está implementado por la simple medición de los qubits y es entonces cuando las mediciones realizadas en la computadora del usuario en un estado dado son enviadas a un servidor cuántico. Finalmente, los resultados de la computación son enviados de vuelta al usuario quien interpreta y utiliza los resultados de dicha computación.

Aún si el ordenador cuántico o un espía tratara de leer los qubits, no podrían obtener nigún tipo de información útil sin saber el estado inicial, ya que tanto el ordenador cuántico, como los usuarios, están completamente ciegos respecto al contenido de la información.

Traducción de Julio García.

Fuente:  www.physorg.com