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Nuevas pistas sobre la materia oscura podrían proporcionar una nueva visión del universo temprano

Simulaciones de cómo las ondas de radio están distribuidas en el espacio podrán ayudar a confirmar ideas sobre la materia oscura y el universo temprano /Fuente: http://www.bbc.co.uk

Los investigadores han logrado vislumbrar el Universo recién nacido mediante la descodificación de las primeras ondas de luz que salieron cuando éste se formó.

Han señalado que esto se ha logrado gracias a la captura de ondas de radio de 21 centímetros provenientes del espacio.

El truco consistió en mostrar las diferencias entre aquellas ondas de radio de 21 cm provenientes de nuestra de galaxia con aquellas ondas provenientes de fuentes lejanas y antiguas.

El hecho de que la materia oscura se movía mas deprisa que la materia ordinaria en las edades tempranas del universo ha ayudado a amplificar las señales distantes.

Esto podría ayudar a echar un vistazo al Universo cuando tenía el 1% de su edad actual.

Los científicos revelaron por primera vez sus resultados, el pasado lunes, a través de simulaciones por computadora en 3ª dimensión durante una conferencia organizada por la Universidad John Moores de Liverpool.

El récord actual para el objeto más viejo jamás descubierto es una galaxia de nombre UDFy-38135539, vista en imagen óptica y capturada por el Telescopio Espacial Hubble. Su luz escapó hace mas de 13 mil millones de años cuando el Universo ya se encontraba en un estado joven (de unos 700 millones de años).

Reproducción artística de la galaxia UDFy-38135539 /Fuente: http://msnbcmedia.msn.com/

Los científicos midieron esta distancia con el corrimiento hacia el rojo de una fuente de luz ya predeterminada y que es una medida que indica cuánto una fuente de luz se alarga en función de cuánto se aleja de nosotros debido a la permanente expansión del universo.

UDFy-38135539 tiene un corrimiento hacia el rojo del 8,55, pero, con el nuevo trabajo, se buscará observar estrellas y galaxias que tengan corrimiento hacia el rojo de 20.

De cualquier manera, si funciona, el punto de vista será puramente estadístico ya que actualmente los astrónomos no pueden observar ni estrellas ni galaxias individualmente, pero, en cambio, sí son capaces de estimar cuántos objetos y de qué tamaño existían en aquellas edades tempranas del universo.

Pero en lugar de ver solamente los objetos más grandes y brillantes, como los estudios que se realizan típicamente con telescopios ópticos como el Hubble, ahora se podrán apreciar halos galácticos de una millonésima de tamaño, es decir, más pequeños que la masa del halo que forma parte de la Vía Láctea.

doppler, efecto,

El efecto Doppler es la descripción que se hace del llamado corrimiento hacia el rojo. Cuando una estrella o una galaxia se aleja de nosotros, sus ondas tienden a hacerse más largas y menos energéticas (de allí el tono rojizo que adquieren) mientras que cuando alguno de estos se acerca su longitud de onda se hace más corta, y su vez más energética, adquiriendo tonalidades azules. El mismo fenómeno se hace evidente cuando un vehículo se aleja de nosotros (el sonido se hace más grave y las ondas se hacen más largas) y se vuelve más agudo conforme más se acerca a nosotros y las ondas se hacen más cortas. /Imagen: http://sobrecolores.blogspot.mx

“Son galaxias muy pequeñas que se encuentran muy alejadas por lo que es completamente imposible observarlas individualmente con cualquier telescopio en las próximas décadas”, afirmó Rennan Barkana de la Universidad de Tel Aviv y coautor del estudio.

“Es por esto por lo que esta investigación es muy interesante: porque representa una detección indirecta de toda la población de estas galaxias, y sería una clara confirmación de que estas galaxias están allí”.

Materiales obscuros.

Las ondas de radio de 21 cm surgen por cambios entre los átomos de hidrógeno, el elemento más abundante del universo y¡ el que nos puede decir muchas cosas sobre las edades tempranas del universo antes de que se formaran los elementos químicos pesados (los que surgen a partir de la fusión del hidrógeno con el helio en el interior de los astros).

Una idea clave se encuentra en las diferencias de los límites de velocidad entre la materia oscura y la materia visible en el universo temprano.

El universo temprano fue adquiriendo su forma actual por la presión de las ondas (como las ondas del sonido) creadas como consecuencia del Big Bang. Así como las moléculas de aire cambian de lugar por los sonidos, éstas ondas llevan y distribuyen la materia visible en patrones regulares que afortunadamente los astrónomos pueden observar.

Radiotelescopios que funcionan en frecuencias bajas como el arreglo de antenas de Murchinson, podrían ayudar a detectar ondas en longitudes de onda de 21cm. /Imagen: http://www.icrar.org/

La distribución de materia oscura y materia ordinaria en el universo temprano cambiaron justo donde la materia -mayoritariamente hidrógeno- comenzó a transformarse en elementos cada vez más pesados. Eso se tradujo, a su vez, en un cambió del tipo de emisión que pasó a ser de 21 cm.

En promedio, sobre el cielo, debe de haber una gran variación en la señal de lo que podemos observar localmente a lo que podemos observar en el espacio, y el nuevo trabajo de investigación revela que dicha señal, calentada por la radiación de rayos X en aquellos primeros años, hace que la función estadística (los cambios en estas fluctuaciones) sean más fáciles de detectar.

El profesor Barkana dijo también que, a pesar de que actualmente no existen radiotelescopios diseñados para capturar estas ondas de 21cm, muchos de estos instrumentos se encuentran actualmente en construcción.

“Hasta ahora nadie ha tenido el estímulo suficiente para construir radiotelescopios optimizados para detectar longitudes de onda de 21cm o que capten un corrimiento hacia el rojo de 20.

TRADUCCIÓN Y EDICIÓN de Julio García.

FUENTE: BBC

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¿Por qué el cielo es negro?: la paradoja de Olbers

por Julio García.

Uno de los tantos misterios que hoy quedan pendientes por resolver para la física y la astronomía tiene que ver con la estructura y dimensión del universo, con si éste es infinito o no. En 1826 un médico y astrónomo alemán, Heinrich Olbers, se planteó una interrogante interesantísima: ¿Por qué vemos el universo tan negro si existe un infinito número de estrellas para iluminarlo?,  ¿no deberían nuestros cielos ser más bien brillantes y no obscuros?

A este planteamiento que conlleva a cuestionar inevitablemente la naturaleza y la estructura del universo se le conoce como la Paradoja de Olbers (en honor de este astrónomo), la cual ha tratado de ser respondida en forma lógica, con un sustento empírico, por gente experimentada en la materia, de tal suerte que existen muchas explicaciones para tratar de responder a lo que dijo en su momento este notable científico alemán.

Entre las hipótesis y premisas que se han planteado para encontrar una respuesta a la negritud de nuestro universo, podemos mencionar las siguientes:

1. Hay mucho polvo que impide ver estrellas distantes. Afirmación resulta errónea ya que el polvo que existe entre las estrellas, el polvo interestelar producido por explosiones, también absorbe y emite energía en longitudes de onda específicas, por tanto, sí recibimos luz proveniente de estrellas muy distantes.

2. El universo posee un finito número de estrellas. Ésta afirmación resulta cierta. El universo posee una cantidad determinada y por tanto finita de estrellas, calculada en miles de millones, pero este escenario resultaría cierto únicamente si nuestro universo fuese estático e invariable. En un universo de este tipo, el número total de estrellas podrían iluminar nuestro firmamento sin restricción alguna. Sin embargo, esta premisa también es errónea porque el universo tiende a expandirse.

3. La distribución de las estrellas no es uniforme. Ésta ha sido una hipótesis que está basada en la teoría de los fractales de Mandelbrot, donde se piensa, más no ha sido comprobado experimentalmente, que existen regiones del universo donde las estrellas forman conglomerados, como racimos, desarrollándose a manera de fractales y dejando espacios vacíos entre dichos cúmulos.

4. El universo se expande y, por tanto, la energía luminosa proveniente de estrellas distantes disminuye con la distancia produciendo un corrimiento hacia el rojo del espectro electromagnético. Esta hipótesis ha sido verificada en la realidad gracias a los descubrimientos del astrónomo Edwin Hubble, quien en 1929 demostró que las galaxias se alejan unas de otras, probando con esto que el universo se expande desde el momento de la gran explosión: su nacimiento, hace aproximadamente 14,500 millones de años.

5. El universo es bastante joven y por lo tanto la luz de estrellas distantes aún no ha llegado hasta nosotros. Esta hipótesis es bastante plausible ya que, si los fotones de luz, y en general toda la información que proviene de estrellas y galaxias distantes nos llega retrasada, como en verdad sucede porque la luz viaja a 300,000 kilómetros por segundo (que es un número finito y limitado) entonces no hemos recibido aún información lumínica proveniente de estas regiones distantes, por tanto, el universo se aprecia negro no solamente por el hecho de que se esté expandiendo y la luz de las regiones más distantes nos llegue de manera más débil, casi imperceptible, ya que, como sucede con la fuerza de gravedad, los fotones de luz van perdiendo energía en función del cuadrado de la distancia; sino también por la propia naturaleza de la luz que tiende a desplazarse por el espacio a una velocidad finita. Por tanto, las dos últimas hipótesis mencionadas aquí son las que con mayor medida podrían explicar por qué los cielos son tan negros.

La paradoja de Olbers nos invita a reflexionar también sobre la naturaleza del universo, a deducir que éste es finito (tuvo un principio y tendrá un final), y probablemente lo más importante: que se expande por igual hacia todas las direcciones (la prueba más directa de ello viene no solamente de la expansión de las galaxias sino también del descubrimiento de la radiación de fondo de microondas hallada en 1964 por Arno Penzias y Robert Wilson por casualidad).

En definitiva, si nuestro universo fuese realmente inmutable e infinito, como se concebía en los siglos XVIII y XIX, y mucho antes, entonces sí no podríamos distinguir entre el día y la noche y probablemente también quedaríamos cegados por la cantidad de radiación que recibiríamos. ¿O se imaginan ustedes como podría ser la vida de esa manera? Tal vez nunca podríamos conciliar el sueño y los procesos biológicos y químicos de todos los seres vivos serían completamente diferentes a como los conocemos. Solamente la ciencia ficción lo puede saber.

Los colores de la luz y el sonido: el efecto Doppler

por Julio García.

Una de las interrogantes que hoy en día nos seguimos planteando con asombro es ¿por qué la luz tiene colores y no es puramente blanca como por lo regular creemos? Las primeras ideas para contestar a esta pregunta se remontan a las investigaciones que realizó Isaac Newton, sobre la naturaleza de la luz, en
1670, cuando, mediante un prisma triangular, “descompuso” un haz de luz solar en varios colores, provocando un efecto óptico parecido a cuando vemos un arcoíris en una tarde lluviosa. Este fenómeno físico es conocido como dispersiónrefractiva, y sucede cuando la luz blanca, que representa la suma de todos los colores, es desviada por un objeto determinado: puede ser un prisma, las gotas de lluvia que se interponen entre los rayos del Sol y nuestra retina, las nubes cargadas de polvo en una puesta de Sol en un día caluroso, o bien cualquier objeto que tenga la capacidad para mostrarnos cómo son los colores de la luz, como una lupa o un vaso de cristal colocado estratégicamente para obtener este efecto.

Si Newton le mostró al mundo que la luz blanca puede descomponerse en una gama de colores que va, por un lado, del blanco al azul y del blanco al rojo, todavía queda responder a la interrogante de ¿por qué la luz tiene esos colores? Una de las primeras respuestas la planteó más de doscientos años después del fallecimiento de Newton, el físico alemán Christian Doppler, quien en 1842, en su trabajo traducido al inglés On the coloured ligth of the binary stars and some others stars of the heavens, propuso que los colores de la luz son consecuencia de un fenómeno muy similar al que sucede con las ondas del sonido cuando éstas se acercan o se alejan de un punto de referencia determinado. Doppler estabecía con esto que, además, la luz está formada por ondas, que tienen una naturaleza electromagnética, al igual que las ondas sonoras. ¿Pero cómo podemosestablecer en términos físicos este paralelismo entre ondas de luz y ondas de sonido?

El escenario es fácilmente imaginable y lo podemos demostrar nosotros mismos a través de nuestra experiencia cotidiana: si son un tanto curiosos, les recomiendo que cuando vayan en carretera detengan su vehículo y bajen de él. A continuación sitúense al pie del camino y esperen a que pase un coche que, seguramente, irá a alta velocidad. A continuación pongan atención al sonido que producirá el motor del vehículo y verán que éste experimentará notables cambios cuando el vehículo en cuestión se acerque al punto donde están ustedes y cuando se aleje. Cuando el vehículo se acerca, el sonido producido por el motor se tornará un poco más agudo, mientras que, cuando se aleja, éste se tornará más grave. ¿Pero a qué se deben estos cambios tan repentinos en el tono del sonido si el vehículo no ha cambiado de motor en su trayecto? La respuesta tiene que ver con el hecho de que, cuando el vehículo se acerca a nosotros, las ondas sonoras que emite el motor son más cortas que cuando se aleja y cuando las ondas son más cortas, por consiguiente emiten un sonido más agudo debido a que su longitud se reduce. En cambio, cuando el vehículo se aleja del punto de referencia (que somos nosotros) entonces la longitud de dichas ondas se hace más largo provocando que el sonido, entonces, se torne más grave para nuestros oídos.

Ahora bien, pese a que la luz y el sonido se propagan por el espacio de manera distinta, ya que la luz no requiere de un medio como el sonido que lo hace a través del aire, ambos comparten algo en común: una naturaleza ondulatoria de la cual quedaron intrigados tanto Newton como Doppler, en el sentido de que, el ejemplo de la carretera, puede servir perfectamente para representar no solamente el comportamiento ondulatorio del sonido, sino también el de la luz, y no solo eso, sino comprender también porqué la luz tiene colores. ¿Por qué? Porque si en nuestro ejemplo cambiásemos sonido por luz, y si en el cofre de aquel vehículo estuviese instalado un reflector capaz de generar varios watts de potencia, y si tuviésemos además un aparato sofisticado que nos permitiese percatarnos de lo que sucede, ya que nuestros ojos solamente son capaces de “ver” en determinadas frecuencias, observaríamos que cuando el coche se acerca nuevamente a nosotros, la luz proveniente del reflector instalado en el cofre se tornaría azul, mientras que, cuando el coche se alejase nuevamente de nosotros, entonces se tornaría roja.

Este fenómeno sucede porque, al igual que con las ondas sonoras, cuando las
ondas lumínicas se comprimen hacia un punto de referencia, la longitud de onda
se torna más corta, posee por consiguiente más cantidad de energía, y por tanto, tiende a los colores azules. En cambio, cuando las ondas lumínicas se alejan del
punto de referencia, la longitud de onda se hace más larga, lo cual provoca una
pérdida de energía que se traducirá en un color rojo. En suma, cuando las ondas
lumínicas son más cortas, paradójicamente tienen mayor energía y serán azules, y viceversa: mayor longitud de onda se traducirá en una menor cantidad de energía y al final obtendremos tonos de luz más rojos. Por lo tanto, comprender el comportamiento de la luz a través de los cambios que experimenta en la longitud de onda, es entender al mismo tiempo por qué razón ésta se puede observar a partir de varios colores que son consecuencia, como ya mencionábamos, de la refracción de la luz blanca cuando pasa por un objeto determinado.

A este efecto físico, que se encuentra en la naturaleza de la luz y del sonido también, se le conoce como efecto Doppler y es utilizado en muchas áreas de la ciencia como la medicina (para obtener ultrasonidos que traducen información sonora en información visual para dar un diagnóstico del estado del feto), en astronomía (para determinar la distancia a la que se encuentran estrellas y galaxias o para conocer la edad del universo), en física (para ocuparnos de la naturaleza ondulatoria de la luz que, posteriormente, gracias a los descubrimientos de Planck, se habla de una naturaleza corpuscular de la luz y que fue el parteaguas para el nacimiento de la física cuántica), y en la aeronáutica civil y militar (para detectar, a través de radares, la posición de un avión o de un misil en el aire), solo por mencionar algunas aplicaciones.

En definitiva, comprender la naturaleza de la luz significa adentrarnos a un conocimiento más profundo de la física como lo hicieron aquellos hombres que dieron su vida por el entendimiento de estos fenómenos que, aún hoy en día, nos deben de seguir causando asombro.