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El ordenador cuántico permite una perfecta y segura computación en la nube

Por primera vez, un grupo de investigadores han tenido éxito al combinar el poder de la computación cuántica con la seguridad que ofrece la criptografía cuántica y han mostrado que es posible lograr una perfecta y segura “nube” utilizando los principios de la mecánica cuántica.

Ellos han realizado una demostración experimiental de la computación cuántica en donde la entrada (el procesamiento de datos) y la salida siguen siendo desconocidos para la computación cuántica. El equipo internacional de investigadores publicarán los resultados del experimiento llevados a cabo por el Centro de Ciencia Cuántica de Viena y el Instituto de Óptica Cuántica e Información Cuántica, en el próximo número de la revista Science.

Se espera que las computadoras cuánticas jueguen un importante rol en lo que respecta al futuro del procesamiento de la información, desde que se sabe que pueden superar a las computadoras clásicas en muchas tareas.

Considerando los retos inherentes para construir dispositivos cuánticos, es concebible que el futuro en las capacidades de computación cuántica existan en pocos centros especializados alrededor del mundo: algo muy parecido a lo que sucede hoy en día con los super ordenadores, que su accesibilidad al gran público es prácticamente nula.

El entrelazamiento cuántico es una propiedad predicha por Einstein en 1935 que afirma que los estados cuánticos de dos o más objetos se deben describir haciendo referencia a los estados cuánticos de todos los objetos del sistema.

El entrelazamiento cuántico es una propiedad predicha por Einstein en 1935 que afirma que los estados cuánticos de dos o más objetos se deben describir haciendo referencia a los estados cuánticos de todos los objetos del sistema.

Los usuarios podrían interactuar entonces con aquellos centros especializados instalados alrededor del mundo con el fin de que éstos centros procesen los datos de forma cuántica. El escenario podría ser parecido a lo que sucede actualmente con la llamada “computación en la nube”, donde servidores remotos centrales son utilizados para almacenar y procesar datos. El reto obvio es que la computación en la nube se globalice y sobre todo hacerla segura, haciendo que la información se transfiera de forma segura.

Ésta última investigación, a la que nos hemos referido en párrafos anteriores, revela que la computación cuántica puede proporcionar una respuesta a ese reto. “La física cuántica resuleve uno de los retos en computación distributiva, ya que puede preservar la privacidad de los datos cuando los usuarios interactúan con centros de computación remota”, ha dicho Stefanie Bars, quien ha encabezado el estudio.

Éste nuevo avance permite la delegación de una computadora cuántica de un usuario que no posee ningún poder de computación cuántica a un servidor, mientras se garantiza que la información que el usuario ha enviado permanezca en perfecta privacidad. El servidor cuántico lleva a cabo cálculos, pero ésto no significa que averigue lo que en realidad está realizando: una función que no es alcanzable en el mundo clásico.

Los científicos que han investigado en el grupo de Viena han demostrado el concepto de “ceguera en la computación cuántica” a través de un experimento: ellos llevaron a cabo el primer experimento cuántico donde los datos de los usuarios permanecieron perfectamente encriptados. La demostración experimental utiliza fotones (partículas de luz) para codificar la información. Los sistemas fotónicos son adecuados para la tarea, porque las operaciones cuánticas pueden ser llevadas a cabo en ellos, y pueden ser transmitidas a grandes distancias.

Los fotones son las partículas que transportan la luz. Su utilización en computación cuántica es fundamental ya que se pueden ser transmitidos a grandes distancias.

Los fotones son las partículas que transportan la luz. Su utilización en computación cuántica es fundamental ya que pueden ser transmitidos a grandes distancias.

El proceso funciona de la siguiente manera: los usuarios preparan los quibits -las unidades fundamentales de las computadoras cuánticas (en un estado que únicamente es conocido por ellos)- y luego envían éstos quibits a una computadora cuántica que se encuentra en otro sitio. Entonces la computadora cuántica realiza un entrelazamiento de los quibits de acuerdo con un esquema estándar: ya preestablecido. El procesamiento de la información cuántica está implementado por la simple medición de los qubits y es entonces cuando las mediciones realizadas en la computadora del usuario en un estado dado son enviadas a un servidor cuántico. Finalmente, los resultados de la computación son enviados de vuelta al usuario quien interpreta y utiliza los resultados de dicha computación.

Aún si el ordenador cuántico o un espía tratara de leer los qubits, no podrían obtener nigún tipo de información útil sin saber el estado inicial, ya que tanto el ordenador cuántico, como los usuarios, están completamente ciegos respecto al contenido de la información.

Traducción de Julio García.

Fuente:  www.physorg.com

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Un gusano de ordenador roba más de 45,000 cuentas de Facebook

Un gusano de ordenador ha robado 45,000 credenciales de acceso -o passwords- de Facebook, han advertido expertos en seguridad.

Se cree que la información -de acuerdo con la firma de seguridad Seculert- ha sido tomada de las cuentas de Facebook en Inglaterra y Francia.

La culpabilidad de este fallo de seguridad se le atribuye a una bien conocida pieza de malware llamada Ramnit, que ha sido considerada como peligrosa desde 2010 y que previamente ya había comprometido datos de cuentas bancarias.

La última iteración de este gusano había sido descubierta en los laboratorios de la firma de seguridad Seculert. “Nosotros sospechamos que los atacantes detrás de Ramnit están utilizando las credenciales robadas para iniciar sesión en las cuentas de las víctimas y para transmitir ligas maliciosas a sus amigos y en consecuencia magnificando y propagando la presencia del malware, han dicho los investigadores en un blog.

“Adicionalmente, los cibercriminales están tomando ventaja del hecho de que los usuarios tienden a utilizar los mismos passwords en varios servidores para ganar acceso remoto a las redes de las corporaciones”.

Por otro lado, las redes sociales ofrecen jugosas ganancias para los hackers debido al inmenso volúmen de datos que es almacenado en ellos, de tal manera que cada vez más malware está siendo actualizado para afectar a las redes sociales.

“Parece que hackers sofisticados están experimentando cómo reemplazar a la vieja escuela de los gusanos que se transmitían a través de correo electrónico, por una nueva escuela que se centra en crear gusanos para atacar redes sociales, como ha sido demostrado por el ataque a más de 45,000 cuentas de usuarios de Facebook, donde se pudo ver cómo el poder viral de las redes sociales puede ser manipulado para causar daño a individuos e instituciones cuando está en manos equivocadas”, ha dicho Seculert.

De acuerdo con esta empresa, 800,000 ordenadores fueron infectados por Ramnit desde Septiembre hasta finales de Diciembre de 2011.

Por su parte, el Centro de Protección de Malware de Microsoft ha descrito a Ramnit como “un malware de una familia multicomponente que infecta los archivos ejecutables de Windows así como a los archivos HTML… robando información sensible tales como credenciales FTP almacenadas y cookies de los navegadores” En Julio de 2011, la empresa Symantec dio a conocer un reporte donde estimaba que las variantes del gusano Ramnit contabilizaban un 17,3% de todas las infecciones producidas por software malicioso.

Para todos los usuarios de Facebook preocupados de que hayan sido afectados por el gusano, la recomendación es que corran en sus ordenadores un software de antivirus.

Traducción de Julio García.

Fuente: BBC.

El cerebro de las personas que juegan por computadora es diferente de los que no juegan

El cerebro de las personas que regularmente utilizan el ordenador para jugar, difiere de aquellos que juegan infrecuentemente, afirma un investigador.

Concretamente, un estudio en adolescentes mostró que “el centro de la recompensa” en el cerebro, que está ligado con las zona de respuestas que tiene el cerebro a las adicciones y se descubrió que este centro de respuestas es mayor en jugadores regulares.

El reporte, que aparece publicado en Translational Psychiatry, no aclara si los juegos cambian el cerebro de las personas o si, en cambio, las diferencias del cerebro entre los individuos hace que estos jueguen más.

Los expertos afirman que más estudios deben realizarse para encontrar más sentido y profundizar en este importante hallazgo.

Por otro lado, jugar juegos de computadora ha sido relacionado con un rango de efectos que van desde la adicción hasta la mejora en el razonamiento. Esto ha sido descubierto en este estudio donde se han estudiado a 154 personas de 14 años de edad por el número de horas que han jugado a la semana y donde la media de los adolescentes jugaban alrededor de nueve horas a la semana. Aquellos que jugaban más de nueve horas fueron clasificados como jugadores frecuentes y ninguno de ellos fue clasificado como jugador adicto.

En este sentido, el doctor Simone Kuhn, uno de los investigadores que trabaja en Universidad de Ghent en Béligca, ha señalado que el centro de la recompensa del cerebro se activa “usualmente cuando la gente anticipa ambientes positivos o experimenta placer como ganar dinero, cuando tiene sexo o cuando ingiere comida que disfruta”. Esta región está relacionada, también, con la adicción a las drogas.

Para el doctor Luke Clark del departamento de psicología experimental de la Universidad de Cambridge, estos descubrimientos son “realmente provocadores porque están relacionados con las regiones emocionales del cerebro”. Clark también ha comentado que “la pregunta más candente que este estudio no resuleve es si las diferencias estructurales del cerebro se producen por la frecuencia con la que los individuos juegan o si las diferencias en la estructura del cerebro de cada individuo predispone a algunas personas a jugar de forma excesiva”.

En la gente que consume drogas, díce Clark, “es probable que la combinación de los dos procesos suceda” de tal manera que en las personas que han consumido drogas por muchos años, el cerebro se vea afectado por dichas drogas y que también haya personas más sensibles a las mismas.

Traducción de Julio García.

Fuente: “Computer gamers brains differ”.

¿Cuánta información almacenamos los seres humanos? Datos reveladores

por Julio García.

La primera ley de la termodinámica nos dice, en términos generales, que la energía siempre se conserva aunque sufra transformaciones, es decir, que en el universo siempre habrá la misma cantidad de energía aunque esta se transfiera de un sitio a otro, o tome diferentes formas y aspectos. En este sentido, la información pude considerarse una forma de energía. ¿Por qué? Porque gracias a los ordenadores (o computadoras), que utilizan energía eléctrica para funcionar, podemos transformar esa energía en bits de información, que, a su vez, provocarán la generación de más energía cuando estos bits son procesados por otros ordenadores para luego ser interpretados por un ser pensante que tendrá la tarea de comprender, y tal vez, tomar decisiones a partir de lo que interprete de esa información. La toma de decisiones también implica un gasto de energía tanto físico como mental, y donde parte de ésta energía se libera al espacio en forma de calor.

Esta reflexión viene a colación porque un estudio presentado por la Universidad del Sur de California en la revista Science, señala que la cantidad de información que los seres humanos hemos guardado, solamente desde 1986 a 2007, año en que comenzó la llamada revolución tecnológica o digital, equivale a algo así como 295 exabites o al equivalente de 1,200 millones de discos duros. Información que se ha sido guardada en libros, periódicos, revistas, discos de música, DVDs y PCS (solo por mencionar algunas de las 60 tecnologías que fueron analizadas).

Para confirmar lo impresionante que esta cifra, Martin Hilbert, uno de los investigadores de este estudio, comentó en un programa de la BBC que si toda esta información pudiera ser almacenada en libros, todo el territorio que corresponde a China o Estados Unidos, podría ser cubierto por 13 capas o torres compuestas de trece libros cada una. Hilbert también mencionó que en el año 2000, la información en formato analógico era de un 75%, mientras que en 2007 la tendencia se revirtió y el 94% de toda esta información se convirtió en digital. Evidentemente, en un periodo de tiempo muy rápido comparado con los avances, más lentos, de la revolución industrial, por ejemplo.

Pero más allá de lo reveladores que son estos datos, de la cantidad de información que puede almacenar el ser humano a lo largo del tiempo, y, por consiguiente, de la cantidad de energía gastada para lograr esta hazaña del conocimiento (me remito nuevamente a la primera ley de la termodinámica), habría que reflexionar para qué nos sirve toda esta información almacenada, tanto en nuestra vida cotidiana como para saber quienes somos como especie y como individuos. En otras palabras: ¿cuánta de esa información procesada en segundos o milisegundos por ordenadores y buscadores de internet nos sirve realmente?, ¿habremos perdido cierta capacidad para analizar e interiorizar el conocimiento a expensas de los grandes volúmenes de datos ? Aquí entra esa paradoja entre cantidad y calidad: si demasiado es necesariamente sinónimo de una mejor comprensión de la realidad, de una comprensión más profunda de nuestro entorno.

Queda también para la reflexión.